Aunque Christina Aguilera era el plato fuerte de la jornada del sábado en Mallorca Live, aunque fuera por lo que tenía de raro verla tocar en España, o en cualquier lado que no sea Estados Unidos, realmente no representó lo mejor del día por las razones expuestas. Fueron Franz Ferdinand, por contra y pese a las veces que los hemos podido ver en directo, quienes se llevaron el gato al agua.
El sábado mejoró la organización de Mallorca Live, pero también asistió menos gente, y además se instalaron más puestos de comida y otros puestos de ropa, complementos, tatuajes… incluso la tienda de discos Runaway volvió al recinto con cajas de CD’s y camisetas colgadas. Parecía una feria. Irónicamente, es la primera vez que me topo con una tienda de discos dentro de un festival.
El escenario «GNV» de Mallorca Live acoge propuestas especialmente interesantes, como la de Paco Moreno, rumbero «outsider» (aunque seguramente no se identifique con esta etiqueta) que se ha hecho un nombre gracias a sus lanzamientos limitados en formato casete, y que está empezando a dar sus primeros conciertos. Sus canciones enrarecen la rumba clásica con voces autotuneadas y apitufadas, y eso es lo que encontramos en su concierto, para alegría de un público encantado con la actitud «canalla» que pasea sobre el escenario. Moreno actúa con guitarra eléctrica y un ordenador portátil, y en absoluto ofrece uno de los «peores conciertos que verás en tu vida», como expresa irónicamente.

Quienes están realmente en su «prime» son Rufus T. Firefly. Victor Cabezuelo dice que está «flipando» por compartir cartel con artistas tan importantes, pero para la multitud de gente congregada en su concierto está claro que el concierto importante de Mallorca Live es el de ellos. Los de Aranjuez ofrecen un emocionante set pese a los problemas previos que viven con el equipo de Supergrass, que se apodera de la batería que estaban usando para ensayar e incluso llega a colocar a cuatro personas para custodiarla, cuando ambos grupos habían acordado previamente compartir el «backline» (baterías, teclados, amplificadores, etc.) de la organización. Rufus T. Firefly tocaron finalmente con otra batería, sonaron diferente a lo que esperaban, pero lo pasaron «muy bien» y Julia -batería de la banda- «les dijo todo lo que les tenia que decir con las baquetas».

Y también, claro, con sus emotivas canciones. El show arrancó con ‘Sé dónde van los patos cuando se congela el lago’ y siguió sin silencios con la disco ‘Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad’. Victor sonó pletórico al micrófono y demostró una pasión desbordante sobre el escenario y gratitud por los vitoreos de la audiencia. Evidentemente, ‘El largo mañana‘ fue el protagonista de un show en el que el público celebró especialmente ‘Polvo de diamantes’ y ‘Lafayette’. El grupo presentó una versión actualizada (a su nuevo sonido, más funky) de ‘Nebulosa Jade’ antes de finalizar el concierto con ‘Río Wolf’, aparentemente antes de lo previsto.
Es redundante decirlo pero sí, Franz Ferdinand dieron un concierto lleno de hits, todos lo que les cupieron en una hora y media de show que no dio tregua. Obviamente presentaron su nuevo recopilatorio ‘Hits to the Head’ y fueron capaces de hacer saltar a cuantiosas filas de gente con los divertidísimos estribillos de ‘No You Girls’, ‘Do You Wanna’ o, por supuesto, ‘Take Me Out’. Esta, por cierto, ni siquiera la tocaron en un bis: aún quedaba la apoteosis de ‘This Fire’. Alex Kapranos, que no paraba de saltar como poseído por el espíritu de Chuck Berry, agradeció la energía del público y felicitó a España por haber «ganado nuevos derechos» seguramente en alusión a la nueva ley del «solo sí es sí».