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Lourdes Hernández (Russian Red) debuta como actriz en la notable ‘Ramona’

Tras un paso fugaz por una única sala en Madrid (‘Ramona’ es una película indie de verdad, producida en los márgenes de la industria), el debut en el cine de Lourdes Hernández (Russian Red) se estrena en Filmin. En un año con tan buenas películas españolas, la ópera prima de Andrea Bagney corre el riesgo de pasar desaparecida. Y sería una pena. Un poco como le pasó a la estupenda ‘El Planeta’, de Amalia Ulman, otro debut completamente independiente con el que ‘Ramona’ tiene más de un punto en común: fotografía en blanco y negro, tono de comedia costumbrista, protagonismo de la ciudad (Gijón y Madrid respectivamente)…

‘El apartamento’, ‘Manhattan’ y ‘Frances Ha’. Esos son los tres referentes confesos que ha manejado Andrea Bagney para escribir y dirigir ‘Ramona’, título que hace referencia a la canción de Bob Dylan (no a la de Fernando Esteso). Pero podríamos añadir más: el cine “madrileñista” y “posibilista” de Jonás Trueba (en particular ‘Los ilusos’), Jim Jarmusch, el mumblecore, la nouvelle vague, el final de ‘Un verano con Mónica’ de Ingmar Bergman… Influencias muy bien digeridas, que le sirven a la directora como andamios estéticos y narrativos para construir una historia de amores imprevistos, desorientación existencial y cine dentro del cine.

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La película narra la historia de Ramona (magnífica Lourdes Hernández, que lleva todo el peso de la película), una aspirante a actriz que ve como lo único que funciona bien en su vida, su relación de pareja, amenaza con venirse abajo por la aparición de otro hombre en su vida. La directora entrelaza muy eficazmente la trama romántica con el retrato de Madrid (en concreto el barrio de Lavapiés, que no sale muy bien parado) y con el discurso metalingüístico: Ramona va a protagonizar una película igual de pequeña, libre e indie que la propia ‘Ramona’.

Esa libertad creativa se traduce en el filme de diferentes formas. ‘Ramona’ está rodada en película de 16mm, fotografiada en blanco y negro pero con secuencias en color (de gran impacto estético), combinando música de Tchaikovsky y Beethoven con canciones de Betacam (el propio Javier Carrasco hace un pequeño papel en el filme) y con momentos musicales tan atractivos y sustanciosos como un baile de Lourdes Hernández al son de la canción ‘Que nos quiten lo bailado’ de Betacam, que casi funciona como un videoclip dentro de la película; y la versión que hace la propia Lourdes de ‘Como una ola’ de Rocío Jurado.

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