Marcelo Criminal: «No intento contar mi historia, no intento contarme a mí mismo»

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Marcelo Criminal: «No intento contar mi historia, no intento contarme a mí mismo»

Marcelo García, más conocido como Marcelo Criminal. Murciano, nacido en 1997, el más singular cantautor que hay en España ahora mismo. Tan heredero del sonido Baix Llobregat (La Estrella de David, Joe Crepúsculo) como de The Magnetic Fields, Marcelo llega a su tercer disco, ‘La última casa de apuestas‘ (Sonido Muchacho, 2023), el mejor: una ojeada lo-fi al mundo que nos rodea, entre la angustia, la perplejidad y la ternura.

Creo que Sebas ya te bombardeó en su entrevista en 2021 con bastantes preguntas sobre el sonido lo-fi de tu música… pero yo tengo alguna pregunta más. En dicha entrevista decías que el lo-fi es un requisito técnico por los medios de los que dispones. Querría preguntarte si ha cambiado mucho esto, porque de hecho el anterior disco, ‘Momento de auténtica realidad’ me sonaba más basado en guitarras y… voy a usar un adjetivo un tanto odioso: más elaborado. En este parece que quisieras recuperar la esencia anterior. No sé si me equivoco.
Pues no digo que te equivoques, al contrario, pero no sé si estoy muy de acuerdo. Es verdad que el otro tenía un sonido más orgánico, más como de banda, como tocado de verdad. No creo que este suene más lo-fi, pero desde luego sí que suena más electrónico, más computerizado. No ha sido consciente, sino más bien un afán por probar otras cosas, otros sonidos e intentar no encajar las canciones en ese modelo de banda normal (que también hay algunas cuantas), intentar no encerrarme en eso. Pero no es del todo una decisión consciente.

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¿Qué tipo de equipamiento usas para grabar tus canciones?
Grabo con un amigo que se llama Alejandro López en su casa y normalmente utilizamos software. Vamos a partir de la guitarra y la voz y de algún instrumento concreto, pero en general es bastante software. Ya lo era en ‘Momento de auténtica realidad’.

Entonces, ¿hay una voluntad de mantener el amateurismo o sigue siendo una cuestión de necesidad?
Diría que no tanto una cuestión de necesidad, sino de voluntad de no cambiar algunas cosas y de mantener una forma de trabajar que para mí funciona y con la que me siento cómodo y a gusto.

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La mayoría de canciones son bastante breves. Hay algunas que no llegan al minuto. A veces parecen más esbozos que canciones. Te leí en un tweet que me llamó mucho la atención: «¿cuánto se tarda en hacer una canción de un minuto? Bueno, si vas con gracia, pues 15 o 20 minutos, pero en el fondo se tarda toda la vida». ¿Puedes desarrollar esto?
Era un poco jocoso. Pero sí que es verdad que a mí me gusta que las canciones sean cortas, que expresen una idea concreta e intentar no salirme mucho de eso. Me gusta que sean manejables. Luego a la hora de hacerlas normalmente no es muchísimo tiempo, pero mientras las estás pensando, mientras estás decidiendo qué hacer, qué decir, es lo que es complicado y en lo que se tarda. Pero no que esté yo todo el día sentado en la mesa pensando: “a ver qué hago”, sino que se va macerando de alguna forma durante mucho tiempo. O durante poco tiempo, depende.

Hay 22 canciones en total. ¿Está todo lo que compusiste o ha habido una criba?
Normalmente, cuando termino una canción, después de un periodo de pensamiento, estoy satisfecho con ella y la meto en el disco. En este disco no han entrado todas las que he compuesto. De hecho, creo que es el primer disco en el que descarto algunas, aunque sea paradójico, dada la cantidad de canciones que incluye. Pero la mayoría han entrado. Hay muy pocos descartes.

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Lo que llama más la atención en tu música son las letras. Da la sensación de que le das mucha preeminencia a lo lírico. ¿Para ti son las letras lo más importante? ¿O hay un equilibrio entre letra y música?
Realmente no. Para mí es importante todo, y por eso hago canciones y no escribo libros, poemas o lo que sea. Para mí es muy importante el factor musical. Lo que pasa es que no creo que para hacer una buena canción sean necesarios alardes musicales o técnicos o virtuosos. Creo en la idea de una canción popular en el sentido de que sea muy asimilable, que simplemente sea algo que se pueda quedar la gente en su cabeza. Y eso creo que es muy poderoso y por eso me parece importante la música [en mis canciones].

Recuerdo que comentabas en la entrevista anterior que, precisamente, lo que querías mostrar a la gente es que no hacía falta ser un virtuoso, sino que cualquiera podía hacer canciones. Sobre esto, una de las cosas que más me gustan de tu música es que anotas cualquier detalle de lo cotidiano y lo elevas a canción, cosas que a los demás nos pasarían desapercibidas. ¿Hay una voluntad de llevar lo ordinario, lo cotidiano, a un punto artístico, a elevarlo a canción?
Bueno, pues me parece un gran piropo por tu parte (risas). Sí que es más o menos una cosa que es importante para mí, intentar darle un sentido estético a las cosas que nos pasan más o menos a todos y a las cosas que tenemos a nuestro alrededor, que podemos tocar. Y creo que es una forma de hacer arte, ¿no? Que muchas veces parece separado del resto de los mortales. Acercarlo a la gente. Intento predicar con el ejemplo en ese sentido, porque creo que cualquier cosa es digna de reflexión y, no sé si la palabra es encumbramiento, pero sí como de producto artístico, de producción artística.

O sea, de elevar lo ordinario a extraordinario, ¿no?
Sí, sí. Algo así.

Hay cosas que me vuelven un poco loca, como que dediques una canción a las consonantes labiodentales, ‘Labiodental’ (que, además, por motivos varios, fue la primera que escuché del disco).
En este caso concreto la canción es una versión de Mano de Santo, la canción debe ser como del 2006 o así. La sacó Astrohúngaro y es una canción que me gusta mucho. Ahí mi supuesto mérito es haberla escuchado como mucho.

¡Mano de Santo! Tengo algún CD suyo en casa (pero esta no la conocía).
Fíjate, yo tengo el cd del disco ‘Hurra Aleluya’, pero [‘Labiodental’] solo está en Spotify, es como un bonus track, no sé en qué contexto la sacarían.

¿Es la única canción que tiene autotune (o vocoder) en el disco?
Es la única. La original no tiene ese sonido. Quise intentar hacer una cosa un poco especial, un poco rara.

En muchas de tus canciones hay referencias a errores del pasado, a equivocarse, parece que flote un poco el síndrome del impostor, etcétera. Está por ejemplo ‘Mi propio infierno’, que parece la más personal. ¿Hasta qué punto tus letras son autobiográficas o mera literatura?
Para mí es esencialmente literatura. En ‘Mi propio infierno’ no, pero en ‘Examen de conciencia’ sí que se citan algunos detalles personales. Pero no lo considero autobiográfico. Parto de muchas cosas que me han pasado o que he sentido, pero no intento contar mi historia, no intento contarme a mí mismo. Pasa que a veces se filtra más o menos. Y en este disco se filtra más de lo normal. Pero creo que sigue siendo relativamente poco.

¿Entonces no te quedaste encerrado en el lavabo del psicoterapeuta?
Bueno… Eso precisamente sí (risas). Pero un minuto. Y el psicólogo me dijo: «podría ser una buena idea para una canción». Y dije: «Pues mira, te acepto el reto».

«Me preocupa bastante la profileración de Casas de Apuesta en Murcia»

En ‘Mi propio infierno’ cuando empiezas a repetir: “no puedo más, no puedo más”, da un poco de angustia.
Sí, creo que es una canción un poco dura, es intensa emocionalmente. Nace de un momento como de enfermedad. Son estas cosas, cuando se prolonga una enfermedad un poco de tiempo más de la cuenta, uno empieza a pensar que no tiene salida. Que ha nacido mal hecho, prácticamente. No es súper autobiográfica para mí, pero sí de esa clase de sensaciones que he vivido.

O sea que es más una catarsis que un grito de auxilio.
Sí, quizá sí.

Todas las canciones me dan para hacer mil preguntas, pero mejor acoto. ‘Café de máquina’ es la que me hizo pensar que le dabas mucha importancia a los pequeños detalles de la vida cotidiana: estar en la biblioteca con el móvil, etc.
Hay algo muy romántico en las bibliotecas, en la gente estudiando. Quizás es una mezcla de cosas que he hecho yo o cosas que oigo que han hecho algún amigo o alguna amiga. Creo que hay un universo romántico muy interesante en eso, en mirar en Instagram en qué biblioteca estudia la persona que te gusta, ver qué hace, cosas así. Me parece un entorno tierno y a explorar todavía.

‘Otra noche más’ es la más disco, la más bailable. Parece que sea una oda a salir, pero se acaba frustrando. ¿Hay una voluntad de querer hacer un homenaje o una parodia de ciertas canciones así, bailables, con subidón?
Es como un juego. Yo tampoco hablaría de parodia, porque no es mi intención ni ridiculizar ni hacer de menos a ninguna canción. Pero sí que es un juego con este género que es «lo he dejado con mi pareja y me motivo y salgo de fiesta a olvidarlo todo», que es omnipresente: es un tópico muy grande de la música pop y la música de baile de este siglo. Me parecía divertido hacerlo, pero que en vez de ser de salir de fiesta pues fuese de embajonarse, de ese momento tan triste de decir por el grupo de WhatsApp «que al final me rajo, que no me encuentro muy bien…”.

La canción más destacada del disco, y la de más actualidad, es la fantasía política ‘El día que murió Pedro Sánchez‘. Te leí en una entrevista que decías que fue casualidad, que fue una cosa que se te ocurrió. Pero no sé si a día de hoy lo ves como algo factible.
Hombre, es una casualidad, pero llevo oyendo a gente decir que hay que cargárselo en la calle desde que salió. Hay gente que le tiene mucha manía. Y claro, si te paseas por Murcia parece como si fuese una cosa inminente. Quiero pensar que no va a ocurrir. Pero claro, quién sabe… Es un estado como de tensión política, de sensación de que va a explotar en algún momento. La verdad que lleva pasando un montón de años y miras atrás y como que se te ha olvidado, pero lleva muchísimo tiempo así la cosa. Es mi impresión por lo menos.

¿Y tú eres de seguir mucho la actualidad política? Por ejemplo, el debate de investidura [nota de la redactora: la entrevista se hizo al día siguiente de que Feijóo perdiera el debate de investidura].
Me interesa, pero ni tengo el tiempo ni me parece tampoco que proceda seguir todas las horas del debate de investidura, no llego a ese punto. Pero sí que me interesa.

¿Y cómo surgió la colaboración con Nacho Vegas?
Yo la compuse hace casi un par de años y la he ido cantando ocasionalmente en algún concierto. Y en uno de ellos estaba Adrián [Martínez], que trabaja en Sonido Muchacho y le pareció que era una idea muy graciosa pedirle a Nacho Vegas que colaborase. A mí también me pareció guay. Se lo mandaron y parecía que no, pero al final se animó y colaboró, muy generosamente por su parte.

Y no es la única referencia sociopolítica. En ‘Loterías y Apuestas del Estado’ cantas: «Me cuesta esquivar las 30 casas de apuestas que hay en mi calle», que también es una crítica social. ¿Te preocupa la proliferación de casas de apuestas?
Muchísimo. Donde yo vivo, en la Región de Murcia, creo que es el lugar que tiene más casas de apuesta por cabeza de la Unión Europea, leí. Me preocupa bastante, la verdad.

En tu merchandising hay dos camisetas que reproducen los logos de El Corte Inglés y Loterías y Apuestas del Estado. ¿No te han pedido derechos por ellas?
Creo, o quiero creer, que está amparado por la ley. El derecho a la parodia. Yo no he pedido permiso. Los abogados de Sonido Muchacho supongo que habrán estado pendientes. Yo no lo sé, la verdad.

El Corte Inglés aparece un par de veces nombrado en el disco. ¿El Corte Inglés qué es? ¿Una representación del infierno cotidiano o es un lugar entrañable?
Es un poco las dos cosas para mí. Es por un lado la representación de una forma muy española del capitalismo. Y por otro lado, pues es una cosa que forma parte de las vidas. Y hay que convivir con esas dos cosas.

Eso del sentirte perdido por el pasillo del supermercado, ¿también sería autobiográfico? ¿Es una sensación que tienes?
Bueno, porque agobian. [Los supermercados] son entes gigantescos que son como casinos, de esos que no ves la luz del sol y no sabes dónde estás y puedes pasar cinco horas en ellos y no te has enterado, porque estás sobreestimulado. No es exactamente autobiográfico, pero es una observación.

A título personal me ha hecho muchísima gracia la primera canción, que es ‘Cómo negociar en Qatar’, cuando cantas: «¿qué voy a hacer con todos mis vinilos?» En mi caso, acumulo muchos, entiendo que en el tuyo también. Qué va a ser de ellos en cuanto nosotros no estemos, ¿es algo que te preocupa realmente?
Más que qué pasará cuando yo no esté, que me es un poco igual, no me lo he planteado nunca, la verdad, es más la idea «¿de qué sirve?». Este placer consumista o coleccionista del poseer música o cosas así, ¿de verdad sirve para algo? ¿Es importante? Porque realmente hay unos recursos y un dinero que se gastan. Y todo esto, ¿para qué? Es un poco mi pregunta, si tiene algún sentido o no.

Bueno, ahora mismo se supone que casi todo está en las plataformas, pero existe el riesgo de que las plataformas retiren material. No sé si leíste el tweet de Jonston que decía que le habían echado de su distribuidora digital porque tenía pocas escuchas. De momento sigue en Spotify, pero no sabe por cuánto tiempo. No sé si coleccionar es asegurarte de tener las canciones que te gustan, porque, ¿hasta qué punto es seguro el streaming?
Claro, cuando yo hice la canción no conocía este caso. Spotify no es eterno, no perdurará por siempre. Mientras que un vinilo entiendo que en principio aguanta igual como mínimo sus 100 años. No podemos confiar, desde luego, en las multinacionales musicales ni en ningún otro tipo de multinacionales, la verdad.

«Este placer consumista o coleccionista del poseer música o cosas así, ¿de verdad sirve para algo? ¿Es importante?»


¿Cómo fue lo de presentar ‘First Dates’ en First Dates?
Quizá me equivoco, pero según entendí, hay melomanía en esa sala de guionistas. Escucharon la canción, lo propusieron a la cadena. Se ve que en general intentan llevar a mucha gente, pero no siempre es del todo posible. Pero conmigo fue posible. Me dijeron: «oye si te vienes, pues estaremos encantados». Y dije «pues una anécdota que contar». Fue entretenido, la gente me trató muy bien, la verdad.

En uno de los comentarios que había en nuestra web en esta noticia de ‘First Dates’, un usuario comentaba sobre de ti: «Grande Marcelo, un Casiotone for the Painfully Alone murciano. Maravilla”. ¿Te sientes identificado con esta afirmación? ¿O te ves más en la onda Baix Llobregat? La estrella de David, Joe Crepúsculo, Primogénito López…
Un poco de todo… No me considero un Casiotone for the Painfully Alone, pero me encanta, es una inspiración muy fuerte para mí, y no se suele citar. Pero por otro lado está este otro mundo mínimo, que es el familiar, el cotidiano, que creo que sí está muy muy presente en el Baix y que también me inspiró mucho. Por ejemplo, las canciones de Tirana, que son ultra dramáticas pero súper cerradas en un ámbito muy pequeño, como del barrio o casi, y eso me parece muy inspirador también.

La portada y el arte del disco son muy bonitos. Son obra de Anabel Colazo, que es autora del cómic ‘Espada’. ¿Cómo surgió la colaboración con ella, la posibilidad de que ella fuera la autora del arte del disco?
Yo soy bastante lector de cómics. No la conozco personalmente, pero conozco la obra de Anabel desde un tebeo que se llamaba, creo recordar, ‘No mires atrás’, que era de tema extraterrestre. No, ‘Encuentros cercanos’, que es un poco anterior. Me gustaba mucho su estilo, me apetecía la idea de crear una portada un poco fantasiosa, un mundo de magia y espadas y cosas así. Y como la sigo en Instagram y veo que ella es muy dada a este universo de ciencia ficción fantástica, muy influido por los juegos de rol, los videojuegos de rol japonés, cosas así, le escribí, se lo planteé y se animó muy amablemente.

También eres muy activo en Twitter. No sé si tienes alguna opinión de la deriva de esta red social, que todo el mundo dice que se acaba, pero que veo que aún no se acaba.
Es verdad que parece que se acaba, pero va pareciendo que se acaba ya muchos meses. No lo sé, la verdad. Funciona peor que nunca, pero por lo demás, no tengo más opiniones.

En tu cuenta hablas mucho de cine. ¿Qué directores o directoras te interesan más ahora?
¿Ahora mismo? Sería un poco difícil para mí decirte, porque me gusta mucho ir al cine, me gusta mucho ver películas, aunque ya no tenga ese afán que tenía en mi adolescencia de rankear. Simplemente intento que pasen por encima de mí. Por ejemplo, hace poco fui a ver ‘Las chicas están bien’ de Itsaso Arana, que me gustó mucho. Y ‘Walk Up’, no sé cómo se dirá en español [ndr: ‘En lo alto’], de Hong Sang-soo, que es uno de mis directores favoritos.

¿Y hay algún tipo de cine, algún género que te interese o país que te interese más especialmente?
Bueno, como tanta gente intensa en su juventud, fui captado por la Nouvelle Vague y por todo ese cine francés y herederos, que me han interesado mucho y me siguen interesando. Luego me gustan mucho las películas clásicas del oeste, por ejemplo.

A lo mejor es una pregunta demasiado genérica…
Es interesante, pero ahora mismo me pillas un poco… Que no estoy muy elocuente a este respecto.

¿Tienes alguna actuación más programadas aparte de la del Monkey?
Voy a hacer una presentación del disco en Madrid el 19 de noviembre y estoy moviendo un poco a ver qué puede salir y luego el Monkey Week. De momento eso creo que es lo único que esta que está anunciado. Estoy un poco a ver qué hago. [ndr: en el momento de publicar esta entrevista sí que hay algún concierto más programado]

O sea que no programas gira.
No es tan profesional para mí. Prefiero un poco más… relax.

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