Como parte de Inverfest, el Circo Price, uno de los mejores sitios para escuchar música en directo de Madrid, acogió este jueves a Kiko Veneno, nombre esencial del rock en español del último medio siglo. Con todas las entradas agotadas y congregando a un público que se notaba que llevaba siendo fiel seguidor desde hacía décadas, dio infinitos motivos de por qué, tras todo este tiempo, aún es capaz de despertar auténticas pasiones.
Las letras de sus canciones, tan humorísticas como profundas, y sus manierismos vocales están grabados en el imaginario colectivo de varias generaciones: las que vivieron su boom en los 80 y 90 y las que nos ha llegado de herencia.
Kiko Veneno es historia viva de la música en español. Lo demostró él, por su impecable saber hacer en el escenario, y lo demostró el público, por su devoción y entrega a cada una de sus canciones, ya fueran viejas o nuevas. Acompañado de la Banda del Retumbe, sus excelentes músicos (guitarra eléctrica, guitarra española, batería, percusión, coros…), el sevillano anunció antes de empezar que tocaría siete temas nuevos, de momento solo disponibles en plataformas en su versión en directo a la espera de su posible inclusión en un futuro álbum de estudio.
La primera parte del concierto estuvo dedicada a estas canciones, abriendo con la balada ‘Guitarrita’. Todas brillan con la misma intensidad que cualquier canción del cantante, pues sus composiciones tienen mucho de atemporal, pero entre ellas, los momentos más destacados se los llevaron ‘Soy un clásico’ -con un estribillo marca de la casa que el público no tardó en replicar (“la mandarina te la pelo yo, soy un clásico”)- y ‘Precisamente’, dotada de una energía contagiosa gracias a sus animados ritmos.
Kiko lanzó su lema “el amor es la ciencia que hace posible la existencia”, antes de quedarse solo en el escenario con su guitarra. El momento más difícil, según él. Sus versiones acústicas e íntimas de ‘Me siento en la cama’ y ‘La casa cuartel’ fueron el punto más emotivo de la velada. Su voz sonó poderosa, ya que pese a que nunca ha sido un vocalista superdotado, tiene un control técnico intachable.
Su banda regresó y aquí ya es cuando dio comienzo el arsenal de grandes éxitos. El primero que sonó es un ‘Echo de menos’ celebradísimo entre los asistentes, que se animaron a cantar con él. Algunos incluso se levantaron del asiento. ‘Superhéroes de barrio’ también logra ese efecto, ya que Kiko y su banda la interpretaron con enorme brío. Y muy divertida fue ‘Respeto’, sobre todo porque en el momento de establecer un diálogo con la audiencia en los coros, hubo cierta confusión y el artista tuvo que intervenir: ¡tenéis que repetir lo que yo digo!. “Veo mucha creatividad, eso está muy bien” dijo bromeando al terminarla.
‘Joselito’, muy popular en el repertorio del rockero andaluz, fue la elegida para cerrar antes de abandonar el escenario, antes del bis. La gente se levantó de sus butacas y ya no volvió a sentarse. Tras enormes aplausos y gritos de “otra, otra”, los músicos volvieron a aparecer. Uno de sus coristas y percusionistas sorprendió cantando una pequeña copla. Después, Kiko puso fin a su concierto con dos de sus mejores canciones: ‘En un Mercedes Blanco’ y, por supuesto ‘Volando Voy’, de las pocas que cantó de pie. Culminaba en ese punto álgido un espectáculo memorable, dos horas de magia y veteranía de las que salías enamorao de la vida. Kiko Veneno es todo un clásico.
