A falta de un concierto en Alcoy y 6 festivales, Zahara está cerrando la era ‘Lento ternura‘. Este viernes fue el último show en su penúltima ciudad de adopción, Madrid, agotando las entradas de La Riviera con anticipación como parte de la programación de Bee Week. El «policlín» y la cinta de correr han pasado a mejor vida, al menos en este formato, así como el medley entre ‘Con las ganas’ y la versión de Judeline.
A cambio, vemos otro show diferente al que se mostró en escenarios como SanSan, esta vez con un par de bailarinas en temas como ‘Merichane’ y ‘Tus michis’, y también un par de pantallas laterales extra que favorecen la visibilidad.
A estas alturas, más que un concierto de presentación de ‘Lento ternura’, el show es una cronología invertida -de presente a pasado- por la carrera de Zahara. La artista comienza repasando temas de su último disco, abriendo con ‘La ternura’ mezclada entre el público; después pasa a los hits de ‘PUTA’ y finalmente incorpora tan solo 3 canciones antiguas: una versión de ‘Crash’ que parece pasada por el filtro de ‘OK Computer’, ‘Leñador y la mujer América’ y ‘El diluvio universal’, uno de los escasos momentos tranquilos de la velada, además de ‘Soy de un pueblo pequeño’, dedicada a sus padres, presentes en la sala.
Sin dividirse en bises ni con falsas despedidas, el último tramo del concierto es la conocida «rave» techno que lleva un lustro explotando Zahara. Cada vez ha ido sonando mejor y más variada. En ese tramo aparece una nueva versión de ‘La violencia’, la reciente ‘Demasiadas canciones’ y, como siempre, ‘Hoy la bestia cena en casa’ y ‘berlin u5’ para coronar.
Es entonces cuando Zahara vuelve a mezclarse con el público de La Riviera, cerrando un círculo, y nada amedrentada por la agresión a Sandra Delaporte en el mismo espacio. Al fin y al cabo en uno de sus discursos de agradecimiento había recalcado cuánto le agradecen sus seguidores y sus muchas seguidoras, que sus conciertos sean un espacio seguro. La cantante especificó que en sus shows la gente ayuda a los demás cuando se nota que alguien se encuentra mal, y predomina algo que solía llamarse «buen rollo» en algún momento de nuestra lejana adolescencia. Hoy vivimos tiempos de malismo, se lleva ser mala persona -de Trump a Ayuso-, y cuanto más lo repitamos, más se va a llevar, y este tipo de conciertos de Zahara serán cada vez más, un oasis en el desierto.
No en vano el último tema es otro bombazo electrónico, ‘ESTO NO ES UNA CANCIÓN POLÍTICA’, que por supuesto sí es una canción política, en concreto una nacida de su beef con VOX. Son tiempos inciertos, quizá para la propia Zahara tras una era que no ha dejado ningún decidido hit, pero la imagen de la artista botando y abrazándose a sus fans es un consuelo.

