Música

Las 40 mejores canciones de Lady Gaga: ‘Do What U Want’

Esta primavera, Lady Gaga cumplirá 40 años. JENESAISPOP, probablemente el primer medio español que habló de ella en julio de 2008, es decir, un mes antes de que entrara en el Billboard Hot 100 por primera vez, repasará las 40 mejores canciones de Lady Gaga, a razón de una por día, durante las próximas semanas.

Lady Gaga ha publicado unos 42 singles oficiales según la Wikipedia y este Top 40 será un recorrido por la mayoría de ellos, pero también por «deep cuts» que han servido para definirla como artista. Este repaso servirá para recordar a la performer que nos conquistó en una gala de Miss Universo, desarrolló enseguida espectaculares videoclips y presentaciones en MTV, se diferenció de otras estrellas pop por su querencia por el rock metalero y el jazz, y dejó también algunos momentos vulnerables.

El Top 40 de Mejores Canciones de Lady Gaga ha sido elaborado con los votos de 5 miembros de nuestro staff: Raúl Guillén, Fernando García, Mireia Pería, Jordi Bardají y Sebas E. Alonso. El objetivo ha sido compilar visiones distintas sobre una carrera muy diversa, que ha terminado siendo determinante para otros artistas como Kesha, Ava Max, Kim Petras, Sam Smith o últimamente Chappell Roan. La playlist ya está disponible y se irá actualizando.

La canción maldita de la carrera de Lady Gaga. ‘Do What U Want’ fue en principio el mejor single posible para el «rollout» de ‘ARTPOP’. Para la artista era su gran canción de R&B, pero los sintetizadores apuntaban más bien hacia el italodisco de los 80. Algo que Giorgio Moroder hubiera podido producir entre ‘I Feel Love’ y ‘What a Feeling’.

Lady Gaga escribió la canción harta de leer comentarios en la prensa sobre su delgadez, tratando de reconducir la polémica hacia su propia libertad, hacia su propia elección. Escribió el tema después de que DJ White Shadow le pasara unas ideas, y solo entonces contactó con R. Kelly. «He estado viviendo en Chicago y R. Kelly es de allí. Siempre he sido fan, esta es una gran canción de R&B, por lo que pensé en el rey del R&B, en busca de su bendición».

La participación de R. Kelly fue un arma de doble filo. Por un lado, tenía todo el sentido que Gaga le quería dar. Por otro, poco a poco se iban averiguando cosas sobre sus abusos hacia las mujeres. El vídeo con Terry Richardson, a su vez también cuestionado por sus abusos, terminaría siendo cancelado, pese a haber sido anunciado repetidas veces. A día de hoy sigue en un cajón y desde Dazed aseguraron que «lo mejor es que no salga».

El sabor de ‘Do What U Want’ se fue tornando cada vez más amargo a medida que se consolidaba el movimiento #MeToo en torno a 2017. Para cuando llegó el documental ‘Surviving R. Kelly’ en 2019, aquello fue demasiado y Lady Gaga decidió retirar ‘Do What U Want’ de plataformas e incluso de las copias de ‘ARTPOP’ en CD y vinilo que se imprimieran a partir de aquel año. La canción solo sobrevive en la forma de dueto con Christina Aguilera, algo inimaginable cuando los «fandoms» de ambas habían estado en guerra declarada en las redes sociales. A la postre símbolo de sororidad entre artistas femeninas, ‘Do What U Want’ sigue siendo una de las producciones más pulcras, elegantes y mejor encarriladas de la carrera de Lady Gaga, si nos ceñimos a lo musical. Sebas E. Alonso.

Con esta canción abre Lady Gaga su disco más reivindicativo y comprometido con el colectivo LGBTQ+. Abrazar la oscuridad, empezar a aceptarse y aprender a disfrutar. Desmelenarse, quererse, vivir sin miedo. Romper con lo que no te gusta y atreverte a dar el paso a hacer lo que quieres hacer.

Es todo a lo que nos invita ‘Marry the Night’, y no necesita demasiado tiempo para transmitir la euforia de sentirse pleno por primera vez en mucho tiempo en el propio cuerpo. La cantante la escribió en un momento en el que sentía que no encajaba en Hollywood y quería volver a Nueva York y hacer música allí. Así, también puede leerse como una oda a esa ciudad y su vibrante vida nocturna.

Gaga sabía de la importancia de este tema y, pese a ser lanzado como quinto single, no se ahorró absolutamente nada en la producción del videoclip, uno de los más ambiciosos que se recuerdan. Casi 14 minutos de fantasía little monster en los que la artista interpreta a múltiples personajes, desde una interna en un hospital psiquiátrico a una bailarina de ballet, y que no hacen más que añadir más épica a una canción que ya de por sí es un auténtico subidón de adrenalina.

Quizá aquí no encontramos en lo musical a la Gaga más atrevida, pero sí a una artista plenamente consciente de sus virtudes y su valor, que es capaz de convertir una letra que podría resultar trillada en todo un himno de autoaceptación ante el que es imposible no caer rendido. ‘Marry The Night’ es una catarsis de perfección pop al alcance de pocas estrellas. Fernando García.

‘The Fame’ es un debut tan cohesivo y generoso en éxitos que a día de hoy es complicado recordar cuál fue su tercer sencillo y cuál el quinto. ‘LoveGame’, el tercero en unos territorios, y el cuarto en otros, quedó algo eclipsado porque ‘Just Dance’ y ‘Poker Face’ seguían sonando, y después por toda la imaginería que rodearía a ‘Paparazzi’. Pero sigue siendo una de las 20 canciones más escuchadas de Gaga y una de las que cimentaría el sonido de Kesha.

Compuesta evidentemente junto a RedOne, de cuyo electropop tirando a sucio va bien empapada, ‘LoveGame’ tiene su mayor baza en su carácter sexual. Con frases como «got my ass squeezed by sexy Cupid» y sobre todo esa referencia al «disco stick» que ella misma reconocería que se refiere a un pene, solo podía tener un vídeo sensual que terminaría prohibido en algunas televisiones. «Es una de mis metáforas muy meditadas. Estaba en un club, tuve un crush muy sexual con alguien y le dije eso mismo: «quiero montarme en tu palo de discoteca». Cuando actúo en directo, llevo un palo de verdad, es como una herramienta gigante de placer y caramelo, que se ilumina», declaraba con guasa la artista.

Inspirado en algunas secuencias en ‘Bad’, pues Michael Jackson siempre fue un referente estético para Lady Gaga, y exhibiendo en qué consistía aquello de «Haus of Gaga», en este caso apelando al «nazi chic», el vídeo de ‘Lovegame’ es puro sabor dos milero bajo los mandos del imprescindible Joseph Kahn.

Menos recordable es la remezcla de ‘Lovegame’ que hizo Marilyn Manson, incluso con algunas voces de este, aunque termina de probar que el universo de los dos no estaba tan alejado. Sebas E. Alonso.

No se habría entendido el concepto de ‘Mayhem’ si ‘Abracadabra’ hubiera sido el primer single, y por eso ‘Disease’ funciona como “lead” y como apertura del proyecto. Aunque luego en el disco se impondrán las guitarras e incluso cierto poso funky y disco en los ritmos, las producciones trabajadas con nombres como Andrew Watt, Cirkut y Gesaffelstein exploran texturas industriales que ‘Disease’ introduce a lo bestia, llegando al mundo como una apisonadora.

No hablo de éxito comercial, claro, ya que ‘Abracadabra’ se merienda la promoción del álbum, pero ‘Disease’ aún enriquece el mito de Gaga, llevando el sonido sintético de ‘Born This Way’ a un presente más oscuro. Conocidos han sido los problemas de salud de Gaga, físicos y psicológicos, y ‘Disease’ enfrenta ese gigante monstruoso -la “enfermedad”- con amor y synth-pop siniestro.

‘Disease’ no pide permiso para ser una composición chillona, gritona, con Gaga en su faceta más cazallera, y aunque las metáforas de “veneno”, “antídoto” o del “doctor que cura la enfermedad” no son las más imaginativas, ‘Disease’ ofrece drama, épica, ingeniería pop (esos “ah ah” de las estrofas) y breves dosis de asco estilizado, representado en una arcada que probablemente inspira una canción posterior de MØ. Jordi Bardají

Una colaboración entre Lady Gaga y Elton John parecía prometer un baladón o algo similar que hiciera que ambos lucieran sus voces y entregaran un momento tierno y sentimental. La influencia de las «piano ballads» de los 70 en la artista es evidente. Lo que era difícil de imaginar era que ‘Sine From Above’ fuera a ser el «banger» de estratosféricas proporciones que es.

El viaje comienza con un tono misterioso y cinematográfico. “Cuando era pequeña, rezaba por un rayo”, canta Gaga mientras su voz se rodea de una percusión intermitente. Pronto aterriza el beat y suben las pulsaciones. Y de aquí para arriba. La producción se vuelve épica, con un crescendo que no culmina en el estribillo, sino que explota en un pasaje eurodance tan imprevisible como perfectamente integrado.

Justo después llega el gran verso de Elton John aportando una buena dosis de su característica teatralidad («cuando era joven, me sentía inmortal») y demostrando además, que su química con Gaga es eléctrica. Un no parar de sorpresas. Una marcianada que sobre el papel no debería funcionar y, sin embargo, es uno de los arrebatos de genio más impepinables del universo Chromatica. Por si fuera poco, la artista termina incorporando una frenética coda drum and bass que ojalá no terminase nunca. Fernando García.

La obsesión de Lady Gaga con la fama, influenciada por la cultura de los tabloides, es generacional, y su figura sirve de puente entre el final de la era de los blogs y la explosión de las redes sociales. Hoy no sé si alguien como Chappell Roan citaría en una canción el romance entre John F. Kennedy y Marilyn Monroe. En 2011, esa historia inspira ‘Government Hooker’.

Por supuesto, Gaga se la lleva a su terreno, utilizando la figura de Marilyn para transmitir un mensaje de poderío sexual, situándose entre la provocación (“puedo ser todo lo que quieras, siempre y cuando sea tu puta”), la vulnerabilidad (“voy a tragarme mis lágrimas esta noche”) y el humor absurdo (“ay, mi papito”, “iku iku”).

Gaga elige un registro robótico, casi de juguete sexual, para disparar (con perdón) una producción tecno, gélida e industrial que también explora la fluidez de género (“puedo ser chica, a menos que quieras que sea chico”) y que, no en vano, se estrena en un desfile. La voz masculina que jalea en la canción es la de Pete, el guardaespaldas de Gaga en la época, aunque la frase que resume la historia es de ella: “Put your hands on me, JF Kennedy”. Jordi Bardají

En principio, ‘The Fame’ se va a reeditar con tan solo tres cortes nuevos, pero Lady Gaga acaba componiendo un minidisco paralelo, convencida de que las simples reediciones distorsionan el concepto de la obra original. ‘Monster’ es la primera canción que escribe para la reedición y la que inspira la temática de ‘The Fame Monster’: si el primer disco explora el lado bueno de la fama, el segundo se centra en el lado oscuro.

A Gaga le influye la convergencia de “muerte y sexo” que observa en el cine de terror clásico, y ‘Monster’ plasma con claridad su atracción por un “chico malo” que se “come su corazón”, como un zombi en busca de proteína. A la artista le inspira el “miedo a amar algo que no es bueno para ti”. Como la fama.

Valiéndose de los trucos compositivos que construyen la marca Gaga desde el inicio de su carrera -como el tarareo “he ate-ate-ate my heart” o la autorreferencia (en este caso, a ‘Just Dance’ y a sí misma)-, ‘Monster’ es una pequeña cápsula del pop de 2009 que, con sintetizadores electro, melodía chicle y autotune, cristaliza la unión de Gaga y RedOne en esta etapa, antes del monstruo con ruedas que vendría después.

La era ‘ARTPOP’ estuvo marcada por una gestión cuestionable de su promoción, culminando en la cancelación del lanzamiento del videoclip de ‘Do What U Want’, el accidentado segundo sencillo oficial. Esto significó que pasaran siete meses hasta que Gaga pudo promocionar ‘ARTPOP’ con un segundo videoclip, sucediendo al de ‘Applause’.

La propia Gaga dirigió el clip de ‘G.U.Y.’, que, a pesar de su ambiciosa narrativa y elevado coste de producción, resulta excesivo y caótico. Sin embargo, ‘G.U.Y.’ era uno de los sencillos claros de ‘ARTPOP’ y también uno de sus cortes más interesantes en lo conceptual.

La canción explora las dinámicas de poder en la sexualidad, con Gaga afirmando que es «power bottom» y que esto no contradice su feminismo. Las siglas «G.U.Y.» se leen como «tío» en inglés, pero también deletrean «Girl Under You», un juego que refleja la disolución de las jerarquías tradicionales de poder. Gaga explicaba que, en este contexto, ser sumisa puede ser empoderador: «Cuando estás cómoda siendo sumisa, es porque sabes que eres lo suficientemente fuerte y que no necesitas estar arriba para saber que lo vales».

‘G.U.Y.’ explora esa dinámica en composición y producción, pasando de estrofas fuertes y casi desafiantes a un estribillo que rompe con la expectativa de explosión típica del pop, ya que resulta inesperadamente contenido. Gaga produjo la canción junto a Zedd, cuyo sonido EDM era popular en la época, aunque bajo la dirección de Gaga logra amoldarse a su visión pop y femenina.

«No nos equivocamos lo más mínimo cuando asegurábamos, hace casi 10 años, que ‘Million Reasons’ parecía el gran clásico de la era ‘Joanne’. Un disco raruno, fallido, que queda como una suerte de anomalía clasicista en su carrera y que poco después cerraría -de forma más brillante y rotunda- con la BSO de ‘A Star Is Born’. Pero en él refulge este baladón que no puedo evitar conectar con la propia ‘Shallow’, si bien el tratamiento de la producción es más comedido, menos épico, que en el tema estrella de la película de idéntico título.

Su preciosa melodía resulta arrebatadora desde el primer momento, y la artista neoyorquina la acomete con delicadeza, sin excesos ni subidas de octavas impostadas. Germanotta, aunque exhibe su conocida potencia vocal, se somete a ella y no necesita más para embelesar. El clasicismo country de Hillary Lindsey, su co-autora, se percibe de manera muy clara y, aunque la canción va creciendo con la incorporación tenue de piano, guitarras eléctricas, violines y percusiones, el desarrollo del tema es comedido y delicado incluso tras ese puente, después del cual ‘Million Reasons’ se desvanece levemente, como una pluma que cae.

Incluso su letra, que lamenta el sometimiento a la figura masculina -y no solo al de una pareja, sino también a padres o hermanos- que lleva a muchas mujeres a permanecer a su lado por una única razón a pesar de haber «un millón» de ellas para salir corriendo, goza de una atemporalidad deliciosa, que bien podrían haber interpretado Dolly Parton o Mary Margaret O’Hara». Raúl Guillén.

Que ‘Chromatica’ es uno de los discos mejor cerrados de Lady Gaga es algo que prueba que los «featurings» estén tan bien integrados, al servicio de la canción y de la secuencia del disco de Gaga, y no al revés. Aquí no hay Bruno Mars (o Bradley Cooper) que valga.

Es un acierto contar con la colaboración de BLACKPINK, muy simbólica, pues el k-pop está siendo una parte innegable del ADN de la nueva década abierta en 2020, en este caso en un tema de «vibe» noventero. ‘Sour Candy’ tiene un beat primo hermano de ‘Show Me Love’, en verdad sacado de ‘What They Say’ de Maya Jane Coles, solo que retorcido. Se estanca en un momento adrede, dando con uno de los compases más identificables de la elegante producción de BloodPop.

Pese a no promocionarse como debía, ‘Sour Candy’ sumó otro top 20 en UK y otro top 40 en USA, hablando de alguien que parece «ácida» (o «amarga» o «dura») por fuera, pero es dulce por dentro: como las gominolas que inspiran el nombre de la canción. «Desenvuélveme», sugiere la letra. Shygirl y Mura Masa trabajarían en un remix incluido en el interesante ‘Dawn of Chromatica’, en el que también aparecían Charli XCX y Arca, entre muchos otros. Sebas E. Alonso.

El germen de ‘Mayhem’ es ‘Bloody Mary’. Otrora canción de culto de Lady Gaga, pues no se editó como single durante la era ‘Born this Way’ (2011), ‘Bloody Mary’ se convirtió en un éxito tardío para Gaga durante la Navidad de 2022 a 2023 tras su repercusión viral en TikTok. Esto sucedió cuando alguien decidió vincular una versión “sped-up” de ‘Bloody Mary’ con una escena de Jenna Ortega en ‘Miércoles’ bailando (en la escena original sonaba una canción de los Cramps). El viral se tradujo en escuchas, y las escuchas, en el lanzamiento oficial del sexto single de ‘Born this Way’, 11 años después.

‘Miércoles’ contó con Tim Burton en la producción ejecutiva y, durante la era ‘Mayhem’, Gaga cerrará el círculo trabajando con Burton en el vídeo de ‘Dead Dance’ y haciendo un cameo en la segunda temporada de la serie. Que ‘Bloody Mary’ ejerza como tema de apertura del Mayhem Ball Tour simboliza que la historia de ‘Mayhem’ empieza en esta canción.

Pero ‘Bloody Mary’ ya era una estupenda canción antes de hacerse viral. Fusionando synth-pop, drama y cantos gregorianos, ‘Bloody Mary’ profundiza en la imaginería católica que Gaga ya había trabajado en ‘Alejandro’ y ‘Judas’ para construir una historia de amor atormentado inspirada en la figura de María Magdalena, a quien la cantante define como la “novia de la estrella del rock definitiva». “No lloraré por ti, no crucificaré las cosas que tú hagas” ya era un estribillo icónico antes de que la canción sumara 400 millones de streamings de forma -se puede decir- milagrosa. Jordi Bardají

Al final, ‘Mayhem’ solo ha contado con dos singles oficiales, ‘Disease’ y ‘Abracadabra’, y después se ha pasado ‘The Dead Dance’, que ha expandido la era, ya de manera ajena al disco. Hubo una época en que ‘Vanish into You’ pareció optar a tercer single, ya que se viralizó tras el show de Gaga en Copacabana, pero al final nada pasó. La prioridad de Gaga, claramente, ha sido la gira.

Mientras encara el último tramo del Mayhem Ball Tour, que termina en abril, y los fans se preguntan dónde está la supuesta reedición de ‘Mayhem’, hay que subrayar la calidad de ‘Vanish into You’, el mejor tipo de canción disco: glamurosa y decadente. Gaga se desliza sobre la base con la elegancia de una auténtica diva disco. El punteo de guitarra es ultra Chic, pero la melodía recuerda a Grace Jones.

En un disco de temática macabra y siniestra, ‘Vanish into You’ utiliza imágenes fantasmagóricas para construir una canción de amor. «Vanish» significa desvanecerse, desaparecer, como un fantasma, pero también puede referirse a cuando dos personas se funden en una sola. Ambos «vuelan juntos en la noche», ajenos al mundo exterior. Jordi Bardají

No esconde ‘Heavy Metal Lover’ su parecido con ‘Born This Way’, hasta el punto de que la letra incluye una referencia a esa misma canción. Pero ‘Heavy Metal Lover’ no es ‘Born This Way’: no es un himno LGBTQ+, ni pretende ser un single. De hecho, se podría argumentar que ‘Heavy Metal Lover’ cumple el cometido de ‘Born This Way’ mejor que el tema titular, ya que no le dice al oyente que sea libre, simplemente lo es.

‘Heavy Metal Lover’ suena liberada de toda noción de «hit» apostando por la inmersión. Toda la contundencia sintética de la producción empuja al oyente hacia la noche como una corriente implacable. Ahí, Gaga ya está en ‘Mayhem’, solo que en 2011, inmersa en un bareto rockero de Nueva York con olor a «whisky», «perfume barato» y cuero, explorando un erotismo distante, casi robótico.

El clímax llega en el puente «I could be your girl, girl, girl», donde la tensión del estribillo se resuelve en un momento de pop sublime. ‘Heavy Metal Lover’ demuestra el talento de Gaga como creadora de album tracks «de culto», y sus altos streamings la convierten en uno de los no sencillos más reproducidos de su carrera, por encima de singles como ‘John Wayne’. Jordi Bardají

Uno de los singles potenciales de ‘MAYHEM’ que quedaron algo desperdiciados, uno de los que podría haberse crecido con un gran acompañamiento audiovisual como en su momento pasó con ‘911’, es este ‘Garden of Eden’ que llegó a promocionarse como «focus track» el día de salida del largo. Sumó otro top 40 en UK y en el Global de Spotify, así como otra entrada en el Billboard Hot 100, por lo que parece claro que con algún tipo de promo, habría podido llegar más lejos.

Es una canción muy gráfica, sobre una noche ravera, construida junto a Andrew Watt, Cirkut y Gesaffelstein, cuya impronta está muy presente. Estamos ante un regreso a los 2000, ante un tema electroclash primo hermano de cosas como ‘Paparazzi’, pero más oscuro, casi industrial.

La tentación de una manzana envenenada, el mordisco, forman parte de su imaginería, aunque lo que termina de construir la canción es su buen manejo de la melodía en sus diferentes partes: hay un buen pre-estribillo, un estribillo incluso subrayado por un microsegundo de silencio (el que hay antes de «podría ser tu novia el fin de semana, podrías ser mi novio esta noche») y después un gran post-estribillo, muy reminiscente del icónico tarareo de ‘Bad Romance’. Whoah, oh, oh. Sebas E. Alonso.

Todos tenemos un momento en que descubrimos que Lady Gaga tenía más talento del que le queríamos ver. El mío fue escucharla cantar ‘Speechless’ en directo durante el Monster Ball Tour. Gaga sacó vozarrón, tocó el piano de muerte y demostró que esta faceta orgánica tampoco se le resistía.

En su momento, Gaga aseguraba que ‘Speechless’ era la mejor canción que había escrito, quizá porque capta un estilo clásico y atemporal, similar al rock pianístico de Elton John o Billy Joel. Entonces destacaba que ‘Speechless’ había sido grabado con instrumentos en directo, incluida una orquesta.

Ella, por supuesto, toca el piano en esta brava balada inspirada en su padre, al que intentaba convencer de que se sometiera a una operación de corazón, o de lo contrario ya no podrían «hablar nunca más». Joseph Germanotta le había confesado por teléfono que se sentía «listo para morir» y Gaga escribió esta canción en respuesta, tras quedar «sin palabras». Papá Gaga sigue entre nosotros, afortunadamente. Jordi Bardají

‘So Happy I Could Die’ es la penúltima de las canciones del EP ‘The Fame Monster’. Estar sepultada en semejante montaña de hits monstruosos (¡nunca mejor dicho!) puede afectar a su correcta apreciación, hacer que pase desapercibida. Pero no. Es una de esas canciones de llorar en la disco. Es europop dulce, nocturno y amable: exhala aroma de cara B de Pet Shop Boys. Es repetitiva pero no machacona y su estribillo es hermoso. Todo arroja una canción nostálgica y extrañamente triste para lo que era la era triunfal de la primera Gaga. En medio de esa época tan chirriante (brillante, sí, pero también chirriante), destaca de manera especial.

La letra es tremendamente hedonista: Gaga habla de deseo lésbico, masturbación y de pasárselo en grande bebiendo vino en la discoteca, algo que le hace tan feliz que podría morir. Y aunque alguna vez Gaga ha pretendido que la canción realmente habla “del monstruo del alcohol”, del miedo a perder el control, no lo parece. Gaga celebra beber, celebra desatarse. Lo goza más que condenarlo. Aunque a tenor de la melancolía que exuda la canción, en el fondo, quizás, también lo lamente un poco… Mireia Pería

Gaga acude al productor francés Gesaffelstein, conocido por su trabajo en algunas oscuras producciones de The Weeknd, para construir una pieza clave de ‘Mayhem‘ que no se lanza como single pero sí se presenta en directo en Saturday Night Live. Da juego en ‘Killah‘ el grito de terror final, clímax de una canción que habla de asesinar, pero en la cama, con Gaga convertida en una “homicida” sexual y en una “zombi” con ganas de devorar a su presa.

Las imágenes de “demonios” nocturnos, fantasías letales y agujeros hechos con cigarrillos se complementan con una producción totalmente visual que evoca un tugurio lleno de gente y pestazo a marihuana y sudor. Gaga suena entregada a la intensidad de la noche y cuando la producción convierte su voz en un eco de ultratumba, la artista se transforma definitivamente en el demonio de la pista de baile, abrazando el caos sonoro.

Si bien la instrumentación suena influenciada por el glam‑rock y el funk, ‘Killah’ parece inspirarse abiertamente en el trabajo de Blondie, Prince y, sobre todo, en ‘Fame’ de David Bowie, lo cual cerraría el círculo de un disco que se presenta como una vuelta a sus orígenes neoyorquinos. Jordi Bardají

‘ARTPOP’ fue un disco accidentado en su promoción, pero dejó algunos de los mejores «deep tracks» de la carrera de Lady Gaga. En algún momento se barajó como single pero fue finalmente descartado ‘Gypsy’, un tema con madera de himno que suena a final olímpica, lo que tiene su razón de ser.

Gaga se encontraba realizando el ‘Born This Way Ball Tour’, en concreto en el Stade de France de París, cuando empezó a escribir esta canción junto a Madeon. De ahí viene el listado de países y lugares de la «outro» final, pues ‘Gypsy’ habla sobre abrazar su condición de artista de gira, y la vida «gitana» que implica.

«No quiero estar sola para siempre, pero puedo estarlo esta noche», dice mientras parece refugiarse en el escenario y en sus seguidores. Combinando electrónica y guitarras acústicas, y precediendo a ‘Applause’ como penúltimo track, conforma un cierre épico para ‘ARTPOP’. Sebas E. Alonso.

En 2016, Lady Gaga sorprendió al mundo con el lanzamiento de ‘Joanne’, un álbum que bajaba a tierra a su personaje y se mostraba, tanto en su imagen como en su música, más sencilla y corriente que nunca. Y el corazón de ese trabajo no es otro que su corte titular, una balada country cargada de historia familiar sobre el duelo y el legado. Pero pese a lo grave que puedan sonar estos temas, la artista se acerca a ellos con una candidez y una claridad muy bellas.

Joanne era la hermana de su padre, a quien nunca llegó a conocer, pues falleció de lupus a los 19 años. Era artista, pintaba y escribía poesía, por lo que Gaga siempre había sentido cierta conexión con ella (además de compartir nombre, ya que Joanne es el segundo nombre de la cantante). Escribir esta canción era una manera de rendirle homenaje y cerrar un círculo: ahora era ella quien convertía a su tía en poesía.

“Coge mi mano, quédate, Joanne / El cielo no está listo para ti / Cada parte de mi corazón te necesita más que los ángeles” canta en el primer verso, quizá desde el punto de vista de su padre o de algún otro familiar. La letra es directa y simple, pero consigue emocionar gracias a su honestidad y a la expresiva voz de Gaga, aquí despojada de todo artificio. Más de un año después, se lanzó la versión a piano, con la que se alzó con el Grammy a mejor canción de pop vocal. En cualquiera de sus dos versiones, ‘Joanne’ es una canción preciosa, de esas que toda superestrella debería tener en su discografía: un momento íntimo y personal que hace que conozcamos mejor a la mujer detrás del mito. Fernando García

‘The Cure’ es probablemente el gran single “perdido” de Lady Gaga, y también uno de los más olvidados. Es un lanzamiento totalmente inusual, ya que se trata de un single publicado de forma independiente, sin estar vinculado a ningún disco, estrenado en Coachella y lanzado en plena era de ‘Joanne‘ (2017), que había salido seis meses antes. Para colmo, se desmarca del estilo country de ese trabajo para sumarse a la moda del pop tropical de la época, recordando a éxitos como ‘Sorry‘ (2015) de Justin Bieber. Gaga escribió ‘The Cure’ justo después de actuar en la Super Bowl LI, queriendo acudir a la creatividad para afrontar todas las “cosas horribles que están sucediendo en el mundo”.

‘The Cure’ no es la canción más distintiva de Lady Gaga, como demuestra el silbido de su estribillo, pero merece ser recordada porque es una de sus composiciones más positivas y luminosas. Escrita en torno a la tópica idea de que el amor lo cura todo, se rumorea que Gaga la compuso inspirada en su querida amiga Sonja -entonces enferma de cáncer y que moriría meses después-, y que era en ella en quien pensaba cuando, en la letra, ofrece su amor como cura. Sin embargo, el mensaje es lo suficientemente universal como para que, durante un breve momento, ‘The Cure’ llegara a ser la canción más reproducida de Gaga en streaming, superando a ‘Million Reasons’. Aún quedaban algunos clásicos por llegar. Jordi Bardají

«Y se hizo el «bang bang». Así de sencillo era el estribillo de ‘Beautiful, Dirty, Rich’, que solo necesitaba esa onomatopeya y la repetición de su mismo título para resultar totalmente adictivo. Gaga compuso el tema inspirándose en el sonido de los Scissor Sisters durante su etapa como artista emergente en el Lower East Side de Nueva York, donde solía observar a sus amigos pedir dinero a sus padres por teléfono para después gastarlo en drogas. De ahí la pegadiza rima «daddy I’m so sorry, I just like to party» que precede al coro.

Aunque la cantante reconocía haber consumido drogas también, tenía muy claro el mensaje de la canción, que resume la filosofía de ‘The Fame’: cualquier persona puede sentirse «hermosa y asquerosamente rica» si se lo propone. Escrita sobre un arreglo más funk que disco, con cierto aire a Prince, ‘Beautiful, Dirty, Rich’ se barajó como segundo single de ‘The Fame’, pero finalmente quedó como artefacto promocional, y su videoclip oficial, visto hoy, resulta toda una curiosidad. Jordi Bardají.

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Publicado por
JNSP
Tags: lady gaga