Manel Navarro ha vuelto a comentar su polémico paso por Eurovisión en 2017, donde un gallo al final de su interpretación de ‘Do It for Your Lover’ le costó el último puesto de la final y truncó su carrera musical, que no ha despegado desde entonces, aunque sí ha visto la publicación de un disco largo posterior a Eurovisión, ‘Cicatriz’ (2021), que contenía colaboraciones con Belén Aguilera o los recientes participantes de Benidorm Fest, Funambulista.
En su charla con Dani Sousa para el pódcast Vergüenza, disponible en Podimo, Navarro recuerda el acoso e insultos que recibió por parte del público español presente en Ucrania inmediatamente después de terminar su actuación, mostrando tablets con frases como «Manuel, muérete» o gritando «Manel, jódete». El artista explica que, una vez llegó a España, los ataques se intensificaron y vivió situaciones como que le escupieran por la calle o le amenazaran de muerte, así como experiencias humillantes, como que le «tiraran hielos», lo que le generó desarrollar miedo escénico.
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista se da cuando Navarro cuenta cómo Sony, la discográfica que impulsó su candidatura a Eurovisión, le dio la espalda tras su paso por el festival. Recuerda que Sony le sugirió ir a vivir a Madrid, a un piso pagado por la discográfica, pero que después le retiró su apoyo y le invitó a abandonar el piso de inmediato: «Volví de Eurovisión y a los dos días me pasaron una carta por debajo de la puerta diciéndome que tenía dos días para dejar el piso», explica. «Me hicieron renunciar a todo: dejé la carrera, dejé todo, me vine a Madrid y, en cuanto volví, la discográfica dejó de pagarme el piso».
Navarro lamenta que también sus mánagers cortaron la relación profesional con él y que se vio «solo», teniéndose que mudar a Alcorcón con una amiga. «La misma gente que me metió en ese follón es la misma gente que, cuando salió mal, se piró», afirma.
El cantante sospecha que la candidatura de ‘Do It for Your Lover’ fue precipitada, ya que apenas tenía carrera musical y su equipo desde el principio le pedía «resultados instantáneos». Un solo gallo bastó para que la industria le diera la espalda, incluidos otros artistas: «Nadie se la ha querido jugar nunca, al final fue volver de ahí y todo el mundo me dio la espalda», cuenta. «Hasta me ha costado quedar con ciertos artistas para escribir. A la cara no me lo dice nadie, pero luego hablan y me llega por otra gente».
Navarro dice estar reconciliado con su paso por Eurovisión, ya que considera que el gallo se debió a la mala suerte, pues nunca le había pasado antes, y asegura que lo ha superado: «Yo no pienso en aquello nunca, un fallo no nos define. Tuve mi error, pero acabará pasando. Al final, quieras o no, para bueno o para mal, tengo un nombre».
