¿Estás en el Khya Asylum si nadie sabe quién eres? Em Beihold ha protagonizado dos grandes hits en streaming en los últimos años, ‘Numb Little Bug’ y ‘Until I Found You’, su dueto con Stephen Sanchez, pero este éxito no se ha traducido en un “hype” real hacia su proyecto, y sus singles posteriores no han repetido el impacto de aquellos. Beihold fue la primera en darse cuenta de que sus streamings no la llevaban a ningún lado. En algún punto pensó que su carrera había terminado.
Esta insatisfacción personal y profesional la llevó a sufrir una severa depresión. La californiana tocó fondo en 2024 y empezó a mejorar gracias a un programa de terapia ambulatoria, donde asistía a terapia grupal tres veces por semana, complementándolo con sesiones privadas y medicación. Hay que recordar que ‘Numb Little Bug’ era una canción sobre el consumo de antidepresivos.
El contraste entre la aparente positividad de su sonido y la oscuridad de sus letras define el estilo de Beihold, aunque el punto de vista en ocasiones resulte genérico. En este disco, llamado ‘Tales of a Failed Shapeshifter’ porque Beihold intentó transformarse para la industria perdiéndose por el camino, la artista sí encuentra el norte, aunque sin dar un verdadero golpe sobre la mesa.
Como el pop pianístico no es exactamente mainstream, Beihold destaca. Da igual que sus melodías recuerden demasiado a la primera Marina Diamandis en ‘Unicorn’ o, sobre todo, ‘Hot Goblin’, porque los arreglos -piano, cuerdas, clavicordio- aportan texturas interesantes y distintivas. Incluso cuando las grabaciones remiten demasiado a la obra de Lily Allen o Melanie Martinez en ‘Shiny Little Things’ o ‘Soup!’, coqueteando con ritmos urbanos, las cuerdas aportan cohesión.
El violonchelo de ‘Brutus’ sobresale especialmente, amenazando con atravesar el campo auditivo como cuando Bruto apuñaló a Julio César. Después, el uso de clavicordios lleva la música hacia lo barroco. Aquí la gracia es que Beihold sufre celos de una estrella de la música más exitosa que ella. “Quiero tu vida”, canta. Los rumores dicen que se refiere a su amiga Chappell Roan
.A pesar del retrato de un estado mental sostenido a duras penas y que amenaza con colapsar en cualquier momento, como exponen las pegadizas ‘Scared of the Dark’ y ‘Van Gogh’, la perspectiva resulta banal en su dramatismo. Digamos que, aunque Beihold cite a Fiona Apple y Regina Spektor como sus principales influencias, sus textos no igualan la riqueza y profundidad de los de ellas, ni hilan igual de fino.
Más bien pueden evocar la tendencia a la hipérbole de Taylor Swift (“estoy a un breakdown de unirme al Cuerpo de Paz”, canta en ‘Exorcism’) o, en el mejor de los casos, caer demasiado en lo amable. Figuras como “podría ser tu sueño o tu peor pesadilla” son más Disney que realmente punzantes o perspicaces, y ‘Lottery’ solo ofrece una descripción superficial de lo que haría Beihold si ganase la lotería.
Una artista que se define a sí misma como un “espécimen bastante pesimista” en ‘Strong Medicine’ puede indagar mucho más profundo o cerrar su disco con una balada mejor que la corriente ‘Won’t Let Go’. Quizá no le pediríamos tanto a un producto pop aparentemente inofensivo si ese producto no coqueteara constantemente con la peor faceta de la salud mental ni tuviera a una artista como Fiona Apple en su punto de mira.
Donde Em Beihold sí cumple es en ofrecer una propuesta relativamente diferenciada que, a pesar de sus evidentes parecidos con las propuestas de Marina, Chappell o Bareilles, exhibe cierta personalidad en composición y arreglos, ofreciendo un puñado de melodías pegadizas y conceptos líricos claros que distinguen las canciones dentro del repertorio. Quizá Beihold necesitaba «fracasar» para encontrar su forma definitiva.