- Publicidad -

Martin / La insolación

Lo mejor: 'Otro verano', 'Nuevos recuerdos', 'Jérémie', 'Déjalo ir'
Te gustará si te gustan: el primero de Mecano, Amaia, el disco 'Un mystique determinado' de Hidrogenesse
Escúchalo: Youtube

«Casi un niño con sus pantalones cortos; casi un hombre con sus largas piernas renegridas». Así define Carmen Laforet en las primeras páginas de ‘La insolación’ a Martín, el joven protagonista de su novela situada a principios de la década de los 40. Un joven al que recriminan ser «más feo mientras más se arregla», con graves problemas de adaptación: «A ninguno de estos grupos pertenecía Martín. En ninguno podía entrar. Entre las mujeres y los niños se sentía asqueado y los hombres le rechazaban. No podía hacer otra cosa que dibujar, dibujar siempre».

Este otro Martin, Urrutia, que descubrió esta novela cuando un profesor de Lengua la recomendó en 2º de Bachillerato, referencia el libro que «le cambió la vida» en el corte homónimo de su disco de debut. «Ayer leí en el metro ‘La insolación’ / Y sigo pensando qué estará haciendo ahora ese Martín Pescador». Pero lo mejor es el modo en que la historia de Laforet permea el resto de canciones, culminando una suerte de obra conceptual, bastante inesperada y sorprendente, que Martin ha escrito en compañía de Carlos Ballesteros y Genís Segarra, esto es, Hidrogenesse.

- Publicidad -

Si la novela narra los veranos de un joven de 14, 15 y 16 años, de eso va más o menos el single ‘Otro verano’, de momento la mejor canción de Martin, entre otras cosas por su hipnótica melodía cambiante, casi en zigzag. Es también un precioso recorrido por la adolescencia, por el despertar sexual («la mirada de un chico en la playa se me queda grabada en la cabeza / y no sé si es pregunta o respuesta»), con algo de nostalgia o tristeza («toda mi familia celebrando a alguien que ya no soy yo»), y cierto humor también, en esa referencia a OT («el verano de mis 19 lo sabemos todos, está todo documentado»).

Los otros dos sencillos principales también hablan sobre el crecimiento (‘Déjalo ir‘) y sobre recuerdos insignificantes pasados o venideros (‘Nuevos recuerdos‘). La mirada atrás incluye un año que el artista pasó en Francia y a uno de esos primeros amores que nunca se olvidan, materializados en ‘Jérémie’. La historia es real, solo que ha decidido cambiarle el nombre. Urrutia recuerda aquellos días de inseguridad («nadie se fijaba en mí») y el anhelo de llamar la atención del sujeto amado («no te llegó a impresionar») sobre una canción no en vano 100% francesa, que podrían haber entonado Lio o Alizée.

- Publicidad -

Es una de las pocas composiciones con cierta vocación comercial, aunque es muy evidente que el disco ha optado de manera casi extrema por un sonido alejado de las modas, ochentero pero jamás hortera ni kitsch, con mucho piano pero de sonido sintético y normalmente acompañado de esos efectos clásicos que identificamos con Hidrogenesse. Hasta el punto de que costaría definir un «sonido Martin» entre tantísimas referencias sónicas y líricas con el sello distintivo del dúo. Como las formas de «bandurria y de armónica» de ‘1.000 estorninos’, el sonido ambiente y profundamente minimalista de esta misma canción, o la imagen de la ‘Piscina vacía’ que hay quien vinculará a ‘Hidroboy’.

El álbum agradece también la inclusión de la versión de ‘Nadadora’ de Family, no solo porque aparezca después de esa «piscina», sino porque al trío autor se le ha olvidado escribir una canción más uptempo para la segunda mitad del álbum. A ratos, ‘La insolación’ recuerda que, como los golpes de calor, crecer da sueño. Así que eso justificaría que el álbum sonara tan aletargado.

Martin ya tendrá tiempo de buscar hits más certeros, featurings para playlists o un sonido propio en el futuro. Cuenta, por ejemplo, que también está escribiendo otras cosas con Gara Durán. Nadie tiene que asentar su identidad ni a los 21 años, ni a ninguna otra edad, y en todo caso es claro que estas son las historias de su vida, y las de nadie más, desplegadas en un bonito disco de autodescubrimiento. ‘Piscina vacía’ no iba sobre ningún «Hidroboy» sino sobre las amigas que dejamos de ver cuando dejamos el instituto. La vinculación con Laforet impregna incluso un tema sobre la creación como es ‘Me han dado un bolígrafo’, pues recordemos que al otro Martín lo que le gustaba era «dibujar, dibujar siempre». A este le gusta «cantar, cantar siempre». Lo hace muy bien, e imaginad que alguien va y descubre a Carmen Laforet gracias a este disco.

<strong>Lo mejor:</strong> 'Otro verano', 'Nuevos recuerdos', 'Jérémie', 'Déjalo ir'<br> <strong>Te gustará si te gustan:</strong> el primero de Mecano, Amaia, el disco 'Un mystique determinado' de Hidrogenesse<br> <strong>Escúchalo:</strong> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=w7VH9CpOv0A">Youtube</a>Martin / La insolación