Música

Lykke Li / The Afterparty

«Estaba con el disco de Lykke Li, me levanté a por agua y ya se había acabado», nos comentaba alguien el día de salida de ‘The Afterparty’. Incluso quienes defendemos el valor de los álbumes escuetos, tan acordes a estos tiempos de tantísima prisa, tenemos alguna duda sobre los 24 minutos de duración del proyecto. ‘The Afterparty’ corre el peligro de saber a poco, sobre todo si la artista sueca cumple su palabra de no volver a publicar álbumes, algo que dejó caer hace unas semanas en Los Ángeles. Y título de disco final tiene.

También cierta filosofía. La artista ha explicado que después de que todos sus álbumes hayan dado vueltas en torno a su adicción al amor, esta vez quería hacer otra cosa. «Me adentro en mi era existencial, es como el samsara, la rueda de la vida: ganar, perder, vivir, morir. Haber tenido algo y rezar por tener algo otra vez, bien sea sexo, dinero, vitalidad, amor».

De ahí que el single ‘Lucky Again’ samplee a Vivaldi, no porque la música clásica se haya puesto definitivamente de moda en sintonía con nombres como Rosalía o RAYE. Es que este es el tema que Lykke Li siempre imaginó en su «boda o en su funeral».

Con cierto aire a Western también, el tema fluye entre una letra un tanto emo y el característico sonido lo-fi de Lykke Li, que ni sumando una orquesta de 17 músicos escoge sonar grandilocuente ni pulcra. Su referente continúa pareciendo el siempre turbio Phil Spector

, cuyo muro de sonido también identificamos en ‘Not Gon Cry’.

Tiene gracia este tema cargado de arreglos de cuerda y percusión cuando dice «no voy a llorar, es la lluvia». Porque en verdad estamos ante otro disco de amor y desamor de Lykke Li. No caben más celos ni más «lágrimas en la disco» en la muy soul ‘Sick of Love’, mientras ‘Euphoria’ duda de la existencia de la misma entre ecos de la Velvet Underground y la Lady Gaga de ‘Shallow‘.

Junto a curiosidades como ‘Future Fear’, que no sabemos si situar cerca de SOPHIE, Lorde o Mac DeMarco, Lykke Li entrega algunas de las mejores composiciones que ha publicado en mucho tiempo. Recordemos que venimos del olvidado ‘EYEYE‘. Este álbum, por el contrario, será recordado como mínimo por habernos regalado ‘Happy Now‘, una fundamental pieza de northern soul con retazos de trance, que deja la música de Lykke Li al borde de lo inclasificable. Con sus cajas de ritmo como de juguete, sus percusiones infantiles en pistas como ‘So Happy I Could Die’, su candidez revestida de oscuridad (como la portada del álbum), la artista sigue siendo la misma que cuando nos cantaba aquello de «estoy un poco enamorada de ti», ya con un regusto amargo.

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Publicado por
Sebas E. Alonso
Tags: lykke li