Discos de la década: La Casa Azul

Por | 10 Oct 09, 19:23

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El 26 de febrero celebramos los 10 años de JENESAISPOP en OchoyMedio (Madrid) con mini shows de La Casa Azul tocando temas de ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ en acústico, Fernando Alfaro, C.Tangana, Anni B. Sweet, Joe Crepúsculo y Le Parody. Podéis comprar las entradas a 10 euros (más gastos), en entradas.com. Recordamos el célebre debut del proyecto estrella de Guille Milkyway, uno de los mejores discos de la década.

A finales de los 90, todo popi tenía que estar sumado a la lista de correo Spanishpop, donde la gente recomendaba los grupos que le gustaban o criticaba los que no. Un amigo de Luis y Montse de Elefant habló un buen día sobre La Casa Azul y el sello decidió ponerse en contacto con Guille Milkyway para pedirle la maqueta. Les encantó al momento y decidieron ficharle.

El 20 de agosto del 99, La Casa Azul dio su primer concierto en el Siroco de Madrid junto a otros grupos de Elefant como Me enveneno de azules, Niza y Vacaciones, dentro de la serie ‘Operación Bikini’. Cuando volvieron a actuar en noviembre, en Zaragoza, a pesar de no contar con ningún single en el mercado, la gente coreaba ya a gritos las letras de canciones como ‘Cerca de Shibuya’, como puede escucharse en la re-edición de este disco, que incluía también inéditas y directos, con otra portada distinta.

Gracias a internet, a Radio 3 y a Viaje a los sueños polares, donde La Casa Azul terminaría siendo el mejor grupo revelación para la dirección del programa, y también para los oyentes (mejor grupo revelación, mejor maqueta), el proyecto vivió su propio «hype». La primera canción publicada, una maqueta de ‘Cerca de Shibuya’ en el recopilatorio ‘Elefantdiez’ de Rock de Lux, abriría el camino a un mini-LP, que de «mini» sólo tiene el número de canciones, y que se publicaría en noviembre de 2000.

Hoy descatalagada, la versión original de ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ describe claramente al grupo como formado por cinco chicos: Virginia, David y Óscar, que incluso dan las gracias a quienes les han dejado los instrumentos, y Sergio y Clara. Guille Milkyway aparece sólo como compositor y productor. Una biografía firmada por «Margarita Maguregui, directora de Fans Magazine» indica que Guille «les descubrió en un pequeño pop-club de la playa», y la oficial de Elefant, que encontró en ellos «a los intérpretes perfectos para sus soleadas melodías, que casan el espíritu de las producciones del sello A&M en los 60 con la música disco de los 70 y el europop más refrescante de los 90». También se señala que los chicos nunca tocan en directo porque prefieren el estudio, pero aun así hay gente que no lo coge y se decepciona profundamente de que el grupo en realidad no exista. Con el tiempo, uno se da cuenta de que La Casa Azul no habría sido lo mismo sin la imagen proyectada en los cinco androides. Les dio personalidad, libró a un timidísimo Guille Milkyway de afrontar el liderazgo en un momento en que no se sabía que iba a pasar con la banda y se creó un mito.

Además, como bien se encargarían de recordar el sello, Guille y sus talifans, lo importante son las canciones y de ellas el mini-LP va sobrado. ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ sentaría las bases del sonido del grupo con una sucesión de temazos que sus siguientes entregas estarían a punto de igualar, sin superar. Tras unos ruidos de la vida misma en la pista 1, Guille hablaría sobre las cosas de la vida misma en sus canciones, recurriendo al costumbrismo de dar un paseo lleno de recuerdos (‘Galletas’) o de citar cosas que todo el mundo puede identificar (canciones de Tommy James y películas de Woody Allen en ‘Hoy me has dicho «hola» por primera vez’).

El universo lírico de La Casa Azul va tomando forma. Se alterna una canción de amor con otra de desamor, en este último caso con la música, habitualmente, ejerciendo de pañuelo de lágrimas («lo mejor de todo es que al final siempre hay una canción para poder cantar y fabricar mil sueños que borren los recuerdos y escondan aquellos miedos que me asustaban»). Como el pop, que inunda ‘Cerca de Shibuya’, cita a Torrebruno incluida, o ‘Sin canciones’, que contiene la mítica frase «sin tu amor, Los Fresones son puro AOR».

Hay quien no podrá soportar una canción como ‘Chicle cosmos’, ni por su título ni por su melodía petarda, pero como los éxitos de la música disco, los temas de Guille terminarán siendo himnos de autoafirmación («tú me gustas y yo sé que el tiempo te hará ver que en realidad no soy tan feo») para una generación que defenderá siempre la complejidad de su sonido y la dificultad de sumar arreglos de pop japonés a lo Pizzicato Five con el electropop, California o el easy-listening sesentero. El disco va a cumplir 10 años y sigue sin existir compositor que le haga sombra en su estilo.

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