Conocimos a Alba Morena como una posible «nueva Maria Arnal» (perdón). A ella sonaban temas de su debut que había producido por sí misma, por ejemplo ‘Como en un mar eterno’ o su versión de Mecano ‘Quédate en Madrid’. La artista nacida en Salou en el año 2000 y asentada en Madrid siguió experimentando con la música electrónica minimalista en joyitas como ‘Nadie‘, ‘Yo te quiero pero‘ o su celebrada colaboración con DeTeresa.
En los últimos años la anti-diva pop se ha ido desmarcando por completo de ese camino. Ha publicado un EP influido por la música grunge que escuchaba de adolescente. Se ha sentado a escribir temas para grandes leyendas del pop español como Ana Torroja (‘Recordar‘) o Luz Casal (‘Tú y yo’, para la edición francesa de su último disco). Este segundo álbum que llega 5 años después del primero, parece buscar canciones que puedan trascender en el tiempo, como las de estas otras artistas.
El espíritu del pop-rock más atemporal inunda singles como ‘No vuelvas’ o ‘Alguien habrá‘. Son canciones además que abundan en la decepción amorosa, el malestar generacional o las dudas sobre la valía de una misma. Una, además de «que me va fatal en el amor», dice: «Unos ratos tengo ansiedad, otros soy una diosa otra vez / luego pierdo la autoridad de mi estado emocional». La otra plantea «quién me va a perdonar si no lo hago ni yo misma», aunque con una conclusión más optimista: «Con tanta gente en el mundo, alguien habrá que me quiera».
Sin embargo, lo más llamativo es el gran número de baladas, y lo bonitas que son. Morena es violinista y cantante lírica y de ahí quizá que le salgan piezas tan sencillas e impactantes como ‘Vicky’, que habla de la amistad y la sororidad. Alba ha tocado el violín, el piano, el bajo moog, la viola y el saxo en esta grabación que, en sus vientos y silbidos, remite a Burt Bacharach. ‘2º 1ª’ es toda una torch song que explica por qué Rocío Jurado está en la nota de prensa como una de sus influencias más señaladas. La letra dice cosas como «¿no serás capaz de salir por esa puerta sin decir nada?» o «no queda nada que decirnos»; en la primera estrofa, llora el destinatario; en la segunda, ella.
Más lejos aún, ‘No nos supimos querer’ recuerda en su progresión a las bandas sonoras de Hollywood, a los musicales, y también un poquito al folclore patrio. Y eso que el disco no es excesivo ni barroco: ‘Alguien habrá’ se deja conducir con una sencilla caja de ritmos, y sus colegas Manu Blanco a la guitarra y el bajo, y Nico Durán a la percusión aportan un toque indie, directo y catártico, muy DIY, a la final ‘Enamorada/Borracha’, en la que trata de despertar y dar la bienvenida al amor.
La fantasmagórica y medio ambiental ‘Hace cuánto’ o la colaboración con María Yfeu ‘Hombre malo’ aportan más tejido y texturas a este buen segundo álbum. No sé si habrá aquí un hit tamaño Alejandro Sanz. Hay una referencia a ‘Corazón partío’ en ‘Estaba claro que no’. Lo que sí sabemos es que ‘Morena con A’, un título que trata de diferenciarla de Alba Moreno -cantante de urban que encima saca single al mismo tiempo-, consolida a esta Alba con A de Artista, sobre todo con A de Autora.