Suponemos que su departamento de comunicación ha decidido enviar esta nota de prensa hoy en lugar de ayer para evitar confusiones con el Día de los Inocentes. Parece un hecho demostrable que Eros Ramazzotti ha agotado las localidades para actuar en el ampliado Palacio de los Deportes de Madrid con casi dos meses de antelación, como si fuera Leonard Cohen. Imaginaos la risa que os habría dado a finales de los 80 si alguien os hubiera dicho que el italodisco en el futuro sería un estilo de culto seguido por cuatro pringados y que Eros Ramazzotti llenaría los estadios de España en pleno siglo XXI. Con lo que se reían de él en la tele porque cantaba, no como si estuviera acatarrado, como Joe Cocker, que eso tendría su gracia, sino como si directamente tuviera la nariz tapada y nos estuviera gastando una broma.
El éxito de Eros Ramazzotti fue un verdadero misterio en su momento y 25 años después lo sigue siendo. Ningún otro artista extranjero cantando en nuestro idioma ha mantenido en estos años su nivel de popularidad, difícilmente un intérprete logra convencer en un país que no es el suyo con una lengua que no es la suya y su música no es de las que influyen precisamente a generaciones posteriores gracias a su originalidad.
El consuelo que nos queda cuando triunfa un intérprete de canción romántica y/o latina a la antigua es que no suelen durar demasiado en el mercado. Sus fans terminan madurando y pasando de la música, y no suelen atraer a la gente joven. Hay excepciones, como Alejandro Sanz, que se ganó el respeto de parte de la crítica reinventándose con el rollo del flamenquito, pero lo normal es que suceda lo que a Laura Pausini: de unos inicios prometedores conquistando a clases enteras de 6º y 8º se pasa con los años a unas ventas más o menos fieles pero mucho más reducidas.
El público que consume radiofórmula y Kiss FM no es muy dado además a ir a conciertos. Por eso es incluso más raro que Eros Ramazzotti consiga lo que no consigue Bryan Adams, a quien recuerda posando con guitarra en los carteles de la gira, y quien por el contrario permanece completamente enterrado en el más humillante de los olvidos.
Podemos preguntar a los fans de Eros por qué sucede todo esto. Por esta web han pasado unos pocos, algunos dejando comentarios divertidísimos pero muy poco aclaratorios. ¿Qué edad tendrán los asistentes a su espectáculo? ¿Cuántos serán mujeres? ¿Cuántas de ellas le verán guapo? ¿Y feo? ¿Cuántos de sus fans sabrán que se dice «súbito escalofrío» en lugar de «subito escalofrío» en caso de que alguien diga esta tontería? ¿A quién leerán los fans de sus letras? Literatura extranjera, ¿original o traducida? ¿Quién engañó a la pobre Tina Turner para que cantara con él? Y sobre todo, ¿cuál es la buena que tiene?
Si eres fan de Eros, ya puedes correr para comprarte su entrada para Barcelona. Actúa el 15 de febrero.





Josh Rouse, autor de los grandes ‘1972’ y ‘Nashville’, que se han quedado a las puertas de ser uno de nuestros discos de la década, está casado con una española y con ella, Paz Suay, y con su hijo, vive en Valencia. Los fans de ‘


Tanto en la reciente edición de Expocómic en Madrid como en el XV Salón del Manga en Barcelona se ha podido comprobar que el noveno arte, como denominan al mundo del cómic, está viviendo desde hace algunos años un momento creativo muy intenso al que el público responde. Pero lejos de Madrid y Barcelona, en Toronto, vive y trabaja Jeff Lemire, con su esposa y tres gatos. 
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La reunión en 2005 de J Mascis con Lou Barlow y Murph es de lo mejor que le podía pasar al indie-rock en esta década que termina, y la salida al mercado de ‘Beyond’ en 2007 fue la confirmación de todo esto. No habían perdido un ápice del talento que desbordaban ‘Dinosaur’, ‘You’re Living All Over Me’ y ‘Bug’, sus discos de finales de los 80. Durante los 90, primero sin Lou y luego sin Murph, Mascis continuó con el mismo nombre, y aunque los discos que sacó eran buenos, daba la sensación de que no era lo mismo, y el proyecto fue perdiendo fuelle progresivamente. 


Varios meses después de su lanzamiento, 


La elaboración de las listas de 2009 nos deparó una sorpresa: