Eso pone en la camiseta que me compré después del brutal, intenso, emocionante show que dieron The Hold Steady en la sala Moby Dick el pasado jueves, y desde luego, lo cumplen con creces.
Con un Craig Finn casi irreconocible al frente de la banda, considerablemente más delgado que en las fotos promocionales y con una barba pobladísima (casi un calco de Robin Williams en ‘El Indomable Will Hunting’), se llevaron a la gente de calle abriendo con unas ‘Stuck Between Stations’ y ‘Chips Ahoy!’ apabullantes. Se notaba que era el último concierto de su gira europea y que querían dejarse la piel en ello. Craig es un frontman atípico, lo cual es mucho decir cuando en realidad toda la banda parece la troupe de nerds de ‘La Revancha De Los Novatos’. Porque parece increíble que un tipo tan aparentemente corriente sea capaz de desplegar tal cantidad de energía y entusiasmo en cada palabra, en cada coro. Cuesta creerlo, pero rapea incluso moviendo las manos como un auténtico MC, y a menudo repite las frases fuera de micro, como si no pudiera creerse lo bueno que es lo que acaba de decir. Continuamente anima al público a dar palmas y a corear, siempre con una sonrisa en la cara. Toda la banda resultó demoledora y el sonido, sobre todo el de las guitarras, fue exquisito, para el lucimiento de un Tad Kubler que estuvo realmente espectacular.
Centrando el repertorio en ‘Boys And Girls In America’, sin olvidar ‘Killer Parties’ y ‘Most Peoples Are DJs’ de su primer álbum ‘Almost Killed Me’ o ‘Cattle And The Creeping Things’ y ‘Your Little Hoodrat Friend’ de ‘Separation Sunday’, el de la banda de Minneapolis fue un extenuante show de hora y media, en el que sólo dieron una pequeña tregua cuando arrancaron el bis con las dos preciosas baladas de su último álbum, ‘Citrus’ (acordeón mediante) y ‘First Night’ (emocionante es poco). Personalmente, puedo decir que fui con una persona que no goza especialmente del rock americano, que apenas sabía nada del grupo y que salió encantada del concierto. Y no estaba drogada. Eso debe querer decir algo, ¿no? 9.




Un año y medio después de la edición del segundo álbum de las hermanas Casady, vuelven con ‘The Adventures of Ghosthorse and Stillborn’. Una nueva entrega del freak folk al que nos tenían acostumbrados, pero con una pequeña sobredosis de un hip hop que ya se dejaba entrever en ‘Noah’s Ark’ y que ahora sale con más fuerza que nunca acompañado de la habitual ultilización de instrumentos tradicionales y juguetes infantiles. Este último trabajo de CocoRosie me ha entrado a la primera y reconozco que me ha gustado bastante más que el anterior, que me dejó un poco fría en algunos matices respecto de su debut. 

Seis meses he tardado en comprarme el recopilatorio de Sugababes, a pesar de que llevaba años esperando a que lo publicaran. ‘Overload’ es una canción que siempre me ha encantado y que tardé muchísimo en identificar de quién era, ‘Push the button’, ‘Hole in the head’ o ‘Freak like me’ son obviamente algunos de los mejores singles pop de la última década y ya era hora de ver todas estas canciones tan buenas reunidas en un solo disco. Lo que me ha tirado para atrás, como siempre, ha sido el orden de las canciones. Igual soy muy maniático con que los recopilatorios respeten la cronología del grupo pero… ¿dejar las dos mejores canciones de una banda como dos últimas pistas tiene algún sentido?
Client ahora es un trio: a Client A y Client B se suma Client E, una chica a la que han sacado de un programa de nombre prometedor: ‘Make me a supermodel’. Ya fuera del sello de Andy Fletcher, que parece que ha cerrado, el grupo sigue la pista synthpop de los Depeche Mode de finales de los 80 y principios de los 90. Entre esto y que ‘Lights go out’ recuerda un poco a ‘Oh la la’, las chicas no suenan demasiado originales ni diferentes. Ni siquiera con la producción de Youth (The Verve, Primal Scream, Dolores O’Riordan) o Stephen Hague (New order). Pero son tan majas y a veces hacen tan buenas canciones que da casi lo mismo. Las mejores, las que más se pegan, son ‘It’s not over’, ‘Heartland’ o la rockera ‘Zerox Machine’. La instrumental ‘Koeln’, la sosaina ‘6 in the morning’ o la balada ‘Someone to hurt’ están peor. 6.




¡Qué sorpresa me he llevado al escuchar por completo el disco de Mary Weiss! Ya 
Diez años y siete discos. La Habitación Roja se ha ganado a pulso el adjetivo de clásicos del indie pop patrio y han sabido mantenerse a flote, lo que no es tarea baladí en un mercado discográfico tan exiguo como el nuestro. Y no es que precisamente su camino haya estado sembrado de rosas, porque también soplaron aires de tempestad. 


A favor: Al fin está en tiendas ‘Tú no existes’, que aparece como una continuación estilística, temática y temporal del anterior trabajo de Astrud, ‘Performance’. Una vez más, 








El otro día discutíamos por gmail si nos gustaba más, así en general, un disco de 10 pistas o uno de 20. Yo soy de los de 10 y el nuevo, el sexto de The Apples in Stereo, uno de los grupos asociados al colectivo americano 
Ya hemos hablado de