La semana pasada comentábamos los resultados de los MTV Video Music Awards pero yo no tuve tiempo de comentar los modelitos de los asistentes. Aprovecho esta semana para comentar algo que me alarmó mucho y que, en un principio, incluso me dejó sin palabras. ¿Qué le pasó a Jennifer López antes de ir a esta gala? Mis teorías son las siguientes:
– Que no se lavó el pelo, por eso se tuvo que poner ese pañuelito.
– Que acababa de regresar de un viaje interestelar y no le dio tiempo a cambiarse.
– Que venía de protagonizar una película vestida de Mosquetera y no se acordó de quitarse las botas.
– Que se ha quedado ciega y se ha puesto lo primero que ha encontrado en una tienda de la NASA.
– Que la han obligado a punta de pistola a vestirse así.
En el caso de no cumplirse ninguno de estos supuestos sólo puede haber una respuesta a este look tan horripilante: que esta mujer tiene uno de los peores gustos del mundo. Ya sabemos todos que Jenny from the block es una macarrilla de gustos ordinarios venida a más, por lo que en su vestuario suelen predominar los oros, pedrerías y ornamentos barrocos. Es muy normal verla enseñar el ombligo a la mínima que te descuidas -algo bastante feo a su edad, sinceramente- y embutirse en pantalones dos tallas menores que la suya, pero lo que llevó a esta gala es un desbarajuste antológico.
Empezando por las botas, no podemos parar de observar el horror a lo largo y ancho del cuerpo de Jenny aunque lo peor es, con diferencia, esa extraña capucha-pañuelo sin sentido. Después de darle muchas vueltas he encontrado una respuesta a este peculiar accesorio cabecil que, espero, no sea más que una anécdota que no trascienda a las tiendas. Jenny, gran admiradora de todo lo latino y español, se inspiró para su modelito en esa infravalorada película que es ‘El Ete y el Oto’ de los hermanos Calatrava. Sí sí, no me lo estoy inventando y aquí está la prueba que demuestra que Jennifer es una gran admiradora del feo de esta simpática pareja de hermanos. Y pensar que encima esta tipa tiene su propia línea de ropa y que desfila en la New York Fashion Week… El mundo está loco.






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Ya era hora de irle viendo la cara a lo que Isabel Coixet ha denominado como “la niña Jesús de la Cienciología”. Al final resulta que la hija de Tom Cruise y Katie Holmes, llamada Suri, ni es invisible ni nada por el estilo. Y es que, de hoy en adelante, la vamos a ver hasta en la sopa. 
Sin muchas ganas y por hacer algo, fui a ver ‘Alatriste’ al cine completamente predispuesta a que no me gustara nada. Como rectificar es de sabios (o de gente como yo, con demasiados prejuicios) salí de la sala sorprendentemente contenta a pesar de haber salido de ver una película -glups- española; después de la rachita que llevamos de fiasco tras fiasco. Unos días después, con la película bien rumiada, concluyo que está bastante bien aunque, como todo, tiene sus cositas.
Después del interesante aunque pelín aburrido ‘Alphabetical’, la banda gala Phoenix entregó hace unos meses su nuevo álbum de estudio. Autoproducido por ellos mismos, el grupo ha buscado un sonido mucho más directo, huyendo de la pátina de electrónica-a-lo-Air de su anterior entrega y que les valió el sambenito de grupo «soft-rock».

Después de haber editado cinco álbumes en menos de tres años (incluyendo ‘EP’, un recopilatorio de caras b’s y rarezas que para mí es, curiosamente, su mejor obra), los hermanos Friedberger han demostrado ser una de las bandas más prolíficas del momento, con desiguales resultados, y han cosechado tantos fans como detractores. De hecho, creo que incluso sus fans se tornan detractores en determinados momentos y al revés, y que su ecléctica forma de concebir el pop como un remedo experimental de rock-blues-disco-pop-electro-ópera (art-pop, dicen los listos) busca abiertamente ese amor-odio por parte del oyente.

Sólo uno de cada 100 artistas descubiertos en Myspace merece la pena y una de las afortunadas es 






¿A qué se dedicarán los Franz Ferdinand en sus ratos libres cuando una noche duermen en Gotemburgo y la siguiente en Bolonia, para dos días después volar a Melbourne? Yo suponía que a descansar, pero hay uno de sus miembros que ha encontrado una vía de escape a esas giras por todo el mundo, a esas promos interminables y a esa vorágine que les acompaña desde 2004. Me refiero a Nick McCarthy, el guitarrista (y algunas veces voz), ese chico tan bailongo y sonriente a la derecha de Kapranos que desde 2005 tiene un proyecto alternativo a FF junto al alemán Alexander Ragnew llamado 




Jarvis Cocker, ex líder de Pulp, una de las mejores bandas británicas de todos los tiempos; se ha subido al carro de lo que ya hicieran otras famosas como Madonna o Ana Botella: los cuentos infantiles.


Elton John, noticia todos los días por sus opiniones de los demás, ha afirmado recientemente que quiere introducir hip-hop en sus canciones. A sus 59 añitos de edad, declaró semejante bomba a la Rolling Stone: «Puede ser un desastre o ser fantástico. No lo sabré hasta que no lo intente». Su próximo disco, ‘The captain and the Kid’, sale a la venta el mes que viene. ¿Se lanzará con el ragatón para el siguiente? ¿Ha perdido la cabeza ya definitivamente? ¿Se arruinará ante tal experimento y tendrá que vender su colección de sombreros y gafas? ¿Echará de menos su polémico dueto con Eminem?
Es muy fuerte lo que han hecho Dover. Recuerdo que antes de sacar su single ‘DJ’, que sucedía al exitoso ‘Devil came to me’, prometieron un cambio que nos iba a dejar alucinados. Pero nada de eso. El grupo siguió haciendo más de lo mismo hasta que les perdí la pista hace unos años y ya no sé cuántos discos llevan ni nada. Cuando han decidido pasarse al tecno es ahora. El nuevo disco se llama ‘Follow the city lights’ y el single ‘Let me out’ (‘