Hace poco yo mismo usé la pomposa expresión «gran dama del indierock americano». Y si hoy en día puede aplicarse esa frase a alguien es a Laura Veirs, que después de dos discazos como ‘Carbon Glacier’ (su reverso tenebroso) y ‘Year Of Meteors’ (aclamado primer paso multinacional y sí, su reverso luminoso) entrega con vocación continuista el nuevo ‘Saltbreakers’, una metáfora sobre las olas del mar. Y es que si ‘Year Of Meteors’ era un muestrario poético sobre el cielo, las estrellas, las constelaciones y demás, su nueva obra es todo un compendio de lenguaje pop sobre océanos, olas, ballenas, mareas, profundidades abisales y agua, mucho agua. Eso siempre con ese personal, un tanto infantilón, estilo lírico, que en su hoja de prensa definen acertadamente como «realismo mágico folk», atreviéndose incluso a chulear de intelectual con una adaptación al pop de ‘Ensayo Sobre La Ceguera’ de José Saramago en el gran single ‘Don’t Lose Yourself’.
Musicalmente el disco supone un paso poco sorprendente respecto a su anterior obra, ya que se dedica sin más a exprimir los logros de aquella. Continúa acompañándola su ya inseparable banda, The Tortured Souls, liderados por el productor Tucker Martine (recordemos que el pasado año produjo el ‘The Crane Wife’ de The Decemberists), que una vez más llena las canciones de Veirs con multitud de matices que las hacen inacabables, y cuenta con las colaboraciones estrella del Cedar Hill Choir, en el precioso gospel campestre de ‘To The Country’ (con unas palmas que casi parecen por alegrías!!!), en la que también aparece el guitarrista de jazz Bill Frisell (ya colaboró con ella en su álbum ‘Troubled By The Fire’). Toda esta parafernalia se quedaría en nada si la autora de Colorado Springs no entregara otra vez una colección de enormes canciones que, pese a perder el factor sorpresa y no producir una rendición inmediata en el oyente, basta tres o cuatro escuchas para encontrarlas irresistibles. Ya sea en la vertiente más folkie de ‘Ocean Night Song’, ‘Drink Deep’ o ‘Nightingale’, en la electro-pop-folk de ‘Don’t Lose Yourself’, ‘Wandering Kind’ o en la rockera de ‘Phantom Mountain’, siempre deslumbra. Así que Laura, querida, te perdono aquello.
Calificación: 8/10
Temas destacados: ‘Don’t Lose Yourself’, ‘Nightingale’, ‘Pink Light’
Te gustarán si te gustan: The Postal Service, Joni Mitchell
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Stereo Total son Françoise Cactus, batería y cantante, y Brezel Göring, que también canta y toca el resto de cosas. Antes, cuando se les preguntaba por el tipo de música que hacen, lo explicaban con esta fórmula: “40% Chanson, 20% R’n’R, 10% Punkrock, 3% DAF-Sequenzer, 4% Jacques Dutronc-Rhythmique, 7% Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg, 1,5% Cosmonaute, 10% sintetizadores muy viejos, 10% 8-bit Amiga-sampling, 10% amplificador de transistores y 1% instrumentos verdaderamente caros y avanzados”.



La prolífica (musicalmente hablando) Gran Bretaña, y más concretamente Glasgow, nos trae una nueva banda de rock que presenta su primer largo el 14 de mayo presumiendo de ser la nueva niña mimada de su sello, Rough Trade. Se trata de 


Me encanta cómo empieza la crítica del último disco de 





El anterior álbum de este matrimonio de Carolina del Norte (patria chica de Superchunk, por ejemplo), ‘Birds Make Good Neighbours’, supuso para mí un tremendo descubrimiento. Editado en Merge Records a finales de 2005, se trata de un disco de pop PERFECTO, eterno, un compendio de la historia del pop rock concentrado en once cortes, un auténtico torrente de canciones increíbles como ‘Hold Hands And Fight’, ‘Leaves Do Fall’, ‘Blue Bird’, ‘4-Track Love Song’ o ‘Shake Our Tree’, con unas poderosas imágenes poéticas. Y, sobre todas ellas, ‘Boxcar’, memorable en su sencillez, una canción gloriosa que no he parado (y no pararé) de escuchar desde entonces. Y no estoy exagerando.
Hay tres cosas por las que me gusta La Mala Rodríguez:




Después de la decepción mayúscula de la semifinal con la injusta eliminación de Bélgica, Polonia y, sobre todo, Suiza, y la igual de injusta clasificación de Macedonia (como todos los años), Letonia o Moldavia, seguimos pendientes de la final de Eurovisión. Este año no tenemos una canción tan grande como el ‘No no never’ de Texas Lightning o el ‘Je t’adore’ de Kate Ryan del año pasado, ni España envía una canción tan buena como ‘Dime’, pero el Festival volverá a ser una cita indispensable para el eurodance, para el pop, para el kitsch y para el culto friqui, gracias a países como Ucrania (en la foto). Hacemos un breve repaso de todos los temas. Todos los vídeos están en esta 





Volta (2007): Se abre el telón. Aparece Björk dentro de un tomate, o de una botella de Pepsi, bailando reggaeton en una canción sobre el Tsunami producida por Timbaland. ¿Cómo se llama la película? ¿’Alguien voló sobre el nido del cuco’? ‘Volta’. El sexto disco de la islandesa ha sido muy esperado por contener sorprendentes colaboraciones con Antony el de los Johnsons y Timbaland. He estado haciendo el tonto bailando el single, ‘Earth intruders’, que parece contener un sample de los Black Eyed Peas por momentos, pero la verdad es que dentro del disco, no tiene demasiado sentido. ‘Volta’ no es un disco bailable, más bien es como una banda sonora de ‘King Kong’ con algún arreglo puntual acertado o curioso, pero sin demasiado gancho ni la coherencia interna de ‘Medúlla’ o ‘Vespertine’. ‘Volta’ viene a ser un recopilatorio de los sonidos con los que ha jugado Björk a lo largo de su carrera. La mayoría de las canciones recuerdan de alguna manera a ‘The Anchor Song’, otras a ‘Pluto’ (‘Declare independence’), a ‘Vespertine’ (‘My juvenile’) o a ‘Post’ (‘Vertebrae by vertebrae’), pero no creo que nadie en su sano juicio prefiera estas canciones a las antiguas. Son evidentemente como sus caras B. 



Aun a riesgo de que esto parezca un site monográfico sobre Britney Spears dada la cantidad de posts que nos está dando esta jovenzuela, Brit siempre está de actualidad para bien o para mal, de manera que a mí no me queda más remedio que dar cuenta de sus últimas hazañas porque van de friki a frikérrimo.