
Yurena ha decidido que ya va siendo hora de ganarse los garbanzos con otra cosa que no sea la música, y ha decidido abrir un bar de copas. Bueno, eso lo ha decidido ahora, que lo mismo mañana cambia de opinión. Dice que todavía no hay fecha de inauguración (y suponemos que local tampoco), pero el sitio promete. Según ella misma, «será un bar que hará las delicias de los amantes del tamarismo». Parte del equipo de Je Ne Sais Pop espera con fruición la apertura del local.
Sin embargo, Yurena ya va avisando de que la gente que no le gusta, no va a ser pinchada en su bar. No sabemos si con esto se refiere a Richy Bastante, que ahora se dedica a travestirse, dejarse el pelo largo, echarse doscientos kilos de maquillaje (bueno, eso ya lo hacía antes) y a hacer versiones de canciones de siempre con unas reverberaciones que harían temblar a los mismísimos Monjes Budistas. Comprobadlo por vosotros mismos en la sección de descargas si tenéis valor. La versión del clásico de Sabrina Salerno ‘Boys (Summertime Love)’ no tiene desperdicio.

















En estos días en los que ‘Aquí hay tomate’ y el diario ‘Qué’ frivolizan con la anorexia al hilo del escándalo de las modelos escuálidas de Cibeles, recomiendo un fascinante libro que también tiene que ver con los desórdenes alimenticios, esta vez en estado puro. Se trata de ‘Biografía del hambre’, de la belga (aunque nacida en Kobe, Japón) Amélie Nothomb.

Ringleader of the tormentors (2006): Hace unos meses salía la noticia. Morrissey grababa este disco de horrible título junto al productor de rock y glam Tony Visconti y amenazaba con incluir en él coros infantiles. Nos temíamos lo peor y nuestros presagios se han cumplido. Las voces de niños son tan horripilantes como pensábamos y estamos claramente ante una obra menor de Morrissey, después del que fue uno de mis discos favoritos de su carrera, ‘You are the quarry’. La cosa empieza mal con ‘I will see you in far off places’, un tema que no puedo oír sin quitarme de la cabeza el ‘Baba’ de Alanis Morissette, y sigue con ‘Dear God, please help’ y el single ‘You have killed me’, que, sin estar mal, no pertenecen precisamente a lo mejor de su carrera. La frustración se sigue alternando con la satisfacción en el resto del disco. ‘Life is a pigsty’ empieza bien, pero después de 7 minutos de lluvia y repetición, no te dan precisamente ganas de volver a escucharla. Por el contrario, la balada ‘I’ll never be anybody’s hero’ o ‘In the future when all’s well’ están bastante bien. En resumen, ni hecatombe ni uno de los discos del año. 6


