Hace tiempo que teníamos pendiente un repaso al disco de Charlotte Gainsbourg, ‘5:55’. La actriz/ cantante de origen anglo-francés se atreve con su primer disco cantado mayoritariamente en inglés, y el segundo en su discografía. A pesar de que su carrera quizá se haya centrado más en el mundo del celuloide, Charlotte nunca abandonó del todo el mundo de la música, quizá inculcada por su padre, Serge Gainsbourg, y también su madre, Jane Birkin, todavía en activo. De hecho fue Serge el autor de todas las canciones de su debut, ‘Charlotte Forever’ (1986), que incluía la polémica ‘Lemon incest’ a dúo con él mismo. De este modo, a pesar del gran margen cronológico entre álbum y álbum, no ha dejado de colaborar en numerosas bandas sonoras, discos recopilatorios y tributos (como el que hace poco se hizo a su padre con la colaboración de otros artistas como Franz Ferdinand, Marc Almond, Tricky, Portishead, o Cat Power), en shows de TV, sin olvidarnos de las colaboraciones con artistas como Etienne Daho, con la que hizo un dúo, ‘If’, en su álbum ‘Réévolution; (2003); o Madonna, con la que colaboró en ‘Music’ al principio de ‘What It Feels Like For a Girl’.
‘5:55’ (2006) es un disco que, sin haberlo escuchado una sola vez, llama la atención por diferentes motivos. En primer lugar, el single de presentación, ‘The Songs That We Sing’, es una pasada, simplemente brillante. En segundo lugar, el disco cuenta con la colaboración de Jarvis Cocker, Air, Nigel Godrich (productor de bandas como Radiohead, R.E.M o Beck), Tony Allen, David Campbell (quien se ha encargado de todos los arreglos de cuerda y padre del mismísimo Beck) y Neil Hannon de The Divine Comedy. Con este largo elenco de artistazos resulta imposible no darle una oportunidad a ‘5:55’. La mayor parte del disco lleva el sello inconfundible de Air (como ejemplo destacamos el tema que da nombre al álbum, ‘5:55’) que, junto a la sensual y sugerente voz de Charlotte y la suavidad de las melodías, hacen de este álbum un disco deliciosamente pop, triste e ideal para determinados momentos de ensoñación y nostalgia. Recomendados quedan temas como ‘The Songs That We Sing’, ‘AF607105’, ‘The Operation’, ‘5:55’, ‘Night-Time Intermission’, el magnífico ‘Beauty Mark’ y, por supuesto, ‘Everything I Cannot See’, tan sencillo como precioso. 8.








«Lo que se ha ido se ha ido, pero al menos alguna vez lo tuvimos». Esta es una de las agridulces citas de Edison Woods, la banda de Brooklyn liderada por Julia Frodahl que ahora publica su tercer álbum, ‘Nest of machines’. De la horrible portada que lo ilustra al menos sacamos en claro el aislamiento intimista y, como en el caso de Marissa Nadler, casi siniestro de muchas de las producciones del grupo. 






Hace unos días Ana Curra concedió una entrevista por primera vez en 



Este año es el de los niños en la música, y no porque José Luis Perales vaya a sacar un recopilatorio para 


Hay que hablar del disco de Beyoncé por 2 razones: la relevancia que alcanzó ‘Crazy in love’ y la desesperación de Sony BMG en su maniobra comercial para vender este disco. Hace unas semanas comentábamos que 
Tengo varias pesadillas recurrentes: que me falta una asignatura para acabar la carrera y no me había dado cuenta, que tengo que dar a la beneficencia 5 paquetes de lentejas por cada paquete de lentejas que compro, que tengo que traducir un libro larguísimo de un idioma que no domino… Casi todas están relacionadas con la infinidad de algo. El segundo disco de Joanna Newsom es como una de mis pesadillas hecha realidad.





