Más allá de 'Camposanto' y de las trilladas referencias, 'Cenizas y flores' vuelve a presentar grandes hits, canciones destacables menos pop y una gran joya perdida, 'El último deshielo'.
El pasado viernes '★' ya era un disco audaz y cautivador, valiente, que corría unos riesgos que nadie, salvo su espíritu siempre inquieto, le pedía a David Bowie. Hoy, es un epitafio que retrata su salida de este mundo y constituye, por tanto, un hito que ya pertenece a la historia del pop.