Les ha faltado mesura y la producción, en 77 minutos de la versión normal del álbum, se hace pesada, pero más de la mitad del disco nos muestra la mejor versión de Metallica que cabía esperar en nuestros días. Y eso es mucho.
El cantante country (ya no tan country) de Kentucky podría arrebatar a Beyoncé el Grammy a Disco del año con su tercera obra. ¿Es tan progresivo el estilo de Simpson como nos han vendido?