Discos de la década: Vincent Delerm

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Discos de la década: Vincent Delerm

Después de un primer disco homónimo muy bueno en 2002 y un segundo en 2004 que contenía su mejor canción, ‘Les filles de 1973‘, Vincent Delerm publicó su álbum definitivo en 2006. ‘Les Piqûres d’Araignée’ le consagró como el sucesor más digno de Serge Gainsbourg, quizá el tratado más exquisito de «chanson» de nuestros tiempos.

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Vincent decía en una entrevista de la época que si bien sus dos primeros álbumes habían sido escritos canción por canción, para ser tocadas en bares, este tercero tenía por primera vez una sensación de conjunto. Y eso se nota. Por supuesto muchas de las piezas contenidas son dignas de sonar todas las noches en un piano de Montmartre, casi como los mejores temas de Jacques Brel, pero además esta vez existe una sensación de conjunto que despierta el interés por el álbum de estudio al completo y no sólo por unas cuantas pistas.

El humor y el sentido de la ironía ya aparecían alternados en prácticamente la totalidad de sus canciones, pero ahora se combinan mejor que nunca, dando lugar a su álbum más divertido y más triste al mismo tiempo.

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El primer single, ‘Sous les avalanches’, era engañoso. A pesar de cosechar un gran éxito en Francia (en el clip aparece el actor Jean Rochefort) y de no ser mala canción, no es una buena señal de la grandeza del disco, que puede ser tan intenso como esa canción en la que se hace un paralelismo entre la duración del amor y un cartel decolorido en el Grand Palais (’29 avril au 28 mai’), o tan divertido como la alegre melodía de ‘Il fait si beau’.

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El álbum es francés hasta decir basta. ‘Marine’, que es un dueto con su compañero de sello Peter Von Poehl, telonero en un memorable concierto que dio en el Fórum de la Fnac (lamentablemente no se prodiga mucho por España), representa un diálogo entre dos chicos que tienen que repartirse a una chica. Un ‘Jules et Jim’ en toda regla. Más explícita aún, ‘Favourite Song’, es un dueto con Neil Hannon de Divine Comedy en el que éste canta en francés (Vincent lo hace en inglés) que no sabe lo que es una ‘Javanaise’ ni ‘Poupée de cire‘, en clara referencia a Serge.

Muchas canciones tienen un punto tonto que encierra un bonito significado, normalmente relacionado con la nostalgia de la cotidianidad más insignificante. Mi favorita ‘À Naples il y a peu d’endroits pour s’asseoir’ es un lamento de la pérdida del ayer, del que Vincent sólo se ha quedado «fragmentos al azar», en concreto el momento en el que ella contó que «en Nápoles había pocos bancos para sentarse». ‘Voici la ville’, también contemplativa respecto a una ciudad, es la visualización del paisaje en que vivíamos antes de conocer a la persona amada.

‘Les Piqûres d’Araignée’ termina hablando de piernas de tenistas, para quitar hierro al asunto, pero el daño ya estaba hecho. Vincent era uno de los grandes y a nadie extrañó que el mismo Georges Moustaki se prestara a cantar con él en su siguiente disco en directo, donde también apareció gente como Benjamin Biolay.

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