‘Jauja’: Viggo Mortensen protagoniza una “película rara”

Por | 11 Dic 14, 18:17

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¿Quién es Lisandro Alonso?

Además de un foco de alérgenos para Carlos Boyero (sus películas le provocan “inmediata urticaria“), es también uno de los más reconocidos nombres del cine de autor argentino. A pesar de la radicalidad de sus propuestas –sí, es el paradigma de “director festivalero”, otro de los niños mimados de Cannes- su cine no es un desconocido en España. Cienfuegos se lo trajo a Gijón con sus tres primeras películas. La cuarta, ‘Liverpool’ (2008), ganó el festival. Gracias a ello se estrenó comercialmente en España. La vieron, según datos del Ministerio de Cultura, 4.241 espectadores.

Allí fue, en Gijón, donde descubrí su cine. ‘La libertad’ (2001), su primera película, fue un shock, un impacto casi igual de fuerte que cuando descubrí a Bruno Dumont (ese mismo año y en ese mismo festival). Su mezcla de ficción y documental, su austeridad formal y expresiva, aún no estaban tan vistas (ni tan sumamente sobadas). Resultaban fascinantes, irresistibles. La capacidad del director para moverse en el plano físico y en el metafísico era admirable. La película funcionaba igual de bien como documental antropológico sobre la rutina diaria de un “hachero” de la Pampa, que como poética alegoría de resonancias roussonianas sobre la libertad del ser humano. Y qué principio. ¡Y qué final!

Su segunda película, ‘Los muertos’ (2004), ya no me provocó tanto entusiasmo. Seguía teniendo secuencias de las de aplaudir hasta acalambrarte –toda la parte que transcurre por el río es fabulosa-, pero se había perdido algo por el camino: ¿”pureza documental”? Con ‘Fantasma’ (2006) llegó a un punto de esterilidad expresiva que culminó en la, para mi gusto, su peor película, la muy manierista ‘Liverpool’. Todo un desafío a la paciencia del espectador (habría que ver con qué picores saldría Boyero de verla).

‘Jauja’, un nuevo comienzo

Con ‘Liverpool’, Lisandro Alonso llegó a un callejón sin salida, al borde del precipicio de la autoparodia involuntaria. Afortunadamente no ha caído en él. Una estrella internacional (Viggo Mortensen, que también produce y compone la escueta banda sonora), un escritor como guionista (Fabián Casas, publicado en España por Alpha Decay), un reconocido director de fotografía (Timo Salminen, habitual de Aki Kaurismaki), una ambientación de época, rodada en formato diapositiva, con muchos diálogos… ¿Qué ha pasado?

Después de ver ‘Jauja’, al fan de Lisandro Alonso se le debe quedar la misma cara que al de Belle & Sebastián al escuchar su single de regreso. Estupefacción. ¿Me gusta o no me gusta? Como dice el propio director, ‘Jauja’ sigue siendo una película “rara”, pero su rareza es de otra clase. Es rara por inusual, por sorprendente, por sugerente. Las sorpresas son constantes: empieza como una película de Albert Serra, avanza como un western de John Ford, sigue como una de Werner Herzog, continúa como una de Rosellini (hay momentos que Mortensen parece estar dentro de ‘Stromboli’) y termina como una de, no sé, ¿David Lynch?

Si ‘Liverpool’ era un desafío a la paciencia del espectador, ‘Jauja’ lo es al público comodón. Sus constantes giros estilísticos pueden desconcertar, pero nunca aburrir. La película es tremendamente irregular, quizá por culpa de su inestable estructura episódica, pero también muy atractiva. Hay momentos desconcertantes (el final), extravagantes (la conversación en las rocas), apasionantes (toda la parte de la búsqueda a lo John Wayne en ‘Centauros del desierto’) y definitivamente sublimes (la epifanía bajo las estrellas). No es una película notable, pero sí un notable (y prometedor y estimulante) cambio de rumbo. Ah, y lo más importante: ¿hay algún cartel este año mejor que el de esta película? 6,9.

  • Whoredonna

    Que aburrido leer esto, aburrida pelicula no la vere jamas, prefiero ver a mi diosa gaga en machete kill la mejor actuacion del siglo, le he visto 1000 veces.

  • Wingardium

    A ver, que de 6 párrafos solo se analiza estrictamente en uno solo a la peli. Un poquito más pudo ser.

    Sobre la peli, pues es complicada, no sabes por dónde agarrarla. A mí me gusta mucho la parte donde duerme bajo las estrellas, así como la búsqueda y la parte de la cueva, en especial cuando se va de ahí. La fotografía es muy buena, así como la canción de Mortensen, que calza bien en la peli.

    Lo que me descuadra es el final, como si diferentes tiempos estuviesen ligados. Como si las sensaciones y vivencias atravesaran tiempo y espacio.

    Creo que merece verse alguna vez más para descifrarla mejor. Algunas personas más cercanas a pelis independientes y de festivales, la aclaman, poniéndola dentro de lo mejor del año (y creo que los que hacen ello,en su mayoría, consideran a Relatos Salvajes sobrevalorada), otros dicen que es muy exagerado.

    No pensé encontrar una review a esta peli por estos lares, me alegra ver que pueden enfrentarse a pelis más exigentes y sacar sus virtudes. La nota no me parece mala, pues creo que es buena, pero cuánto? me gustaría responderlo luego de un visionado más.

  • marta

    Yo creo que está muy bien hacer ese repaso a la carrera de Lisandro los primeros párrafos. Además comparto ese amor-odio por alguna de sus películas. Para mi su cine es basicamente comedia, muy contenida, pero al fin y al cabo comedias, igual que el de Albert Serra. Lo que es indiscutible es que Lisandro filma cada vez mejor.

  • torito

    Auténtica cagarruta que no hay por donde cogerla. De las 18 pelis vistas en el Zinemaldi de este año, de largo, la peor, y eso que alguna otra…

  • Armando Barreda

    ¿En qué parte del artículo hablas de la película que mencionas en el título?

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