‘Oasis: Supersonic’, si “no había más que verlos”…

Por | 27 Oct 16, 19:11

oasisEste finde se estrena en cines de toda España pero solo durante unos días ‘Oasis: Supersonic’, el documental que Mat Whitecross (‘Camino a Guántanamo’, ‘Sex & Drugs & Rock & Roll’ sobre Ian Dury) ha realizado con material de BBC, MTV y muchas otras cadenas, entrevistas y algo de animación. El documental no habla de la separación del grupo y más aún, con la salvedad de un par de canciones como ‘All Around the World’ o ‘Fuckin’ in the Bushes’, omite su biografía y discografía posteriores a 1996.

‘Oasis: Supersonic’ se centra en cambio en el nacer del grupo y en parte de su infancia, con la madre de los Gallagher aportando jugosas curiosidades, al tiempo que el montaje y la animación tipo cómic y algunos pequeños efectos especiales, que resuelven muy bien la inexistencia de ciertas imágenes y vídeos, junto a la muestra de la construcción o interpretación de algunas de las canciones, amenizan las dos horazas de duración. Hay tiempo también en ellas para historias más desconocidas como la pésima relación con el padre y para cómo este sacó tajada de su fama vendiendo y provocando historias en la prensa rosa.

El hecho de que el documental se centre en los años de gloria del grupo puede hacernos concluir que su único objetivo sea enaltecer aún más el ego de los hermanos que durante dos años se creyeron los Beatles. En ese sentido, no puede ser una cinta que oculte trifulcas, puesto que Oasis hicieron de su consumo de drogas y su actitud hooligan su modo de vida, y muchas de ellas aparecen retratadas, unas más vergonzantes, otras más descacharrantes. Sin embargo, sí cabría la opción de que se hubiera querido ocultar su decadencia artística y comercial y por eso el documental comience y termine con la cumbre de su carrera: el concierto de Knepworth de 1996 que en España emitió a bombo y platillo Los 40 Principales y muchos grabamos en cinta de la radio. Ahí ellos mismos, exultantes, haciendo que ‘Columbia’ sonara atronadora como la mayor obra maestra jamás compuesta que nunca fue, interpretan que ha llegado tanto su cima como el comienzo del fin y es justo y poético que esta historia se cierre así. Incluso la relación que Noel Gallagher hace entre ese final y la llegada de internet puede generar cierto debate pese a estar bien cogida con pinzas (sí, bajaron las ventas, cayeron los mitos con el acceso a redes sociales, pero nunca bajó el consumo de música).

Más injustificable es en cambio la ausencia de la batalla por el número 1 en singles contra Blur (que perdieron aunque finalmente vendieran mucho más) o el cruce de declaraciones con ellos en este documental que, en ese sentido, no retrata precisamente lo que fueron los años 90 o el Brit Pop. Por mucho que la música de Blur y la de Oasis no se pareciera en prácticamente nada y las comparaciones fueran algo absurdas, su rivalidad pertenece a la imaginería popular. ¿No ha habido huevos de enfrentarse a declaraciones como “espero que Damon y Alex cojan el sida y se mueran”? ¿Qué problema había en recordar que ya habían pedido disculpas por ellas?

Más que, por tanto, el retrato de toda la realidad, el humor y la música son las dos grandes bazas de ‘Oasis: Supersonic’. En cuanto a lo primero, el documental sí es generoso en la muestra de la rivalidad entre los dos hermanos, no resuelta a día de hoy. Y aunque Noel diga que Liam es el divertido, sabe perfectamente que no lo es (a veces incluso da un poco de penica comprobar lo básico que podía ser el pequeño de los Gallagher). Son Noel y sus ocurrencias lo más divertido de estas imágenes: “Si no hay más que vernos”, interrumpe cuando David Letterman les presenta cuestionando si son la mejor banda del planeta como se dice en Reino Unido. En cuanto a lo segundo, lo más interesante rodea las dificultades que siempre tuvo el grupo para sonar como quería en estudio, especialmente con su primer álbum. Con todo lo que a Owen Morris le costó pillarles el punto después de pasar por varias manos, lo cierto es que el pobre tampoco logró desarrollar una impresionante carrera como productor después de ellos: lo mejor de Oasis eran las canciones. Eternas, supersónicas, híper capaces de hacernos olvidar todo lo demás. Hasta sus tonterías. 7,5.

Etiquetas:
  • Warp

    Me apetece verlo. Que falte lo de Blur me da igual porque eso fue básicamente un invento de la prensa musical británica a la que luego se añadieron los propios grupos para animar el cotarro.

  • Daniel Madero

    Iría al cine a ver un documental de Oasis incluso si éste se limitara a mostrar a Noel y Liam defecando en silencio durante dos horas. Lamento mi simpleza, pero es así.

  • MARDEBERING

    solo iría verlos en un documental sobre una hora de sus borracheras.

  • Charlie

    Si.

  • MARDEBERING

    pides muy poco, hay que ser exigentes, sino mean por el oyente,y le dicen que llueve.

  • OurKid

    Lo de blur fue omitido por el propio director porque ya está más que contada esa historia. Mañana me doy un salto a ver el documental, pinta cojonudo.

  • Amok

    Bueno, yo fuí muy fan. Cuando McGuigan y Bonehead lo dejaron, ganaron musicalmente (incorporando a múscios profesionales) pero perdieron un poco la esencia. Por cierto, me gusta mucho lo que ha hecho NG en solitario. Al final, de tanto plagiar, se te tiene que pegar algo bueno. No obstante, ya hay un documental bastante bueno sobre ellos colgado en youtube, con metraje inédito bastante interesante: salen ensayando en una especie de locales municipales en el centro de Manchester, antes de sacar el primer disco. A mi me sigue flipando Columbia, y en general el Definitely Maybe. Está claro que ni eran grandes músicos ni tenían gran talento, pero oiga… eran tan diferentes… tenían cierta actitud punk sin ser punk. Las guitarras mal tocadas sonaban a gloria a través de aquellas montañas de amplis Marshall. Y luego, todo ese rollo (para mí exótico) mod con matices macarras: camisas de cuadros, posados con vespas y labrettas, forofismo futbolero a la inglesa, anteojos a lo John Lennon y altercados públicos combinados con declaraciones grandilocuentes. Muy interesante también la historía paralela de Alan McGee y Creation Records. Un tío que había sido ferroviario montó una discográfica y se hizo rico en cuatro días, simplemente porque supo ver un espacio que no cubría nadie. Yo creo que tuvo mucho que ver la época pre-britpop, con gente como The La’s, los Inspiral Carptes, Stone Roses…. grupos muy buenos pero que no acabaron de cuajar en un “fenómeno” cultural global. Oasis aprovecho mejor que nadie ese impulso, a veces copiando directamente los riffs y las letras de esos grupos que admiraban. Del britpop he redescubierto recientemente a Sleeper y a Catatonia. Especialmente los segundos tienen auntenticas joyas en su repertorio.

  • Amok

    Se me olvidaba, creo que fue Justine Frieschman de Elastica la que dijo que Liam era un cerebro de mosquito. Dio en el clavo. Menudo neanderthal.

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