Arcade Fire pinchan en asistencia de público, pero no en devoción

Por | 22 Abr 18, 12:24

Fotografía por Rosario López

Lo de anoche de Arcade Fire en el Sant Jordi fue una pura verbena rock. Y lo de verbena va sin ánimo peyorativo. Los de Win Butler y Regine Chassagne son perfectamente capaces de hacer de todo una fiesta cargada de energía, hasta de los momentos más íntimos. A título personal me llegó menos el concierto de ayer que el del pasado Primavera Sound, pero ahí jugaron otros motivos subjetivos. Comparaciones aparte, por enésima vez volvieron a demostrar que, actualmente, son el mejor grupo de estadios que puedes llegar a ver.

Lo primero que sorprendía era el escenario. Una ingeniosa tarima cuadrada, simulando un cuadrilátero y coronada por pantallas que iba siguiendo al grupo, permitía una visión de 180 grados, lo que facilitaba enormemente el disfrute del espectáculo desde cualquier punto. Lo segundo, la cantidad de huecos en el recinto. Había gran cantidad de asientos vacíos y la pista presentaba un aspecto holgadísimo. Paradójicamente, fue esta falta de asistencia lo que permitió una mayor cercanía y conexión con el público. La entrada de la banda, divertida y espectacular, nos los mostró como púgiles a punto de salir a boxear, mientras una locución en catalán y en castellano los presentaba imitando a un locutor deportivo: “Desde Canadá, Estados Unidos y Haití y con 900 kilos de peso, ¡Arcade Fire!”. Lo de los kilos no es baladí; calculando unos 70 kilos por persona, arrojaba la nada desdeñable cifra de doce músicos en el escenario, aunque no los pude contar, porque parecía que había cada vez más gente.

La energía, una de las grandes virtudes de la banda, no tenía fin. No hubo tregua entre tema y tema, Win y Régine no pararon de dar vueltas toda la noche, animando, interactuando, para que pudiéramos gozarlos bien desde todas las esquinas y el resto de los miembros no pararon ni un segundo (especialmente el siempre animado Will). Gracias a eso, felizmente, te colocaras donde te colocaras, ibas a acertar la ubicación. Si estabas en grada, porque apreciabas el show en todo su magnitud. Y si estabas en pista, por el factor de integrarte de lleno con el brío del grupo.

El público se entregó al jolgorio desde el minuto cero. Nada más abrir con ‘Everything Now’, ya reventaron los la-la-las por doquier. El sonido fue algo variable dependiendo de la zona; por un lado los instrumentos se distinguían con nitidez (a Dios gracias, nada de engrudo sónico) y la ejecución rozó la perfección. Por otro, me sonó un poco a lata y algo falto de potencia, aunque me consta que en otras ubicaciones se escuchó mucho mejor. Y durante las dos primeras canciones, la voz de Win sonaba floja. De hecho, prácticamente lo tuve que adivinar en ‘Rebellion (Lies)’, que cayó la segunda. A la gente no pareció importarle, las palmas y los “Lies! Lies!” se corearon con ardor igualmente. Y la jarana se exacerbó con un ‘Here Comes the Night Time’ juguetón, en que no parecía que llegara nunca su orgásmico final. Pero para punto culminante, la colosal ‘No Cars Go’, tan épica y emocionante como debe, con todos esos “Let’s go!” y “ohhh” atronadores, aunque personalmente eché de menos algo de volumen. En comparación, ‘Electric Blue’ y la fantástica ‘Put Your Money on Me’ tuvieron una acogida más tibia.

Sin duda, las canciones de ‘Funeral’ y ‘Neon Bible’ fueron las más aclamadas, a ‘Neighborhood #1 (Tunnels)’ me remito, aunque la fantástica ‘My Body Is a Cage’ acabó pasando (injustamente) desapercibida. ‘The Suburbs’, probablemente mi tema favorito, me la reventó el imbécil que tenía detrás, que decidió que ese era un buen momento para ponerse a hablar a grito pelado. Suerte que esa apisonadora que es ‘Ready to Start’ se llevó por delante cualquier conversación y la cumbia y cencerros con la que abrieron ‘Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)’, con Régine, enfundada en un espectacular mono acharolado, ejerciendo de absoluta estrella, acabaron sepultando cualquier conato de charla. Pero, personalmente, el momento más emocionante fue ‘Afterlife’; por si no fuera ya lo suficientemente conmovedora, la cerraron con ‘Temptation’ de New Order y ahí casi se me paró el corazón. Se acercaron al final con un ‘Creature Comfort’ cegador literalmente; el efecto niebla ocultó la visión del escenario durante un buen rato. Sin embargo, no resultó todo lo aplastante que debiera. Nada que no solventara la desatadísima ‘Neighborhood #3 (Power Out)’, culminada con un estupendo ‘I Give You Power’.

Los bises abrieron con una maravillosa y melancólica ‘We Don’t Deserve Love’ coronada por el ‘Bird on the Wire’ de Cohen, pero muy perjudicada por el cotorreo del respetable; lamentablemente, escuchar canciones íntimas o desnudas en estos recintos siempre es un drama. Así que para compensar, subieron los teloneros, Preservation Jazz Hall Band, a acompañarlos en el reprise de ‘Everything Now’ y, claro está, el colofón a la fiesta mayor, ‘Wake Up’, pura epifanía pop. Y así se marcharon Arcade Fire, poco a poco, desfilando, mientras se desgranan alegremente las melodías de los dos últimos temas en versión fanfarria, entre la alegría del público. Alegría genuina; veinte minutos después de acabado el concierto, la gente aún pululaba por el exterior del Sant Jordi entonando lo-lo-los a pleno pulmón.

Etiquetas:
  • mardebering

    (cito)
    escuchar canciones íntimas o desnudas en estos recintos siempre es un drama

    y las movidas y épicas también, si te tocan borrachos, empastillados, emporrados, petardas/os,talifans o simplemente idiotas el dinero que has gastado en tu entrada se va por el desagüe.

  • Ganso

    Lo que se dice cuatro gatos:
    https://www.youtube.com/watch?v=GpMYLH95Jic

  • xabier

    Sobrevaloradísimos.

  • mardebering

    sufre

  • ThePhantom

    Imposible en su día conseguír una entrada para verlos en Madrid; así que decidí comprar las entradas para verlos en Barcelona, cosa que aún no siendo como en Madrid, me las vi PUTAS para conseguir dos entradas en gradas en una zona de buena visibilidad.
    El sábado antes del concierto, te metías en ticketmaster y era bastante fácil conseguir una buena entrada no sólo en Barcelona sino que ¡también en Madrid!… alucinante.
    Lo que lleva a la conclusión que en su día, los fondos buitres de las entradas acopiaron todo lo que pudieron con la intención de venderlas a más precio y sacarle los ojos a la pobre gente.
    Como la gente no es imbecil, pasaron de comprarlas y ahora, a última hora intentan quitárselas de encima a cualquier precio… demasiado tarde ya.
    Es una puta vergüenza que por culpa de estos buitres no puedan verse este tipo de eventos a reventar y por supuesto que se hubiera llenado de no ser por estos sinvergüenzas.
    De todas formas discrepo del redactor y no creo que la cosa fuera para tanto. Había bastante gente, cierto que en la zona superior de grada se notaba la ausencia, pero el resto estaba bastante bien.
    Para mi lo mejor del concierto toda la parte más electrónica, que sonó muy bien y Wake Up, a la que se unieron los teloneros, les quedó muy épica, la verdad.

  • DAS ASCO

    aquí se llama sobrevalorado a todo lo que no gusta.

  • Warp

    La épica de No Cars Go.
    La aceleración del tempo en Tunnels.
    La intimidad de My Body is a Cage.
    La diversión de Here Comes the Night.
    La tristeza de We Don’t Deserve Love.
    La sorpresa de Temptation: sí, a mi también me dio un vuelco el corazón.
    Las lágrimas que derramé en Afterlife.
    Lo bonita que es Electric Blue.

    Lo que salté en Creature Comfort.

    El momento fan con Regine apareciendo ¡en nuestro sector! para cantar mi adorada Hey, Orpheus! Casi nos da un infarto.

    Aquello no fue un concierto, fue la consagración absoluta y por siempre en letras de oro del mejor grupo de los últimos 15 años. U2, Coldplay, ya podéis descansar tranquilos y dejar paso. Me han cargado las baterías para dos o tres años.

    Y por una vez el público alrededor no habló como si estuvieran en casa. Eso sí, a juzgar por las veces que iban al bar se cepillaron toda la cerveza de la barra.

    ¡Gloria y loor por siempre!

  • Puertourraco

    Lo del Palau Sant Jordi a medio gas probablemente se debe a la ida de olla con los precios de las entradas, sumado a que los hemos tenido varias veces recientemente por la ciudad. Una lástima tener que pagar tanto para poderles ver fuera de un festival.

  • Txomin Sorrigueta

    3 veces en 10 meses y medio. Una de ellas sin anunciar y que pude ver porque se pusieron a tocar en frente de donde estaba yo sentado. Suma lo que apuntas del precio y que la frescura de hace 12 años se la ha comido el barroquismo de hoy y sin sorpresas con ese medio aforo.

  • Txomin Sorrigueta

    No es el caso. Funeral no solo sigue siendo -con mucho- su mejor disco 14 años después, sino que en directo lo que era frescura y sorpresa ha mutado en algo bastante recargado y pesado. Me quedo con los Arcade Fire de 2005 en Paredes de Coura sobre los del año pasado en el Primavera.

  • Es gracioso que habléis de la asistencia… cuando en el de Lana del Rey con medio Sant Jordi vacío ni lo mencionasteis

  • Más vacío estaba para Lan del Rey y ni lo mencionaron

  • Dangerously In Bliss

    BADUMTSS

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