Feist en Madrid

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Feist en Madrid

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Por fin ocurrió. Después de más de un año escuchando sus discos, Feist tocó ayer por primera vez en Madrid. La verdad es que pensábamos que, de verla en directo, sería gracias a algún festival. Pero parece ser que ellos o ella han pasado mutuamente de colaborar y tuvo que ser la Sala Heineken la que albergara lo que era, al menos para mí, uno de los recitales más esperados del año. Y afortunadamente, al contrario de lo que nos habían dicho que podría pasar, la canadiense no defraudó a casi nadie. La espera había merecido la pena.

Dejando atrás las desventuras que hemos tenido que vivir para conseguir una entrada al concierto, agotadas desde hace días, admito que entramos en la sala para ver algo desganados a los teloneros de la noche, Lawrence Arabia, ya que nuestra intención era más estar cerca de Feist que escuchar la música de un grupo que no nos sonaba de nada. Cosas de domingo. Pero oye, un acierto, puesto que estos muchachos de Nueva Zelanda son otro gran descubrimiento del que pronto sacaremos crítica. Un quinteto cuyo líder se parecía sospechosamente a Farala y que podrían definirse como los Beach Boys del folk. Desde luego que se han ganado el nombramiento de grupo revelación de 2006, que es el año en que sacaron el disco que vendían a la entrada. A todos nos divirtieron muchísimo.

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Cuando acabaron, esperamos un buen rato mientras la gente pitaba impaciente pidiendo la aparición en el escenario de Leslie. Y entonces pasó. Con el escenario a oscuras, y llevando un farolillo, la cantante se puso a contraluz en una pantalla blanca para dar inicio a su concierto. Tras unos minutos de gorgoritos, se hizo luz total y un público entregado recibió exaltado las primeras notas de ‘When I Was A Young Girl’, del album ‘Let It Die’, cuya presencia en el setlist fue tan grande como la de ‘The Reminder’ y es algo que todos debemos agradecer. De hecho, la segunda de la noche, ‘Mushaboom’, también estaba en aquel segundo trabajo que, curiosamente, parecía conocer más gente de lo esperado, con lo que se confirma que Feist no es un simple fenómeno Apple.

El siguiente tema, ‘My Moon My Man’, nos hizo descubrir las proyecciones en directo; en ‘The Limit To Your Love’, los conocimientos de español de Feist –que interactuó bastante con el público a lo largo de toda la noche– y en ‘I Feel It All’, la evidencia de que con esta chica es posible bailar sin marcada coreografía multipopular de por medio. Tras el éxtasis, antes de ponerse acústica para tocar ‘Honey Honey’, llegó hora de meterse con bastante gracia con la sala por eso de estar patrocinada por una cerveza. Un puyazo que no sabemos cómo sentaría a los responsables de la Heineken pero que, irónicamente, fue recibido por el público con levantamiento masivo de minis. Surrealista.

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El recital íntimo continuó con ‘Intuition’ y ‘How My Heart Behaves’, canciones que mantuvieron en silencio a casi todo el público hasta que sonaron los primeros acordes de ‘1 2 3 4’ extended versión, el siguiente hitazo de la noche que trajo de vuelta a su banda de barbudos. Reconozco que a mí por poco me da un infarto porque pensaba que se la habría guardado para finalizar el concierto. Gracias a Dios, todavía quedaba una hora por delante con temas como ‘So Sorry’, ‘Gatekeeper’, ‘The Water’ o ‘Sea Lion Woman’, la más coreada de todas las canciones de ayer, y no precisamente porque los chicos de Lawrence Arabia aparecieran de la nada para acompañarla en el escenario.

Para los bises, que fueron tres –dos preparados y uno improvisado por la respuesta del público– Feist cantó ‘Let It Die’, ‘Secret Heart’ y, a pesar de que le pedimos ‘One Evening’, una canción inédita que aseguró ser la primera vez que tocaba en público pero que merecíamos por haberla dejado sorda con nuestras desafinadas voces cantando siempre que nos lo había pedido.

Un adiós único y una sonrisa tonta en la cara de todos al salir a la calle evidenciaban lo mucho que nos había gustado esta chica en directo, que por cierto y para el que lo dudara, de cerca gana muchísimo. Tanto como Lourdes de Russian Red, a la que pedí que me dejara hacer una foto del folio con el setlist impreso que se había agenciado. Mitómanos somos todos.

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