Playlist: Arcade Fire, bajo la influencia

Por | 20 Nov 10, 12:56

La visita a nuestro país (hoy día 20 en Madrid, mañana día 21 en Barcelona) de Arcade Fire es (o debe serlo) un pequeño acontecimiento, un hito. Los canadienses representan un nuevo modo de stadium rock, uno que casa lo popular y masivo (la tirada de tickets fue ampliada tras agotarse y agotada de nuevo, hace ya meses) con el respeto y la admiración de la crítica, incluso de la más sesuda. El grupo de los hermanos Butler parece encontrarse muy cómodo, tras la edición de su tercer álbum ‘The Suburbs’ («aclamado universalmente», según Metacritic), en ese placentero estadio que otros (Springsteen, U2, Depeche Mode) vivieron hace tiempo y en el que no es fácil mantenerse. ¿Qué les ha llevado hasta ahí? Quizá su mayor virtud sea saber canalizar múltiples y variadas influencias, unas más reconocibles que otras, en una irresistible épica pop rock. A modo de celebración, repasamos las bases en las que se forja el sonido Arcade Fire desde sus inicios hasta hoy.


Win Butler creó su primer grupo, germen de su actual banda, en 2001 tras mudarse de su California natal a Montreal. Butler proviene de una familia de músicos: su abuela era una cantante de jazz de cierto reconocimiento en los años 60, mientras que su abuelo fue Alvino Rey, el padre del pedal steel guitar. Una de sus composiciones más famosas, ‘My Buddy’, fue versionada por Arcade Fire e incluida como bonus track en la edicion japonesa de ‘Funeral’.

Publicado a finales de 2004, Arcade Fire y su debut dieron la campanada cuando la web de referencia Pitchfork los colocó como autores del mejor álbum del año 2004, por delante del ‘Rejoicing In The Hands’ de Devendra Banhart, el ‘Sung Tongs’ de Animal Collective o la nueva versión de ‘Smile’ de Brian Wilson, tratándose de unos absolutos desconocidos. Con una estética próxima a la de los Kraftwerk de ‘The Man Machine’ en su foto interior, hacían un rock poderosamente épico con cuidados arreglos de cuerda (merced al hoy elogiado Owen Pallett) que, como en el caso de los U2 de ‘The Unforgettable Fire’, invitaba a corear a voz en grito. También encontramos ecos de la rítmica post punk de Joy Division, del indie rock espacial de Grandaddy o del glam rock de David Bowie (fan declarado con el que interpretaron en vivo el mítico ‘Five Years’ de ‘Ziggy Stardust’). Incluso en un tema, ‘Haiti’, Règine Chassagne (vocalista, teclista y a la postre esposa de Win Butler) rinde homenaje a sus orígenes en la isla tropical, así que su versión del archifamoso ‘Aquarela Do Brasil’ de Ary Barroso incluida como extra del álbum, no resultó una excesiva sorpresa.

En 2007 llegó ‘Neon Bible’, que Butler definió como muy influido por la música de raíz americana: Bod Dylan, Johnny Cash, Elvis Presley (la coda final de ‘The Well And The Lighthouse’ es puro movimiento de cadera) o Bruce Springsteen («el Dylan de los pobres», le llamó Butler, con el que llegaron a interpretar en directo ‘Keep The Car Running’) fueron su inspiración para este álbum, aunque cubierto de una pátina de oscuridad solemne. También nuevas bandas de americana como Calexico tuvieron algo que ver en esta fase de la banda (una versión de los de Arizona de ‘Ocean Of Noise’ fue incluida como cara B del single ‘Intervention’). En esa época giraron además con The National, que por entonces paseaban la contundencia de ‘Alligator’, un disco que muestra muchas conexiones entre ambas bandas (los coros de ‘Lit Up’ son casi tan contagiosos como los de ‘No Cars Go’). El gospel blues espacial del británico Jason Pierce al frente de Spiritualized es una referencia evidente en la final ‘My Body Is A Cage’.

Convirtiendo la demora de tres años en costumbre, este 2010 se ha publicado ‘The Suburbs’. Las claves de este álbum las desgranó Butler en una entrevista para The Quietus, en la que cuenta cómo buscaron una especie de punto de encuentro entre Depeche Mode y Neil Young. Entre otras muchas interesantes cosas, menciona que ‘Modern Man’ sería una especie de continuación de ‘Learning To Fly’ de Tom Petty (con Roy Orbison a los coros), que ‘Half Light II’ tiene evidentes conexiones con los U2 de ‘A Sort Of Homecoming’, que los arpeggios de teclado de ‘Sprawl II’ están inspirados en Emeralds o que ‘Rococo’ tiene tanto de la ELO como de, de nuevo, Spiritualized. Evidentes parecen también las similitudes entre las guitarras de ‘The Suburbs‘, la canción, con las de ‘Gouge Away’ de los Pixies y la búsqueda de la inmediatez de coetáneos como el fallecido Jay Reatard, al que han homenajeado interpretando en directo su ‘Oh It’s Such A Shame’.

Este bagaje de influencias, resumido en este playlist, demuestra que Arcade Fire son un grupo de rock total, capaz de sintetizar la mayor diversidad en una armonía totalmente personal. Ya estamos preparados (y ansiosos) para el gran espectáculo que ya han demostrado que pueden ofrecer en directo.

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