De bares, conciertos y licencias en Madrid (y Barcelona)

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De bares, conciertos y licencias en Madrid (y Barcelona)

Esta semana internet se ha revolucionado después de que una noticia de Somos Malasaña titulada «El ayuntamiento acaba con los conciertos en bares» llegara a la portada de Menéame. JENESAISPOP se hizo eco de esta noticia que al final ha resultado no ser tal. El ayuntamiento no va a prohibir los conciertos en los bares de copas porque la situación de los bares de copas, en realidad, ya está regulada. Es decir, hay bares que tienen licencias para ofrecer conciertos y bares que no.


En las últimas horas hemos hablado con varios responsables de prensa del ayuntamiento de Madrid, ninguno de los cuales tiene conocimiento de que se vaya a emitir ninguna ordenanza nueva sobre la realización de conciertos en los bares en la capital. «No ha salido nada nuevo. Emitir una ordenanza para algo que ya se reconoce en la concesión de licencias sería absurdo», dicen estas fuentes. Sobre el revuelo generado en internet durante los últimos días, creen que quizá la Junta Municipal del Distrito Centro haya recordado a algún bar que no tiene licencia para hacer conciertos, pero ni siquiera tienen constancia de que esto se haya producido. «Te la darán si tienen las condiciones adecuadas», aclaran.

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En Madrid.org puede encontrarse el Decreto donde aparecen claramente diferenciados los bares con conciertos y los bares sin conciertos. Es el punto 9.1, la categoría de «bares especiales»:

9.1. Bares especiales: Locales cerrados y cubiertos dedicados principalmente de forma profesional y habitual a proporcionar, a cambio de precio, bebidas a los concurrentes para su consumo exclusivamente en el interior del local, teniendo como actividad especial y complementaria amenizar al público asistente mediante ambientación musical. Estos establecimientos deberán estar debidamente insonorizados evitando perturbar el entorno medioambiental.

Reúnen las siguientes características comunes:

a) La actividad se desarrolla única y exclusivamente en el interior del local.
b) Ausencia en los mismos de cocina, plancha o cualquier otro medio de preparación de alimentos, pudiendo ofrecer comida limitada a bocadillos o similares. Todos los alimentos deberán adquirirse a terceros.
c) La ambientación musical se realiza mediante la reproducción o transmisión mecánica o electrónica. Se permite asimismo la existencia de monitores de televisión para la reproducción videográfica de proyecciones músico-vocales.
d) No está permitida la existencia de pista de baile y ofrecer o permitir practicar esta última actividad recreativa.
e) Está prohibida la entrada a menores de dieciséis años.

Presentan las características diferenciadoras siguientes:

9.1.1. Bares de copas sin actuaciones musicales en directo: No están permitidas las actuaciones en directo.

9.1.2. Bares de copas con actuaciones musicales en directo: Pueden realizarse actuaciones musicales, músico-vocales en directo con un máximo de cuatro actuantes distintos por día, así como la actuación del público en actividad de karaoke.

La noticia surgía por la decisión del bar Picnic de no realizar más conciertos acústicos. Adrián, de este bar, se explica así: «Picnic nunca ha sido ni ha pretendido ser una sala de conciertos, pero sí hemos estado acogiendo conciertos acústicos una vez a la semana en nuestra planta baja y jamás hemos tenido problemas de quejas ni denuncias por molestias a los vecinos. Tampoco nos han acusado de competencia desleal desde ninguna sala de conciertos, y yo personalmente colaboro y he colaborado con varias del barrio (Malasaña). El caso es que en el periodo de dos meses nos ha visitado la policía municipal a, según dicen ellos, realizar inspecciones rutinarias (son anuales, pero se justifican diciendo que como la anterior fue en noviembre de 2010 y ya estamos en otro año, pues toca). En la última, que fue el fin de semana pasado, nos levantaron acta por ejercer una actividad distinta de la licencia. Además de a la espera de una multa, como consecuencia nos dijeron que estaríamos bajo control por si persistíamos con esta actitud, con lo cual tomamos la decisión de no arriesgarnos y cancelar los acústicos programados y no montar más hasta que no cambie la ley y permita la posibilidad de actuar en la legalidad, como parece ser que ha pasado en Barcelona».

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Las obras para adecuar un bar para realizar un concierto de pequeño formato pueden llegar a rondar los 80.000 euros, lo cual no es una posibilidad para bares que simplemente quieren ofrecer pequeños sets de grupos noveles (en muchos casos gratis) y que no mueven precisamente las cifras del Palacio de los Deportes. Aunque Adrián recuerda que curiosamente, la cuestión no tiene tanto que ver con el ruido, pues se requieren también licencias para realizar exposiciones o presentar la actuación un mimo.

No hay noticia de que la ley en Madrid vaya a cambiar a mejor de cara a la vida cultural nocturna de la ciudad, pero sí es cierto que recientemente cambió en Barcelona, como podéis recordar visitando La Noche En Vivo. En septiembre de 2007, el ayuntamiento aprobaba la modificación de la ordenanza reclamada por empresarios y artistas y esto permitió que 191 establecimientos programasen espectáculos de pequeño formato. La modificación introducía un nuevo epígrafe para definir al «bar musical con música en directo». Este podía disponer, según el texto, de «servicio de bar con ambientación musical en directo o reproducida». Después, en 2010 la Generalitat aplicaba la ley en toda Cataluña.

Depósito Legal, sito en L’Hospitalet de Llobregat, y uno de los que mejor programación presenta, nos ha hablado de su caso: «Ahora mismo el Depo es un bar musical con licencia de bar musical totalmente adecuada a la nueva normativa medioambiental europea. Hace un año se aprobó una ley por la cual se permiten actividades tipo conciertos en bares de estas características. Incluso creemos que se amplió a peluquerías y otros recintos. Este derecho lo tuvimos que reivindicar mediante asociaciones como Fem cultura en viu! en L’ Hospitalet y el ASSAC en Catalunya porque también estaba en peligro el tema de las actuaciones con una acción similar a la de Madrid».

Carmen Zapata, de la Asociación de Salas de Conciertos de Catalunya (el mencionado ASSAC), nos recuerda que en realidad el ayuntamiento de Barcelona «no es tan enrollado» y el camino a la situación actual fue largo. «Tuvimos que hacer una campaña reivindicativa. Coincidiendo con la campaña electoral, empapelamos Barcelona con carteles de metro cuarenta en los que se leía: «M’agrada la música. Jo també voto» («Me gusta la música, yo también voto»). Organizamos una serie de conciertos de entrada gratuita y los músicos y los promotores se unieron en un frente común. Al final nos citó el alcalde». Carmen nos cuenta que defendieron la posición de que los bares ilegales eran el tejido creativo de la ciudad. Probablemente la presión que ejercieron fue fundamental para que decenas de bares pudieran seguir realizando conciertos como habían hecho siempre.

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