Anika

Por | 14 Jul 11, 0:27



Anika lleva muy poco tiempo en el mundo de la música (era periodista política antes de ser promotora y, ahora, cantante), pero asegura que lleva escribiendo canciones para sí misma desde que tenía catorce años. Sin embargo, ‘Anika’, su debut para Invada Records, el sello de Geoff Barrow (Portishead, Beak>), está compuesto casi en su totalidad (siete canciones de nueve) por versiones de clásicos, dice que con la intención de que su música, a la que define como “uneasy easy listening”, llegue con más facilidad al oyente y este sea más permeable al mensaje que encierra. Y es cierto que ‘Anika’ es un disco complicado, pero tampoco es para tanto.



En realidad ‘Anika’ parece la continuación natural del debut homónimo de Beak>. No es de extrañar cuando a Geoff Barrow se le intuye por detrás de cada minuto y de cada decisión artística. Hasta el proceso de grabación fue similar al del grupo, incluyendo la colaboración de sus otros dos miembros, Billy Fuller y Matt Williams: 12 días encerrados en el estudio, improvisando, aportando ideas sobre los temas a medida que los perfeccionaban (aunque aquí la perfección se entienda en otros términos) y grabando en directo, en una sola toma, los cortes finales del disco. El resultado es esta inclasificable amalgama de sonidos inquietantes, inesperados, muchas veces desafinados adrede, casi al borde de lo imposible, con una Anika cantando tan apáticamente que en ocasiones cuesta escucharla (‘Officer Officer’) o entenderla (‘End Of The World’). La escucha de ‘Anika’ puede hipnotizar o repeler al instante, incluso puede que se pase de un estado a otro en una misma canción (la versión ligeramente dub del ‘Masters Of War’ de Bob Dylan, que tiene además una innecesaria revisión todavía más dub como cierre del disco), pero sea como sea, la extrañeza que causa su escucha no puede dejar indiferente a nadie.


Quizá lo más complicado a la hora de escuchar ‘Anika’, y también lo más chocante, es asimilar la extremadamente frágil unidad del conjunto, teniendo en cuenta que las canciones no tienen nada que ver entre sí. Se alternan cortes que, conectando con su pasado laboral, tienen un contenido político evidente (‘Yang Yang’, visionaria cover de Yoko Ono que en los 70 ya hablaba del control a través de las nuevas tecnologías y de la deshumanización de la sociedad, el ya citado ‘Masters Of War’ o ‘No One’s There’, escrito por la propia Anika como denuncia contra la pasividad de los gobiernos actuales), con versiones de clásicos del pop de los años 60 cantados por chicas (la tétrica ‘Terry’ de Twinkle, ‘Sadness Hides The Sun’ de Greta Ann, ‘End Of The World’ de Skeeter Davis o ‘I Go To Sleep’, que aunque sea de The Kinks, tuvo una versión de Peggy Lee en aquella década). El conjunto es oscuro y desasosegante, la banda sonora de un mundo distópico donde reina el caos y el desencanto, y en el que, en paralelo, tampoco hay esperanza para el amor (“Why does the sun go on shining (…) Don’t they know it’s the end of the world, ‘cause you don’t love me anymore”). Todo muy actual, en realidad.


La propuesta es, en general, atractiva, y vuelve a demostrar el enorme acierto de Geoff Barrow a la hora crear atmósferas musicales que consiguen mantenerte en tensión más allá de la escucha del disco. A Anika le queda, sin embargo, mucho camino por recorrer. Veremos qué es capaz de hacer en el terreno de la composición (de momento, sus dos canciones propias no son de lo más destacable de ‘Anika’) o cuando tenga que volar sin la protección de los Beak>. Pero, desde luego, este primer paso promete.


Anika actúa este domingo 17 en el Festival de Benicàssim.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Yang Yang’, ‘Terry’, ‘End Of The World’

Te gustará si te gusta: Beak>, Portishead (sobre todo ‘Half Day Closing’)

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