Santander Music 2011: viernes

Por | 26 Jul 11, 2:22

El Santander Amstel Music ha dado por finalizada su tercera edición. Unas 3.000 personas han acudido a la Campa de la Magdalena en cada jornada, la mayoría de fuera de Cantabria según la organización y recoge El Diario Montañés, mientras que otras 500 estuvieron el jueves en la presentación del festival en el Escenario Santander, donde actuaron Tulsa, Betacam y El Columpio Asesino.


El recinto es del tamaño de un campo de fútbol y tiene un escenario en cada extremo; así, mientras en uno está sonando un grupo, en el otro montan el set para la siguiente actuación y realizan los últimos ajustes de sonido, algo que se ha agradecido a lo largo de los dos días, pues todas las actuaciones han estado más que correctas en este apartado, con una calidad superior a la media en estos eventos.

Sin embargo, la actuación de The Pains of Being Pure at Heart empezó a un volumen quizá un poco bajo. O bien puede ser porque la primera parte de su concierto se centró más en su segundo disco, ‘Belong’, donde las guitarras están más domadas que en el primero. Los chicos de Kip Berman fueron a más y cuando le llegó el turno a canciones que ya parecen clásicos como ‘Come Saturday’, ‘Young Adult Friction’ o ‘Everything With You’ todo el mundo estaba dando saltos y coreando, incluido mucho fan de Mando Diao que se había infiltrado en las primeras filas a la espera de los suecos. Son uno de los grupos más carismáticos surgidos en los últimos años y se nota, y además Peggy, la teclista, afina mejor en los coros. Quien haya seguido la progresión en directo de los neoyorquinos habrá notado su evolución en poco tiempo (gracias a estar constantemente de gira) y ahora suenan sólidos y compenetrados, muy alejados de la imagen amateur que en ocasiones alimentan. Además, el hecho de que solo tengan dos discos hace que no se dejen fuera del setlist casi ninguno de sus grandes temas, que los tienen a puñados. Para el que suscribe, el mejor concierto del festival. Después de la actuación, Kip Berman fue hacia el público a firmar autógrafos y hacerse fotos con la gente en plan estrella del pop. Las invitaciones a calimocho, del que se declara fan (sic), no faltaron.

El siguiente plato, tras una sesión de Patrullero & LaVegui djs para mantener a la gente activa, eran Mando Diao. El grupo se presentó a lo grande, cuarteto de cuerdas incluido y una escenografía que parecía sacada de un salón de baile. Comenzando con una ‘God Knows’ a la máxima potencia dieron el tono de un concierto de estadio en toda regla, con más momentos enérgicos (el cuarteto se podía tirar unas cuantas canciones esperando el momento de tocar) que relajados. Björn Dixgard, el cantante principal, estaba a tope, tanto que llegaba a asustar; Gustaf Norén, la otra voz principal y guitarrista, acabó descamisado -debe de gustarle mucho la camisa que llevaba, pues tras amagar tirarla girándola sobre su cabeza durante un buen rato decidió lanzarla… al otro lado del escenario-. El final lo puso, por supuesto, ‘Dance With Somebody’, que alargaron con finales falsos y crescendos hasta que no pudieron más. Estoy seguro de que adelgazaron varios kilos.

Tras Mando Diao le llegó el turno a Crystal Fighters. Lo primero que me vino a la cabeza fue “¿dónde está la txalaparta?”, ese instrumento tradicional vasco que es como un xilófono enorme tocado por dos personas y que ellos han lanzado para la música de baile. Allí estaba, en una versión más pequeña de lo que había visto antes, y no la tocaron hasta pasados unos cuantos temas. Sobre el escenario, parecen unos hippies circenses a medio camino entre Delorean y M.I.A., y los bailes y gritos de su líder a veces llegan a exasperar, pero mantuvieron un buen ritmo en el concierto y cumplieron su cometido, mantener a la gente bailando durante una hora.

El Guincho cerró la primera jornada del festival acompañado de bajo y guitarra pero sin chicas bailando alrededor como en otras ocasiones. A lo mejor por eso Pablo Díaz-Reixa no estuvo muy inspirado y ofreció un concierto algo plano y embarullado. No faltaron sus buques insignia, ‘Palmitos Park’ y ‘Bombay’, pero sonaron sin su riqueza habitual.

  • Felpudo

    No sé cuánta gente esperaba la organización, pero yo creo que no había ni medio aforo cubierto. Eso sí, se estaba comodísimo.

    Si Kip no desafinara como una hiena, el de The Pains también habría sido para mí el concierto del festival. Me quedo con el de Mando Diao, que fue casi perfecto.

  • Patrullero

    Se esperaba mas gente, pero con el tiempo con el que se anuncio el cartel creo que ni tan mal… Pero bueno, lo ganamos en comodidad
    Lo de los Pains es para correrles a gorrazos… No se esfuerzan por hacer las pruebas bien o que? Siempre suenan mal, sin fuerza, y una vez vale, pero es que llevo 4 de 4 que les pasa lo mismo, asi que es culpa suya.

  • El hijo de Dios

    Su puta madre, en qué concierto de los Pains estuvo el que escribió esto?

  • Mando Diao son la polla.

  • Anonimous

    The Pains sonaron como el culo en mi opinión, quizás la ubicación de cada uno con respecto al escenario influyese pero me parecieron muy flojos.

  • sr. lobo

    Yo creo que a Crystal Fighters y TPOBPAH les deberían de dar ya la nacionalización española.

  • La Aceituna Balsera

    Mando Diao estuvo impresionante, muy elegantes y con fuerza, un sonido perfecto, buen volumen, las cuerdas metiendo detalles de calidad; nos hicieron bailar y disfrutar. The Crystal Fighters muy aceptables.
    The Pains unos novatillos, el tipo desafina que da gusto, el sonido muy pobre, pero de haber tenido que correr a alguien a gorrazos el candidato sería El Guincho sin dudarlo.

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