‘The Deep Blue Sea’: la enfermedad del amor

Por | 07 Sep 12, 12:30

Cuántas veces habremos oído eso de “sólo por ver esta jugada de Messi (o Cristiano) vale la pena pagar una entrada”. Esta afirmación, que siempre me ha parecido una exageración de periodista deportivo (sobre todo al precio que están las entradas en el fútbol), es justo lo que pensé mientras veía el maravilloso prólogo de ‘The Deep Blue Sea’: “sólo por ver este comienzo, merece la pena pagar una entrada” (aunque tenga un IVA del 21%). Luego, envalentonado tras ver el también extraordinario epílogo, pensé: “solo por ver este final, merece la pena volver a pagar una entrada”.

Le ha costado llegar –se estrenó hace un año en el festival de San Sebastián-, pero el esperado regreso a la ficción de Terence Davies ya está aquí. Por si alguno, después de 10 años, le ha olvidado (o no le conoce), Davies deslumbró a finales de los 80 con sus dos primeros largometrajes, las autobiográficas ‘Voces distantes’ (1988) y ‘El largo día acaba’ (1992). Enseguida fue metido, de forma algo reduccionista, dentro del british queer cinema.

Después de dos adaptaciones literarias –‘La biblia de neón’ (1995) y ‘La casa de la alegría’ (2000)- y un documental sobre su Liverpool natal -‘Of Time and the City’ (2009)- Davies vuelve con esta adaptación de la obra de teatro homónima de Terence Rattingan. Y lo hace de la mejor manera posible: combinando, como pocas veces se consigue, forma y contenido, estética y narración. Davies “ataca” desde todos los frentes: emociona con un diálogo, sobrecoge con un movimiento de cámara, turba con una voz en off, estremece con una elipsis, o subyuga con una canción (o la música de Samuel Barber).

‘The Deep Blue Sea’ es de una belleza arrebatadora, pero no peca de esteticista. Su guión es portentoso, de inagotables lecturas, pero nunca llega a ser teatro filmado. Davies filma este triángulo amoroso como una herida abierta, imposible de cerrar. Una herida por donde pasa el tiempo –una evocadora mirada al pasado, la posguerra en Londres-, y el propio cine, en forma de apasionante relectura del melodrama clásico. Una herida que desangra a su protagonista (conmovedora Rachel Weisz), una enferma de amor incapaz de evitar caminar hacia a su destino: la septicemia sentimental. 9.

  • Fran

    La vi el otro día y me encantó. Rachel Weisz está espectacular, de Óscar. Y, por cierto, me recordó mucho a Kate Winslet.

  • Outraged

    Para quien de verdad le interese la figura de Terence Davies, cualquier cosa de su breve filmografía es recomendable, pero donde de verdad está ya toda su esencia condensada es en sus tres primeros cortometrajes, recopilados en forma de largometraje en “The Terence Davies Trilogy”. No entiendo cómo al excelso señor Joric se le ha pasado el dato…

  • Azotaina

    Qué cursi eres, Joric…

  • ju

    rollaco, no se acababa nunca…

  • killallhipsters

    Bravo!! Especialmente por el concepto septicemia sentimental.

  • Warp

    ¿Hay una versión cinematográfica de La Biblia de Neón?

    Qué mal! No lo sabía!

    Ya mismo la busco. La novela me impactó mucho.

    Siempre salen cosas chulas de las críticas de Joric.

  • anatema

    Leer críticas tan mediocremente hinchadas provoca septicemia cerebral.

  • malo

    Uy, pero que finolis y esquisitos nos ponemos para hacer un artículo sobre una película de culto, pero ya veréis como todo cambia cuando Telecirco empiece con Gran Hermano o derivados. No hay nada mejor que la apariencia, es lo que se lleva, y JNSP lo sabe bien.

  • Acetilcolina

    Adoro a Rachel Weisz con toda mi alma y me estoy haciendo gran fan de Tom Hiddleston; pero no pude ver más de 40 minutos de esta película de lo ABURRIDA que era.

    La mujer no quiere a su marido y se lía con un oficial guaperas más joven y con aires de intelectual romántico. Hasta ahí todo bien. Pero su amante la trata como a una basura. O algo así. ¿Qué hace ella al respecto? Nada, lamentarse de que es infeliz haga lo que haga, beber e intentar suicidarse. O algo así. Era difícil deducir nada de esta peli porque casi no había diálogo, solo laaaaargas escenas de silencio total. Siguiente.

    Si a alguien le interesa, hay otra peli de los 90 llamada “Deep Blue Sea” que no tiene nada que ver pero salen tiburones asesinos y al menos es entretenida. Bueno, hay quien dice que Tom Hiddleston tiene un parecido notable con un tiburón, sobre todo cuando sonríe, pero… me estoy desviando. Mejor me voy.

  • Elscorcho

    de quien me fío???
    (por favor, que nadie escriba “de Campofrío”)

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