Efterklang: “Nunca escribimos canciones con guitarra o piano”

Por | 28 Abr 13, 13:10

Los daneses Efterklang llegan este fin de semana a España para presentar ‘Piramida‘, su último disco, cuyo título procede de un pueblo fantasma del mismo nombre que existe en la isla noruega de Spitsbergen y al que acudieron para grabar todo tipo de sonidos. Su experiencia de nueve días en el pueblo abandonado se puede ver en ‘The Ghost of Piramida’, un documental dirigido por el también danés Andreas Koefoed en el que se les ve percutiendo sobre cualquier superficie, buscando reverberaciones dentro de gigantescos tanques de combustible y corriendo sobre tablones de madera. Los más de mil sonidos que recogieron, convenientemente procesados, son la base sobre la que se compusieron los temas y se grabó el LP, que ellos ven como la traslación musical de aquel lugar.

Si algo llama la atención en el documental, narrado por un antiguo guarda ruso del pueblo, es la idealización de este sitio como un paraíso, y en realidad lo era: construido alrededor de unas minas de carbón, gozaba de comodidades impensables para muchos lugares del estilo, -incluido un teatro de 400 plazas para una población de apenas mil habitantes- y en las imágenes grabadas por el guarda, que complementan a las de la banda, se percibe una sensación de comunidad. El paraíso perdido.

Al trío danés lo que le impactó sin embargo (ellos no tenían al guarda ruso narrándoles las bonitas historias del Piramida de su juventud, sino a otro vigilante cuyo principal cometido era ponerles a salvo de los osos polares) fue la extrema soledad que transmite el lugar. Soledad que en el disco toma forma en la narración de una ruptura sentimental. Algo que, de todas formas, no está tan alejado de la idea del paraíso perdido. “Siempre nos gustó jugar con opuestos como bonito-feo, buen-mal sonido, acústico-electrónico”, comenta Rasmus Stolberg, bajista (en realidad, multiinstrumentista consumado) de la banda y quien se ha prestado a contestar unas preguntas para JENESAISPOP.

Piramida, el pueblo, encaja a la perfección con el concepto musical aparentemente sencillo, preciosista y contemplativo de Efterklang, con esa quietud de paisaje nórdico, aunque este paisaje “puede estar en cualquier lado. La mayor parte, para nosotros tres, es un paisaje interior”, aclara. “Piramida definitivamente coloreó el disco con una forma específica de sonar, y si hubiéramos ido a cualquier otra parte probablemente habría sonado diferente”. Es tentador pensar cómo hubiera sonado si el pueblo abandonado estuviera en plena meseta castellana, que contiene parajes casi tan desolados como las cercanías del Polo Norte. “Cómo hubiera sonado, no estoy seguro, pero definitivamente diferente”.

La otra cara de ‘Piramida’, el disco, son los nueve meses que el grupo pasó en el estudio para conformarlo. Solo el procesado de esos mil sonidos capturados para transformarlos en fantasmales cajas de ritmos, en órganos difusos, llevó una eternidad. Y luego vistieron ese esqueleto con los músculos de unos arreglos cuidados y la piel de unas melodías sencillas y evocadoras. Uno se pregunta: ¿cómo de importante es este proceso creativo para ellos? “Es una de las piedras angulares de nuestro mundo”, sentencia Stolberg. “La emoción y las ideas y el proceso de hacer música es lo que nos empuja a seguir”, continúa, matizando que no hay un «método Efterklang» de componer canciones “pero nunca son escritas con la guitarra o el piano y las letras son lo último que se incorpora”.

A pesar del gusto por el estudio, el bajista de Efterklang también habla de “la sincera alegría por tocar en directo. Nos encanta hacer giras”. En su detallismo, trasladado al escenario, han llegado a tocar con grandes orquestas (experiencia que dio lugar a ‘Performing Parades’, directo grabado con la Orquesta Nacional Danesa) o en lugares tan pintorescos como el museo Metropolitan de Nueva York, donde presentaron el septiembre pasado ‘Piramida’.

Para acabar, pregunto a Stolberg si cree que hay un sentido estético unitario en la música escandinava, un hilo que lleva a Efterklang, en Dinamarca, a juntarse con Junip, en Suecia, e incluso hasta los islandeses múm (que teóricamente no son escandinavos, pero se puede considerar a la pequeña isla del Atlántico en la zona de influencia). Se muestra de acuerdo pero añadiendo que se trata de “algo inconsciente”. O del hecho de que al vivir cerca y llegar a compartir experiencias unos a través de otros las ideas estéticas fluyan. “Los artistas se inspiran unos a otros e incluso a veces hay cierta competición, y eso consigue que cada uno perfeccione su arte y vaya más allá”.

Efterklang actúan hoy 28 de abril en Barcelona y mañana 29 de abril en Madrid. La respuesta ganadora de nuestro concurso de entradas tiene bastante miga y podéis leerla aquí.

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