‘Deja sitio para el postre’: empacho de cocinas

Por | 08 Ene 14, 0:51

dejasitioparaelpostreNo nos han dejado ni 24 horas de descanso. Si el lunes por la noche terminaba la edición junior de ‘Masterchef’, definitivamente el mejor talent-show gastronómico de la actualidad en nuestro país, el martes Cuatro contraatacaba con ‘Deja sitio para el postre’, a la caza de parte de esos cuatro millones de espectadores que lograba la final del formato de TVE, ahora sólo tirando de repostería.

Esta falta de respiro para el espectador corría el mismo riesgo que un mal postre, empachar al primer bocado, y la verdad es que el arranque del programa no ha sido tan bueno como los realities tróspidos de la cadena. Mezclado con un interminable cásting en el que hemos visto hasta fotos de gatos clavadas en tartas de aspecto insalubre, el programa piloto nos ha llevado con un ritmo bastante torpe hasta la selección final de los 18 elegidos que desde la semana que viene formarán parte del obrador del buenrollista Paco Torreblanca (¿tendrá acordado el número de veces que se menciona su nombre?). Y es que poco puede importarte lo que pasa con cuarenta aspirantes a los que no conoces de nada y a los que de ninguna manera puedes distinguir entre sí. Y menos cuando la forma de eliminación se explica y se desarrolla tan mal como ha sucedido en el paso de 37 a 30 concursantes: cuando apenas los habías visto cocinar, tenías que verlos desfilar durante minutos y minutos buscando un mandil con su nombre, para que averiguaran de esta manera si seguían o no en el concurso.

Como curiosidad y en paralelismo, la música no ha ayudado demasiado: esa selección de tropecientas canciones de pop demasiado conocidas -de Adele a Mika pasando por Cranberries o, por supuesto, Miley Cyrus-, pero seleccionando sólo mínimos fragmentos de cada una de manera insoportable y vertiginosa, provocaba cierta ansiedad. Y tedio una prueba en la que los cocineros aficionados tenían que separar claras de yemas. De acuerdo, hemos asumido que no aprenderemos a cocinar viendo la tele, pero esa parte ha sido más propia de El Grand Prix que de un programa creativo. ¿No habría sido mejor hacer una criba tras las cámaras?

Los mentores Amanda Laporte, Sergi Vela y David Pallàs constatan lo acertado de las personalidades del jurado de ‘Masterchef’, cada vez con más encanto, si bien el cásting de ‘Deja sitio para el postre’ podría lucirse a partir de la semana que viene. Valentín, el concursante con un fuerte parecido a David Walliams de ‘Little Britain’ (personaje de Anne o Emily), Daniel, que compite en patines (!), o el problemático desempleado Antonio están clasificados para recordarnos que no todo está visto en televisión. Quizá, mejorando el montaje, ahora empiece lo bueno.

Calificación: 4/10
Destacamos: el cásting podría prometer.
Te gustará si: estás desesperado por que vuelva ‘Masterchef’, edición adultos.
Predictor: resistirá en Cuatro, sin hacer demasiado ruido.

  • Warp

    ¿4? ¡Mucho me parece! Pero coincido con la crítica. Un aburrimiento sin sentido, torpemente montado, sin ritmo ni empatía. Tampoco ayudaba el escenario: un hotel no es un plató de televisión y se notaba de forma alarmante en la mesa del jurado, un espacio rodado en planos cerradísimos, separando jurado de aspirantes, con ángulos que causaban claustrofobia.

    De los concursantes no salvo a ninguno, con historias mucho más edulcoradas que sus creaciones, no causaban la más mínima simpatía ni desplegaban garra alguna.

    El jurado me pareció insoportable, con ínfulas de ser un Mejido, un Pepe o un Chicote, pero sin la sinceridad, la chispa ni la mala leche que tan bien dosifican mis tres héroes. Un quiero y no puedo. Los compadezco por la cantidad de basura que tragaron, azúcar para reventar cualquier páncreas y emplastos de fondant para cubrir el Guggenheim.

    Y con lo malo que es todo el programa, porque es muy malo, lo peor está en el tema. Reducir el plano culinario a los postres lo hace aburrido hasta la desolación. A la quinta tarta ya estábamos hartos de colorines, decoraciones tontas, formas absurdas (aunque la tarta «cráneo de homínido» era curiosa) y deseando inyectarnos insulina y Almax a litros para digerir este insufrible coñazo.

    Cero absoluto.

  • edupremia

    Y en noticias relacionadas, el Sonar día cambia de sitio !!!!!!!!

  • ROSA

    Me parece una falta de de higiene y una asquerosidad en general que cocinasen en todo momento con el pelo suelto. Me dio asco sinceramente.

  • Mr. M

    Está claro, ¿no? Ahora qué se lleva, ¿la cocina? Pues toma cocina. Se empezó con «Pesadilla en la cocina» con Chicote y ahora vemos esto. Pero es que hay más, poned Divinity y veréis esa guerra de tartas o programas de las magdalenas de moda.
    Pero no conforme con todo esto, los canales de documentales qué hacen: ¿te gusta lo extraordinario y las subastas? Pues toma caza pantanos, subastas (en solitario, en pareja y en orgia) y embargos a lo bestia. Aquí nada está preparado, that’s real life, man! Como también los realities donde hay que salir de fiesta, trabajar lo justo, o nada, y f….. o algo así. En fin, así nos entretenemos, sí señor, con tortas en todos ellos. Lo próximo qué será ¿un reality donde los feligreses van a misa y, aunque no sea así, seguro que se crean conflictos y se dan de hostias?

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