Triunfo de Le Parody y Erik Urano & Zar1 en BAM

Por | 21 Sep 15, 20:00

Del domingo hasta el miércoles, las jornadas del BAM se tornan asumibles en duración y número de artistas, pero igualmente ambiciosas. Aun así, acabo llegando con retraso al set de Erik Urano & Zar1. Gran error. En la barra, los camareros sirven con sincopados movimientos de cabeza, mientras los clientes doblan rodillas al compás. Y, enfrente del escenario, se han congregado un buen puñado de adolescentes hip-hoperos, que recitan de pé a pa las rimas de los vallisoletanos, bailan con sus excelentes bases y se encienden con el flow de Erik, con sus rimas esculpidas, fáciles y enjundiosas, que mezclan sin complejos denuncia social y referentes cultos. Erik bromea sobre el ex alcalde de su ciudad, Javier León de la Riva (“desde que se ha ido ese hijo de puta, se me ha acabado la inspiración”) antes de atacar ‘Subterráneo’. Los chavales lo dan todo y con ‘Círculos’ quedan en éxtasis, mientras Erik se tapa la cabeza con la sudadera, como arrebatado. Bien arriba.

En la Plaça dels Àngels nos espera Roseau, en formato trío. Ella es algo así como la enésima cantante británica de voz cálida y sensual dedicada a la electrónica sedosa y nocturna. Es bastante joven, elegante, suena bien y se desenvuelve sin problemas en el escenario (supongo que no debe de ser consciente de los borrachos pegando berridos), pero le falta tener canciones más reconocibles y personales para acaparar realmente la atención.

Todo el carisma que le falta a Roseau le sobra a Le Parody. Si su propuesta en disco resulta estupenda, en directo abruma. Nos explica que esta es la tercera vez que toca en Barcelona, la primera con banda. Ella, con ese equipo que se puede llevar en una maleta (su sampler y su ocasional ukelele), consigue, junto con sus dos músicos acompañantes (especialmente el trompetista), hacer más adictiva todavía su fusión entre copla, folk, flamenco, electrónica, hip-hop… Y arrasa. ‘Hondo agujero’, canción del nuevo disco que está estrenando (está por salir), es enérgica, vigorizante. Como todo lo demás que suena. Ni un micro estropeado es capaz de boicotearla durante ‘Your nation (el vigilante)’, con el que alcanzamos el clímax bailongo. Un espontáneo arranca a capear con su cazadora al compás del pasodoble con el que se abre ‘Corazón monstruoso’. Es increíble ver cómo la gente se desinhibe al son que marca Sole. Nos dedica ‘Your song’, cada vez hay más público y, hasta los chavales hip-hoperos que aún quedaban merodeando, se aproximan y se agitan, mientras el single ‘Saetas en el aire’, nos machaca las neuronas. La gente es feliz, y acaba coreando eso de ‘¡Sal bailando!’. Y así salimos; bailando (y felices).

Claro, tras Le Parody, el cuerpo me pide sabrosura. Y Brandt Brauer Frick no me la dan. Son los que han congregado más público; para ser domingo casi a las once de la noche no está nada mal el aspecto abarrotado de la Plaça dels Àngels. Ellos, detrás de los platos y la mar de elegantes, lo viven, junto con un batería que imprime contundencia física a su techno-dance minimalista. Pero esta vez no hay arpas ni más instrumentos y, aunque animada, al final la cosa se acaba haciendo repetitiva y árida. Supongo que culpa mía, que aún ansío exuberancia y no baile frío.

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