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¿Ha sido ‘Rebel Heart’ un álbum más trendsetter de lo que parece?

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¿Ha sido ‘Rebel Heart’ un álbum más trendsetter de lo que parece?

Blood-diamondsMadonna cerraba ayer una mastodóntica gira de 82 fechas desplegadas a lo largo de 7 meses, sin apenas descanso entre continente y continente, sin cancelar un solo concierto y, digan lo que digan, moviéndose en el escenario tanto como siempre o desde luego muy por encima de la media de los artistas del pop de cualquier edad. Mi compañero Sergio del Amo realiza un acertado análisis de lo que ha significado esta era para la artista: críticas aceptables, grandes conciertos, vídeos bastante cutres, abuso de Instagram, falta de conexión con el público generalista… Pero hay en el texto una frase que llama poderosamente mi atención, esa en la que se invita a Madonna a apostar por «productores semi desconocidos». Vaya, pero esto… ¿no es exactamente lo que acaba de hacer en su último disco?

La idea de que Madonna no es trendsetter desde «Confessions» está tan taladrada en el imaginario colectivo que es imposible luchar contra ella. Ella misma se lo ha ganado después de ir tan descaradamente detrás de los éxitos millonarios de Nelly Furtado y Justin Timberlake en ‘Hard Candy’. Pero pocos parecen valorar que siga interesándole, a diferencia de lo que sucede con otros artistas «de su edad», lo que se hace hoy en día. ‘MDNA’, con sus tres tonterías dubstep por aquí y por allá y su reivindicación del EDM de garrafón, es un gran reflejo de 2012, y ‘Rebel Heart’ no puede ser un disco más 2015, trap y guiños noventeros mediante. Meses después del fracaso de ‘Living for Love’, sí aguantaba en el top 40 de Reino Unido más de dos meses este otro tema de Diplo. ¿Esto no ha llegado «tarde» a la moda noventera? Qué cosas, ¿verdad?

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Lo cierto es que a los productores de ‘Rebel Heart’ no les ha faltado trabajo desde que han colaborado en él. Sus nombres más visibles han sido los ya asentados y conocidísimos Diplo, Kanye West y Avicii (este último relegado finalmente a «bonus tracks» y temas menores, más utilizado como constructor de melodías que como productor), pero lo interesante estaba en la letra pequeña. ¿No eran nombres «semi desconocidos» Blood Diamonds, Mike Dean y SOPHIE? Este último, coproductor en ‘Bitch I’m Madonna’, apenas tenía unas pocas canciones desperdigadas por la red antes de ‘Rebel Heart’, y ahora trabaja en lo nuevo de Charli XCX. Mike Dean, que figuraba en solo una canción de ‘Beyoncé’ como co-productor entre una decena de personas (‘Partition’), ha pasado de ser uno de los cientos de beatmakers con los que trabaja Kanye West a producir lo próximo de Sky Ferreira. ¿Alguien se paraba a pensar lo bien producida que estaba su aportación a Madonna, esa joya perdida llamada ‘Inside Out’?

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Y lo de Blood Diamonds merece mención aparte. De ser un amigo de Grimes, con la que había editado simplemente la polémica ‘Go’, ha pasado… a producir nada menos que la canción más exitosa del mundo a principios de este 2016, ‘Sorry’ de Justin Bieber. Antes, apenas figuraba en su CV la producción de un tema de Charli XCX que no fue single (la olvidada ‘Grins’ de ‘True Romance‘) y otro en ‘Aquarius‘ de Tinashe, también algo irrelevante (‘Bet’). Igual fue todo un acierto para Madonna llamarle junto a DJ Dahi para convertir el aburrido country de la maqueta ‘Make the Devil Pray’ en la moderna parodia ‘Devil Pray’ con todo tipo de virguerías y tratamientos vocales; o para producir ‘Iconic’, el número pseudo trap que ha terminado abriendo la gira.

¿Ya nadie se acuerda del tuit de Grimes «¡¡oh, Dios mío, oh, Dios mío, qué emocionante, mi mejor amigo Blood Diamonds está trabajando con Madonna!!»? Yo sí. Ya se oyen voces sobre que Grimes debería producir a Madonna. ¿Pero para qué? ¿Para que luego digamos que «demasiado tarde, está desesperada» y pasemos a otra cosa si no les sale la mejor canción pop de la historia?

Madonna tiene muy difícil el camino de qué elegir porque de ella se espera siempre mucho más que algo «aceptable», «bueno» o «medio moderno» o «moderno a medias». En 2011 sugeríamos 10 productores para enderezar su carrera (de James Blake a Caribou), el elenco de ‘Rebel Heart’ ha sido mucho más ambicioso al rescatar a nombres igual de válidos y a su vez más desconocidos y parece que no ha sido suficiente. La corriente de opinión está tan en su contra que ya hemos olvidado que el Diplo que encontramos en el disco todavía no había sacado ‘Lean On’ o venía de fracasar con Beyoncé (‘Girls’ fue un gran flop en la carrera de esta) y el absurdo llega al punto de que Pitchfork, club oficial de fans de Kanye West, no menciona a Kanye West cuando reseña ‘Rebel Heart’, cuando su impronta está más que presente en ‘Illuminati’, ‘Holy Water’ y ‘Sex’. Todo lo que toca Kanye West es la repanocha… menos lo que ha hecho con Madonna. Nadie se ha parado a pensar que un experimento como ‘Illuminati’ no tiene cabida en el disco de Justin Bieber, que el multimillonario disco de Justin Bieber tiene más de un nexo en común con el de Madonna… saliendo varios meses después o que es toda una rareza lo que Kanye West ha hecho con la cantante.

La prensa y el público minimizan los aciertos de Madonna y maximizan sus fallos hasta el punto de que se han leído comentarios en Youtube de gente preguntándose qué hace Diplo en el vídeo de ‘Bitch I’m Madonna’. La gente se piensa que es tan tonta y está tan mal asesorada que es imposible que Diplo haya co-producido esa canción.

Pero el mundo no puede estar tan equivocado y es inevitable pensar que la última culpable de toda esta percepción tan distorsionada de la realidad sea ella misma: primero por aceptar la corona de «reina del pop», de manera que el público espere que cada uno de sus pasos sea una obra maestra y capital para el pop. No hay término medio: o le sale un ‘Hung Up’ o deja sabor a «epic fail», cuando ni remotamente se acerca a los descalabros creativos y comerciales que vivió Bowie durante los 80 y los 90. Segundo por sobreexponerse en Instagram. Y tercero por no terminar de redondear un disco tan ambicioso como lo era ‘Rebel Heart’ con los vídeos, actuaciones y el tracklist adecuados. Para la próxima, menos carantoñas tipo vídeo de ‘Ghosttown’, menos toros para un tema que suena a años 90, menos ir a la tele para tocar un remix que no se puede comprar ni escuchar en ningún lado, más escuchar a la gente y sacar una remezcla de un tema que le gusta a todo el mundo (‘Rebel Heart’), menos rechazar al director de videoclips de moda (‘Devil Pray’) y más decisión a la hora de definir dónde empieza y dónde demonios termina el disco, que todavía no nos hemos enterado. Por lo demás, mi diez.

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