‘El ala rota’, la novela gráfica imprescindible de estas vacaciones

Por | 01 Ago 16, 10:07

el-ala-rota¿Cómo te quedarías si en el lecho de muerte de un familiar te enteras de que durante toda su vida ocultó una minusvalía física? ¿Y si se trata de tu madre, con la que has compartido prácticamente toda tu vida? Esto fue lo que le pasó a Antonio Altarriba, y así arranca ‘El Ala Rota’, un trabajo que junto a Kim como dibujante completa un díptico tras ‘El Arte de Volar’, la obra por la que ganaron el Premio Nacional del Cómic de 2010, y que recorre la vida de los padres de Altarriba.

Hace unas semanas hablábamos de ‘La casa’ de Paco Roca, y algo después, de ‘¿Podemos hablar de algo más agradable?‘ de Roz Chast, dos obras que siendo muy distintas tienen un común denominador con ‘El Ala Rota’: acercarnos a una generación que está desapareciendo, entre los 80 y más de 90 años. Son tres trabajos que nos ayudan a comprender, con precisión quirúrgica, una época de enormes cambios geográficos, políticos y sociales en un tiempo en el que la educación y la cultura -sobre todo en los dos libros que transcurren en nuestro país- estaban bastante relegados en un rincón o empezaban a salir de él.

Una vez asimilada esta historia de silencios, quedando patente que las mujeres vivían en un segundo plano familiar, invisibles a una sociedad para la que contaban poco en lo trascendental y mucho como soporte, descubrimos un apasionante relato de postguerra. Sí, precisamente esa época que tanto ha agotado al público durante años a través de libros y películas. Y lo mismo sucedía en ‘El Arte de Volar’, donde Altarriba daba a conocer la vida de su padre, un combativo republicano exiliado. Un semblante muy distinto al de su madre, donde también encontramos perdedores en el bando de los ganadores.

En cuanto a los dibujos, pocas novedades: una paleta de tonos grises que le favorece (no olvidemos que la novela gráfica forma parte de un díptico). Ambas funcionan como dos obras diferentes, pero con total seguridad te apetecerá leer las dos, llegues primero a una o a otra. Como inconveniente se echa de menos que se profundice algo más en la relación entre madre e hijo. Esencialmente para saber cómo Altarriba conoce algunos pasajes de la historia de su madre, principalmente los más personales de una mujer introvertida en un tiempo poco dado a vivir de puertas para fuera (aunque al final del libro, además de fotos de su madre que conviene no ver antes de tiempo, aclara un poco como sacó toda la información, junto a una excelente explicación de cómo surge hacer ‘El Ala Rota’). Una magnífica obra de la que extraemos que la verdad absoluta no existe: solo la podemos encontrar en los matices, en el detalle, porque siempre todo es mucho más complejo de sentenciar. 8,5.

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