Buscando el mejor disco de… Saint Etienne

Por | 06 Nov 17, 17:03

saint_etienneSaint Etienne actúan este martes 7 de noviembre en el OchoyMedio de Madrid tras cancelar el show de Barcelona por «circunstancias imprevistas». Aprovechamos que el show de la Sala But sigue en pie (podéis comprar vuestras entradas en Ticketea) para realizar un repaso por la discografía del grupo. Cinco redactores votamos sus 9 álbumes de estudio al completo y sorprendentemente no hay nada parecido a unanimidad ni de hecho apenas coincidencia sobre el que puede ser el mejor disco de su carrera. Tampoco hay ninguna nota por debajo de 6 ni casi de 7: los puestos se han decidido no por décimas sino por centésimas, resultando todos los discos puntuados como media entre 7,4 y 8,3, muestra de la calidad de toda su discografía, a menudo acercándose a la categoría de lo exquisito. En cuanto a su obra capital, iko y Sr John se decantan por ‘Finisterre’ (2002), Mireia Pería tanto por su debut ‘Foxbase Alpha’ (1991) como por ‘Good Humor’ (1998), Raúl Guillén por ‘So Tough’ (1993) y servidor por ‘Words and Music By Saint Etienne’ (2012), ¿pero qué pasa cuando sumamos todos los puntos?

Words and Music By Saint Etienne‘ (2012) ocupa una sorprendente primera plaza, pese a que el grupo es recordado lógicamente por sus múltiples tops 40 en Reino Unido durante los 90: ‘He’s on the Phone’, ’Sylvie’, ‘Only Love Can Break Your Heart’ y otros singles posteriores como ‘Action’, ‘Soft Like Me’ o ‘Side Streets’, todos ellos incluidos en el recopilatorio de 10 sobre 10 ‘London Conversations’. ‘Words and Music By Saint Etienne’ ocupa la primera posición en nuestro ránking como cumbre de su búsqueda del disco conceptual perfecto, aquí centrándose en su amor por la música.

En el disco había grandes llenapistas como ‘Tonight’ y ‘I’ve Got Your Music’, pero también joyas perdidas como ‘Last Days of Disco’. Cuando lo situábamos como 6º mejor álbum de 2012 elogiábamos cómo ‘Over The Border’, el corte que abría en modo «spoken word», recordaba la compra del primer single, el descubrimiento de los sintetizadores, la capacidad para mantener conversaciones que siempre llevan a lo mismo, el NME, Smash Hits, a New Order y a «Peter Gabriel de Genesis», entre otras muchas cosas. Sarah Cracknell se planteaba si, ahora que está casada y es madre, Marc Bolan seguía siendo tan importante para ella, y la respuesta solo podía ser «sí». Una delicia para reivindicar el pop y también a sí mismos que seguramente tenía algo que ver con la edición y éxito del libro ‘Yeah Yeah Yeah’ por parte de Bob Stanley.

En segundo lugar queda su disco más experimental, ‘Sound of Water’ (2000). Así lo recuerda Raúl Guillén: «La cultura occidental podía inaugurar un nuevo milenio si quería, pero que no contara con Saint Etienne como adalides de lo avanzado (pese a que los toques de indietrónica de ‘Don’t Back Down’ pudieran indicar otra cosa). Y eso que ‘Sound of Water’ se vendió como su disco trip-hop y ambient. En realidad, era un nuevo homenaje a los viejos modos de la melancolía y el baile, aun sin sonar en ningún caso desfasado. Con arreglos de To Rococo Rot y Sean O’Hagan (The High Llamas), ’Sycamore’, ‘Just A Little Overcome’, ‘Late Morning’ y ‘The Place At Night’ probaban que Stanley, Wiggs y Cracknell seguían siendo magníficos en su faceta intimista. Y eso que lo más memorable del álbum son singles como ‘Heart Failed (In the Back Of A Taxi)’ o una ‘Boy Is Crying’ de inspiración cubana que consigue hacer mover todo el cuerpo aun siendo tremendamente minimalista y sutil. Mención aparte para esa pseudo-ópera pop de más de 9 minutos titulada ‘How We Used To Live’ y que se atrevieron a lanzar como single (!). Lo cierto es que a día de hoy resulta aún más fascinante en un disco que llegó a crecer más de lo que las primeras escuchas auguraban». Sr John reivindica las remezclas que se hicieron de varios temas, incluyendo la de Paul van Dyk.

El tercer lugar es para ‘Tales from Turnpike House’ (2005), sobre la vida en un bloque de apartamentos de Londres, en parte porque no hemos votado el desaguisado de versión que hay en Spotify sino la versión original del CD, que no tiene nada que ver en cuanto a secuencia. La acústica ‘Side Streets’ es una de las composiciones más evocadoras de su carrera (como también lo es ‘Teenage Winter’), ‘A Good Thing’ está a la altura de sus mejores hits (aparece en ‘Volver’ de Pedro Almodóvar) y las armonías vocales de ‘Sun In My Morning’ son puro Beach Boys. En general, aunque Saint Etienne empiezan a espaciar sus discos, se les ve totalmente centrados y se nota que solo sacan álbum cuando realmente tienen algo interesante que decir. Personalmente prefiero estos últimos Saint Etienne, más centrados en la canción que en el interludio chill.

El 4º lugar es para ‘Finisterre’ (2002), en verdad escogido para nuestra lista de mejores discos de la década pasada en lugar de «Tales», pero aquí algo perjudicado por el voto moderado de Mireia Pería, que no comulga con su concepto. Pero en cambio es el disco favorito de iko, que se sumergió en los secretos sobre Londres y sobre sí mismos que escondían portada y textos cuando recuperaba el álbum a finales de 2009: «Bajo su apariencia elegante, delicada, melómana y culta, Saint Etienne ha sido un grupo muy politizado. Así, aquí incluyen frases de poetas de izquierda como Kenneth Patchen, o la cita del poeta comunista francés Jacques Prévert: «Our Father, who art in Heaven, Please, stay there» («Padre Nuestro, que estás en los cielos, por favor, quédate ahí»). La crítica que hacen no es sólo social, sino también musical: «Rock could be so good, But we make it all so rubbishy». Y hasta hay un guiño a los Manic Street Preachers, por cierto, premonitorio con toda la que caería a los bancos años después: «Natwest, Barclays, Midlands, Lloyds. Use a bank? I’d rather die»». Canciones como ‘Action’ revelaban la belleza que podía resultar de mezclar acústicas con electrónica, como indica Mireia: «Action’ era (y es) un single fabuloso. De lo mejor de la banda. El resto, como reza el tópico, no está a la altura. Siempre me ha parecido un disco bastante flojo. Saint Etienne intentaban revitalizar su sonido, pero las canciones me suenan muy forzadas, casi postizas. Incluso hay alguna pieza que me chirría enormemente, como ‘Soft Like Me’. Sospecho que la culpa es de Xenomania, que produce gran parte del álbum porque, siete años después, el ‘Yes’ de Pet Shop Boys me despertó sentimientos parecidos. Curioso».

Empatado con ‘Finisterre’ encontramos ‘So Tough’ (1993), pese a que Raúl Guillén lo puntúa con un rotundo 10. Sr John echa en falta algún trallazo y habla de «excesivos interludios». Así lo defiende Raúl: «‘So Tough’ es la sublimación del estilo Saint Etienne por antonomasia: un crossover mágico entre clasicismo –uno que no entiende de barreras entre Beach Boys, Gladys Knight y Horace Andy– y contemporaneidad –ese groove electrónico tan Pet Shop Boys no ha perdido un ápice de encanto–, haciéndonos soñar con un recorrido por el mundo entero sin salir de un café (de Londres, en su caso) y con casi inabarcables referencias culturales. Y, por supuesto, es para mí su mejor colección de canciones, de esas cuya secuencia se te hace imprescindible y recuerdas de memoria: más allá de la maravilla retro de ‘You’re In A Bad Way’, más allá del baile melancólico de ‘Conchita Martínez’, ‘Junk The Morgue’ o ‘Leafhound’, aquí mandan la sutileza exótica de ‘Avenue’ y ‘Calico’ y torch-songs inolvidables –y desoladoras– como ‘Hobart Paving’ o ‘No Rainbows For Me’. Curiosamente, las referencias iniciáticas que desgranan en ‘Home Counties’, se manifiestan hoy muy claras en este álbum, incluidas las introducciones de las canciones empleando fragmentos de viejas películas».

En el 6º puesto encontramos ‘Good Humor’ (1998), un disco bastante denostado por la crítica en su momento por su cesión al mundo comercial, bajo la producción de quien se había dado a conocer como productor de The Cardigans y a la postre se haría realmente de oro produciendo el debut de Franz Ferdinand, Tore Johansson. Hubo un momento durante los 90 en que ser comercial era sinónimo de ser malo, pero hoy en día hemos superado aquello y ‘Good Humor’, pese a algún pequeño bache hacia el final de su tracklist, es un buen disco de pop (el primero que sacan de pop propiamente dicho) excelentemente producido, que incluye grandes canciones como ‘Sylvie’, ‘Lose That Girl’ o ‘Wood Cabin’. Muy vinculable ciertamente al sonido Cardigans de mediados de los 90 y a la reivindicación sixtie de bandas japonesas como Pizzicato Five.

En el top 7 encontramos ‘Tiger Bay’ (1994), cuya edición original no incluía ‘He’s on the Phone’ pero aun así fue uno de sus dos top 10 en álbumes en Reino Unido, el segundo tras ‘So Tough’. Lo recuerda Sr John: «Con este trabajo empecé a ver a Saint Etienne con otros ojos, sobre todo por las ambientaciones. Cortes como ‘Hug My Soul’, ‘Like a Motorway’ o ‘ Pale Movie’, sin contener ganchos evidentes, se convierten en adictivas por unas melodías y arreglos estupendos».

El 8º lugar es para el también reivindicable ‘Foxbase Alpha’ (1991), que incluía la adaptación de ‘Only Love Can Break Your Heart’ y recuerda Mireia: «El primer disco de Saint Etienne, no solo contiene algunos de los hits más significativos de su carrera sino que, además, marca ya su estilo entre el club, la sofisticación, la devoción por el pop de los sesenta; esa manera de rendir tantos homenajes y, a la vez, resultar tremendamente personales. Todo plasmado en un disco muy fresco, y a la vez, tremendamente maduro. Ya se nota que las personas tras los mandos atesoran mucho conocimiento y amor por la música». Sr John en cambio cuestiona «lo marcados que estaban los 3 o 4 temazos», habla de «canciones de relleno» y de «la cantidad de grupos que había a inicios de los 90 con el mismo sonido».

Y en último lugar ha quedado el último ‘Home Counties‘ (2017), pero ojo, sin que nadie lo puntúe por debajo de 7 y con una media de 7,44 sobre 10 para los cinco redactores. Le faltaba un single más decidido (e incluir las letras en el disco o al menos facilitarlas a la prensa y a los fans, ya que el álbum es conceptual), pero el recorrido musical por los condados que rodean a Londres es de lo más interesante. ‘Whyteleaf’, por ejemplo, habla de una persona que de repente se da cuenta de que es la única de toda su oficina que ha votado «remain» en el referéndum del Brexit, cuestionándose si toda su vida habrá sido un error; ‘Train Drivers in Eyeliner’ se pregunta por la música que escuchan los conductores de tren; y el single ‘Heather‘ suena tan tenebroso y «fantasmagórico» porque cuenta la historia de un falso poltergeist de Einfield del que se habló mucho en la zona (de ahí salía nada menos que ‘Expediente Warren: El caso Enfield‘). En absoluto un mal disco, pues Saint Etienne no han conocido nunca tal cosa.

iko Mireia Pería Raúl Guillén Sebas E. Alonso Sr John Ránking
Foxbase Alpha (1991) 8,5 8 7,5 7,5 6,5 8º (7,6)
So Tough (1993) 9 7 10 7,5 6 4º (7,9)
Tiger Bay (1994) 8 7,5 8,5 7,5 7,5 7º (7,8)
Good Humor (1998) 7,5 8 8 7,5 8,2 6º (7,84)
Sound of Water (2000) 9 7,7 8,3 7,5 7,7 2º (8,04)
Finisterre (2002) 9,5 6 7 8 9 4º (7,9)
Tales from Turnpike House (2005) 8,5 7 7,7 8,5 8,4 3º (8,02)
Words and Music by Saint Etienne (2012) 8 7,5 8,2 9 8,7 1º (8,28)
Home Counties (2015) 7,5 7 7,7 8 7 9º (7,44)

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