Javier Blánquez: «Estamos en un momento en el que estar al corriente de todo resulta cuanto menos titánico»

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Javier Blánquez: «Estamos en un momento en el que estar al corriente de todo resulta cuanto menos titánico»

Corría 2002 cuando a las librerías llegó un libro muy necesario en español: ‘Loops’, una obra titánica coordinada por el Dj Omar Morera y el periodista musical Javier Blánquez en la que se contaba la historia de la música electrónica a lo largo de todo el siglo XX. Tras cinco ediciones y dejarse de imprimir, muchos ansiaban con volver a ver este título en las tiendas. Y a ellos, precisamente, imaginamos que les ha alegrado no solamente la reciente reedición de aquel libro (ahora bajo el título de ‘Loops 1’, con nuevos apéndices que complementan la información de entonces), sino la publicación de un nuevo segundo tomo escrito en solitario por Blánquez en el que se repasa todo lo que ha acontecido en la escena electrónica en lo que llevamos de siglo XXI. Por ese motivo nos hemos sentado con el periodista para que nos cuente cómo se ha gestado todo y su opinión sobre algunas de las actuales tendencias electrónicas que están marcando nuestro día a día. Loops 1‘ y ‘Loops 2’, a la venta en Amazon. Fotos: Laia Collet.

¿Te sigue sorprendiendo aún la buena recepción que tuvo el primer ‘Loops’ cuando originalmente se editó en 2002?
Fue un libro que se hizo con pocas pretensiones y una apuesta personal de la editora de Reservoir Books, Mónica Carmona, que como mucha otra gente en el 2000 estaba asistiendo a la popularización de unos sonidos que no sabía de dónde venían, así como el éxito de festivales como Sónar que cada vez contaban con una mayor aceptación del público. Por entonces faltaba un libro en español que explicara el fenómeno y Mónica contactó con Omar Morera porque le conocía de hace mucho tiempo. Él, al no ser periodista, me llamó para ver si le podía ayudar y entre los dos cerramos el índice y contactamos con todos los autores que participaron. El libro no tuvo un gran apoyo de la editorial en aquel momento y acabó saliendo por el empeño de Mónica. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando vimos que realmente había un público al que le interesaba conocer todo aquello. Por entonces esperaba que funcionara, aunque no tanto, la verdad. Salió en un momento muy oportuno porque había mucha curiosidad por saber más acerca de la música electrónica. Se hicieron cinco ediciones y tras diez años no se volvió a imprimir. Hasta ahora, claro.

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A los que imagino que no les habrá hecho mucha gracia la reedición del primer ‘Loops’ son a aquellos que, hasta hace apenas unos meses, se dejaban hasta 200 euros por un ejemplar en internet.
Sé que hay gente que lo vendía a ese precio por ejemplo en Amazon, pero sólo me consta de algunas personas que pagaron unos 80 euros por él una vez se descatalogó.

«Nos hemos familiarizado a una serie de timbres, texturas, ritmos, consumos o rituales. Esto tiene que ver mucho con la explosión inicial de la cultura de club»

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Resulta muy curioso comprobar cómo la música electrónica ha pasado de ser considerada por muchos una marcianada (al menos en aquel pretérito 2002) a, directamente, el sonido con el que convivimos. De ser años considerada la música del futuro ha pasado a ser la música del presente, guste o no.
Estar en el mundo significa entrar en contacto con este tipo de sonidos, ya sea a un nivel experimental o simplemente decorando o renovando otros géneros ya conocidos. Todo suena electrónico pero no tiene la misma intención. Independientemente de eso nos hemos familiarizado a una serie de timbres, texturas, ritmos, consumos o rituales. Esto tiene que ver mucho con la explosión inicial de la cultura de club, que arrancó con el house e incluso antes con la música disco, y que llegó a un punto de máxima ebullición a principios de los noventa con el fenómeno rave. En aquel momento todo era muy nuevo porque el lenguaje hegemónico era el del pop-rock. Ahora el lenguaje sigue siendo el del pop-rock e incluso el del hip hop, pero ambos han adaptado en gran medida los sonidos que venían de corrientes como la IDM, el dub, el techno o el dancehall a su favor.

Me parece muy interesante el concepto de presentismo del que hablas en el segundo volumen del libro. ¿Entiendes que haya gente a la que le viene grande el futuro porque ya tiene bastante con batallar con un presente que le absorbe de mala manera?
Es algo que ya se ha infiltrado en nuestras vidas. Te proponen un plan para una semana vista y, a diferencia de antes, cuando los planes a largo plazo estaban más definidos, ahora no sabes si vas a poder estar disponible o por dónde andarás. Estamos en un mundo en el que todo se ha acelerado y ya no recuerdas lo que hiciste ayer ni lo que harás mañana. Quizás por eso estos sonidos electrónicos han cuajado.

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«Al haber más música hay de más calidad, pero por otro lado también hay mucha más música ínfima y prescindible»

En el primer ‘Loops’ se cuenta toda la historia de la música electrónica del siglo XX en algo más de 600 páginas, prácticamente las mismas que usas en el segundo volumen para explicar tan sólo lo que llevamos de siglo XXI. ¿No te da la sensación de que han pasado demasiadas cosas estos últimos años y que es prácticamente imposible poder estar al tanto de todo en tiempo real?
Nos hemos perdido un montón de cosas, sí. Esta aceleración de la información es lo que tiene, y con la música pasa lo mismo en los últimos años: la producción se ha multiplicado casi exponencialmente. Y eso tiene una consecuencia creativa porque al haber más música hay de más calidad, pero por otro lado también hay mucha más música ínfima y prescindible. Lo mismo pasa con los datos, ya que a lo largo del día recibimos mucha información relevante, aunque también mucho ruido y basura ambiental. Resumir todo esto es complicado cuando quieres ser exhaustivo, pero en estos 18 años ha habido transformaciones abrumadoras. Esto ha sido puro azar, pero el primer ‘Loops’ terminaba justo cuando se iniciaba una etapa incierta que empezaba a estar tomada por la globalización y por Internet, y ‘Loops 2’ se cierra en un momento en el que esta realidad es la dominante. Estamos en un momento en el que estar al corriente de todo resulta cuanto menos titánico. Es lógico que haya gente que se agobie ante tal cúmulo de información, por supuesto.

Hay tantas etiquetas y subetiquetas a lo largo de ambos volúmenes que uno tiene la impresión de que los periodistas nos hemos pasado en ese sentido.
A veces nos podemos pasar con muchas subdivisiones de las etiquetas, pero los periodistas necesitamos esta herramienta de clasificarlo todo. Necesitamos una taxonomía, diferenciar y clasificar para reconocer patrones y características que después nos permitan hablar de ello. En un trabajo como el nuestro las etiquetas son necesarias porque nos ayudan a dibujar el mapa.

Sin un amplio trabajo de documentación este libro sería casi imposible. No obstante, toda la información de la época en la que eras redactor jefe en PlayGround, antes de que aniquilaran la música de su línea editorial en 2014, directamente la han borrado de la red. ¿Has tirado de memoria? ¿Qué fuentes has usado?
La documentación del libro se basa en la experiencia del día a día. Desde el 2000 hasta el 2014 diariamente trabajaba como periodista musical y estaba en total contacto con este tipo de sonidos. Ahora llevaba ya unos años sin escribir de música electrónica y me apetecía hacerlo. Durante un tiempo tuve la fantasía en la cabeza y el azar hizo que Reservoir Books me llamara para hacer la propuesta del segundo volumen. Hay información que se pierde o se diluye en la red y por eso un libro siempre va bien para sintetizar todo. Ocupa espacio sí, pero hay una información que resulta muy útil.

En 2014 te retiraste en parte de la prensa musical diaria y empezaste a trabajar en el mundo editorial. Entiendo que tenías cierto mono por volver a conectar con aquello.
Sí, aunque de todos modos sigo vinculado pero de manera más silenciosa. El hecho de que haya salido ‘Der Klang Der Familie’ en Alpha Decay no es responsabilidad mía, pero algo sí. Y luego he estado escribiendo en El Mundo y otros medios con menos frecuencia porque al estar en una editorial las horas que antes le dedicaba a los discos ahora se las tengo que ceder a los libros. Por supuesto esto me reconecta con aquello.

En todas las reseñas que se han publicado sobre ‘Loops’ siempre se habla de él como la Biblia de la electrónica. ¿No te parece algo pretencioso?
Bueno, más que pretencioso es perezoso. Me gusta el halago, pero me lo tomo como algo metafórico. Se le reconoce al libro una autoridad. Para quien le haya parecido útil le puede parecer el mejor libro en español sobre la materia, pero es lo mismo que cuando se decía que era un incunable tras descatalogarse el primer volumen. Me lo tomo con humor y agradecimiento más que otra cosa.

«‘Energy Flash’ es el mejor libro que jamás se ha escrito sobre música electrónica. Todos los periodistas tenemos que cargar con que Simon Reynolds fuera el primero en escribir muchas cosas que a otros nos han pasado por la cabeza también»

En ‘Loops 2’ se hacen muchas menciones al ‘Energy Flash’ de Simon Reynolds. ¿Al escribirlo te sentías algo presionado porque una de tus intenciones era superar el libro del británico?
Para mí ‘Energy Flash’ es el mejor libro que jamás se ha escrito sobre música electrónica. Simon Reynolds ahora está en otras cosas, pero ese libro no es sólo muy perspicaz y de los primeros que pone orden en la cultura rave que surge después del acid house, sino que en las actualizaciones que hizo a posteriori de forma sintética dio con las claves de todo. Todos los periodistas tenemos que cargar con que Simon fuera el primero en escribir muchas cosas que a otros nos han pasado por la cabeza también. Él siempre es el primero y el más veloz en escribir, se nos adelanta siempre. Eso sí, ‘Energy Flash’ en los últimos años no es tan exhaustivo porque él, a diferencia de mí, sí que hace una diferenciación entre la música de baile y aquella más experimental.

¿Qué ha pasado con Anna Ramos y Roc Jiménez? Ambos se encargaron de escribir el capítulo 16 del primigenio ‘Loops’ sobre la música experimental de los noventa y ahora, en la reedición, ese capítulo viene a cargo de Oriol Rosell.
Cuando los editores contactaron con todos los autores, ya que somos los legítimos propietarios de nuestro texto, y cuando pidieron renovar los derechos, todos aceptaron menos ellos. A mí me hubiese encantado que se hubiera mantenido el capítulo original. Los editores les dieron diversas opciones, pero prefirieron no salir. No sé nada más porque no participé de esas conversaciones. Ante eso se propuso no sacar ese capítulo u opciones alternativas, y opté por lo segundo porque si quitas toda la escena electrónica experimental post rave de los noventa queda un agujero enorme. Al final Oriol Rosell se ha encargado de rehacerlo. No era la opción que más me gustaba, pero era la única posible.

Algunos dijeron del ‘Loops’ original que apenas hablaba de la escena española, lo cual ahora se ha remediado con un nuevo apéndice dedicado a ello. ¿Era una cuenta pendiente?
Quienes leyeron el libro original nos dijeron que echaban en falta eso, pero es que no se pudo. La editora de ‘Loops’, como antes te he dicho, fue la que luchó para que el libro llegara a buen puerto. Originalmente el libro iba a ser mucho más corto y por eso ni nos planteamos meter un anexo sobre España porque se nos iba de páginas. Ocurrió igual con este nuevo apéndice sobre máquinas que ahora sí se ha podido incluir y antes era imposible.

‘Loops 2’, lógicamente, corre el peligro de que se desactualice en algún momento teniendo en cuenta lo rápido que va todo. ¿Te ha jodido en parte no haber podido incluir la muerte de Avicii en el segundo volumen?
Un poco porque justo murió mientras el libro estaba en imprenta. Hay una parte en el prefacio que hablo sobre cómo los artistas electrónicos ya tienen un lugar en las esquelas y los obituarios de los medios de comunicación. Me dio tiempo a incluir al pobre Jóhann Jóhannsson, así que lo de Avicii para una segunda edición ya lo meteremos en los obituarios. Eso sí, que la gente no se espere a eso y compre el libro porque entonces sí que no va a haber ninguna futura reedición.

«La EDM ya había cambiado tiempo atrás de la muerte de Avicii. Uno de los discos que mata la EDM es el último de Calvin Harris, por ejemplo»

¿El fallecimiento de Avicii puede marcar la muerte de la EDM?
No, porque la EDM ya había cambiado tiempo atrás. Uno de los discos que mata la EDM es el último de Calvin Harris, por ejemplo. La EDM no deja de ser una versión rave de la industria del pop más rapaz de toda la vida. Tiene más que ver con el K-Pop y cómo se usan a las estrellitas exprimiéndolas al máximo que con la escena techno o minimal de Europa, en la que los Dj’s gestionan muy bien sus agendas y hay un equilibrio razonable entre trabajo, ocio, negocio y vida personal. Richie Hawtin, que nunca ha parado, cada cierto tiempo se toma sus vacaciones y siempre tiene la última palabra sobre dónde o no quiere actuar. Avicii yo creo que estaba en las manos equivocadas, pero no pienso que sea el ejemplo de una práctica habitual. Ahí está Calvin Harris, que es el extremo opuesto porque es un facturador nato.

Me parece muy curioso cómo el concierto de Daft Punk en el Coachella de 2006 se toma como el punto de partida de la EDM. Recuerdo ver el mismo show aquí en el Summercase y sí, fue maravilloso, pero muchos no teníamos la impresión entonces de ver algo histórico. ¿Se nos ha ido un poco de las manos el fervor por los franceses?
Al ser europeos nuestra entrada a esa música vino por otro lado, pero en Estos Unidos es diferente porque para muchos ahí sí fue una revelación o, simplemente, el único grupo electrónico que conocían. A nosotros a lo mejor no se nos fue la olla porque se nos fue con el show del segundo o el tercer disco de The Chemical Brothers, o con las giras de Orbital o Underworld. A mí se me fue la olla por completo con Orbital en el 95. No pude ver el show del Summercase, pero estoy seguro de que me hubiera encantado pero sin cambiarme la vida porque mi vida ya había cambiado antes. Pero ponte en la piel de Steve Aoki o las modelitos que van a Coachella, que lo que más les gustaba hasta entonces era The Strokes y con los franceses se les abrieron nuevas puertas. Yo creo que los americanos han exagerado con eso, sí, sin quitar que sean un grupo relevante. El tercero me parece una mierda, el segundo lo acabé entendiendo con el tiempo y ‘Random Access Memories’ me gusta a ratos porque es un ejercicio de retromanía bien hecho.

«A nosotros a lo mejor no se nos fue la olla (con el directo de Daft Punk) porque se nos fue con el show del segundo o el tercer disco de The Chemical Brothers, o con las giras de Orbital o Underworld. A mí se me fue la olla por completo con Orbital en el 95»

Ricardo Villalobos sale mencionado en muchísimas ocasiones a lo largo de ‘Loops 2’. ¿Llegó la hora de reivindicarle como se merece?
En gran medida sí porque es una figura central del house y el techno de la década pasada, del minimal, de la reconquista de Ibiza, de la fiesta y del Dj reconvertido en fiestero. Villalobos sale mencionado muchas veces porque ha estado en muchos sitios, del mismo modo que Burial, Aphex Twin o Carl Craig.

Los amantes del pop llevamos años huérfanos. Siguiendo la regla de tres que se explica en el libro, la cual afirma que las modas siempre acaban volviendo a los veinte años, en nada sería posible que se reivindicara el electroclash, el dance pop o la indietrónica. Aunque eso sí, de momento los afroamericanos de la denominada ‘Tercera Costa’ son los que llevan las riendas de todo. ¿Era algo esperable?
Yo creo que sí porque a finales de los noventa y principios de los 2000 había gente muy perspicaz que ya advertía de que el r&b iba a ser el pop del futuro porque tenía una cualidad que no tenía el indie: las producciones de Timbaland para Aaliyah le podían gustar al máximo especialista en música electrónica y, con perdón, hasta a la cajera del supermercado. Cuando tú tienes la capacidad de ser hiperfuturista y triunfar en todos los estratos sociales tienes algo muy valioso. Aparte no hay que olvidar que el soul fue el mejor pop negro de todos los tiempos y que el r&b no deja de ser la evolución tecnológica del soul. Volvemos a lo de siempre, si el soul conquistó el mundo en los años sesenta y setenta, su equivalente en los noventa y los 2000 ha hecho lo mismo. Ha tenido una influencia muy grande porque muchos de los ritmos nuevos que practicaban los productores de r&b han regresado a Europa y han modificado otros sonidos. Asimismo, el pop blanco ha explotado de mil maneras porque la EDM ha sido un invento empresarial gigantesco. Sin embargo, la calidad sigue estando en los laboratorios secretos de algunos productores del sur de Estados Unidos, los mismos que ahora trabajan con Migos, Travis Scott, Nicki Minaj o Cardi B.

«El pop blanco ha explotado de mil maneras porque la EDM ha sido un invento empresarial gigantesco, pero la calidad sigue estando en los laboratorios secretos de algunos productores del sur de Estados Unidos, los mismos que ahora trabajan con Migos, Travis Scott, Nicki Minaj o Cardi B»

¿Qué opinión te merece el trap? ¿Conectas con ello?
Me interesa socialmente y no me apasiona musicalmente porque noto el salto generacional. Esta música me intriga, pero no me fascina, no llena mi vida porque lo que cuentan es algo que no he vivido en mis carnes. Lo que me gustaría del trap es quitar no las voces, sino las letras, porque no me interesan. Lo que me fascina es el color de las voces y cómo trabajan con el auto-tune, lo cual creativamente es muy interesante, así como las bases limpias sin voz porque encuentro el mismo tipo de sonido excitante que encontré a principios de los dos mil en el pop electrónico, el r&b y luego en otras corrientes como el dancehall o el dubstep con esas bases rotas y esas texturas tan agudas. La última mixtape de Yung Beef me gustó, pero lo que más me gusta de esa mixtape es todo lo que no es Yung Beef. Es decir, todo lo que no es su presencia personal porque me interesa su voz como un instrumento más y las bases de los productores con los que ha trabajado. No lo demonizo, al contrario, pero como todo movimiento emergente hay cosas muy buenas y muchas otras prescindibles. Cuando te pones a escuchar lo que sale de Estados Unidos, que es lo que intentan copiar los españoles, te encuentras con cosas flipantes.

«El reggaetón se puede entender como un fenómeno aislado o como un episodio más de las diversas invasiones que la música latina ha tenido sobre el corazón del poder cultural de Occidente»

El reggaetón tenía que tener sí o sí una fuerte presencia en ‘Loops 2’, ya que es un claro ejemplo de globalización musical. ¿Lo latino es la última revelación?
Eso no lo sé, pero está claro que lo latino hace mucho tiempo que vino para quedarse. El reggaetón se puede entender como un fenómeno aislado o como un episodio más de las diversas invasiones que la música latina ha tenido sobre el corazón del poder cultural de Occidente. Esto se remonta a los años cuarenta o incluso a antes con la llegada del mambo a Nueva York, y más tarde con la salsa o incluso la bossa nova. Cuando surgió el reggaetón yo no estaba ni en contra ni a favor. Es decir, no me enganchó pero tampoco lo denosté porque no soy de denostar ningún tipo de música. Sin haber investigado o informarte previamente no se debería denostar nada. Lo primero que más me gustó del reggaetón cuando lo escuché fueron las bases. La secuencia de la que viene, que al principio no la entendía y en realidad es el patrón riddim Dem Bow, me encanta cómo funciona porque es una ruptura del 4×4 y tampoco tiene nada que ver con el break beat clásico que viene del funk y el hip hop. Yo no tenía ni idea de dónde venía inicialmente aquello, pero sí que con el reggaetón me interesé por el dancehall y otros sonidos de Jamaica. Por entonces pensaba que los latinos copiaban a los jamaicanos, pero el patrón rítmico Dem Bow siempre estaba ahí. Y, obviamente, aparte de lo comercial, con el tiempo nos hemos encontrado también con un reggaetón más experimental y hasta de club. Hasta ahora que no he tenido que escribir el libro no he profundizado a fondo en todo lo que había realmente detrás. Con el reggaetón me pasa un poco como con el trap: si les quitas las voces y las letras y te quedas sólo con la esencia sonora hay cosas muy buenas, así como otras mucho más flojas. Cuanto más audaz sea más me interesa. Que venga Ricky Martin o Enrique Iglesias con un beat reggaetón no me llama en absoluto la atención. Ahora bien, escuchas cualquier producción de Luny Tunes o de las que le están haciendo a J Balvin y te encuentras con unas texturas sonoras muy interesantes y futuristas.

Por último, me parece muy fuerte que en el libro hables mucho mejor del ‘Femme Fatale’ de Britney que del ‘Blackout’. ¿Va en serio ese guilty pleasure?
Es que me parecen mucho mejores sus canciones. La producción del ‘Blackout’ es muy cerda, pero el del otro es igual de cerdo y más pop.

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