Marissa Nadler / For My Crimes

Por | 03 Oct 18, 15:15

Imaginamos que, en cierta medida, puede ser frustrante para Marissa Nadler que, tras 15 añoa de carrera, haya llegado a ser conocida por un público más amplio gracias a las comparaciones con Lana del Rey a raíz de su penúltimo disco. Pero, bajo mi punto de vista, a nadie le amarga un dulce (aunque sea envenenado, en el caso de su cancionero melancólico y oscuro) y si ‘Strangers’ obtuvo un mayor reconocimiento comercial porque se corriera la voz de esa semejanza, ha de ser bienvenido. No hay que olvidar que, al fin y al cabo, aquel notable álbum también estaba marcado por una mayor inclinación hacia lo popular en sus arreglos y su sonido rockero.

Así las cosas, si los fans de Lana vuelven a aproximarse ahora a ‘For My Crimes’, el séptimo álbum de la cantautora de Boston, no se decepcionarán… siempre y cuando adoren su lado más oscuro y sórdido –el de ‘Ultraviolence’– que el luminoso –el de ‘Lust for Life’ o ‘Born to Die’–. Porque en esta ocasión, slalvo en contados números, Marissa vuelve a su tono más ascético y minimalista en lo instrumental, su faceta más early Cohen: apenas guitarras y voces –nada menos que las de Angel Olsen, Sharon Van Etten y Kristin Kontrol se unen aquí a la de Marissa para, convenientemente dobladas o superpuestas, alcanzar ese ambiente fantasmal tan característico en su discografía–, con algún ocasional arreglo de cuerda, son los mimbres con los que se construye buena parte de ‘For My Crimes’. La excepción es el single ‘Blue Vapor’, única canción que cuenta con una batería que, en su caso, restalla en el momento preciso, cuando un hiriente chelo ha hecho el ambiente casi irrespirable y abriendo paso a una cohorte de saxos altos que sirven una deliciosa copa de ponzoña como perfecto contrapunto a la voz etérea de Nadler.

Lo cual lo hace, quizá, menos atractivo en primera instancia, pero, gracias a un fantástico nivel compositivo, ‘For My Crimes’ no desmerece el altísimo nivel general de su carrera. De hecho, diría que varias de estas canciones están entre lo más memorable y maduro que haya escrito nunca Nadler, en buena medida gracias a la coartada más personal y mundana que nunca haya tocado la cantautora: el hecho de comprobar en sus propias carnes cómo la distancia y la diferencia de intereses aniquilaban su matrimonio con el músico y periodista Ryan Walsh a pesar del amor que se profesaban mutuamente inspiró buena parte de estas canciones. Una añoranza devastadora que se torna hermosa al convertirse en canciones como ‘I Can’t Listen to Gene Clark Anymore’ (“Ya no puedo escuchar a Gene Clark sin ti / (…) Recuerdo las canciones que me cantabas cuando eras tú por quien yo caía enamorada”), ‘Are You Really Going to Move to the South?’ (dado que fue ella la que se trasladó a Laurel Canyon para grabar este disco con Lawrence Rothman y Justin Raisen –Angel Olsen, Charli XCX, Sky Ferreira– leemos frases como “por un tiempo dormía con mis brazos apuntando al oeste, directos a tu pecho” en boca de su ex-pareja) o ‘Said Goodbye To That Car’ (en la que terminamos enganchados a las cifras del extenso rodaje en millas que soportó su coche tras infinitos viajes).

Es cierto que el tono melancólico y crepuscular favorece que las melodías más brillantes (como las de las ya citadas, además de la embelesada ‘Lover Release Me’, el estremecedor corte que da nombre y abre el álbum –con líneas inquietantes como “cuando me llevan por el pasillo, sujetan mis muñecas con ataduras / Trazaré la línea exterior de tu cuerpo junto al mío”– y la muy Lana ‘Dream Dream Big In The Sky’) destaquen frente a las más taciturnas o recurrentes. Pero incluso estas desprenden un fulgor alejado de la vulgaridad –a menudo gracias a discretos pero exquisitos arreglos de guitarra, como los de ’All Out Of Catastrophes’ e ‘Interlocking’– que elevan a Marissa Nadler como una de las autoras e intérpretes más brillantes y personales no ya del círculo folk-rock sino, habida cuenta de la palpable conexión con el exitoso universo de Lizzy Grant, de uno más amplio.

Calificación: 7,5/10

Lo mejor: ‘I Can’t Listen to Gene Clark Anymore’, ‘Blue Vapor’, ‘For My Crimes’, ‘Said Goodbye To That Car’

Te gustará si te gusta: la Lana del Rey de ‘Ultraviolence’, Mazzy Star, Leonard Cohen.
Escúchalo: Spotify

Etiquetas:
  • Zexion

    Estoy más que cansado de reseñas de discos que siguen el actual canon pitchforkiano. A ver si os ponéis la pilas y empezáis a darle más personalidad a la web con cosas sacadas de vuestra propia cosecha, nuevas secciones, buscad un punto de mira diferente de la música. Daros una vuelta por Bandcamp, echad un ojo a lo que se cuece en España de forma más profunda, no os quedéis en la superficie. Como medio tenéis poder para hacer algo tan bonito como promover trabajo de gente joven que está empezando y se lo están currando una barbaridad, dadles ese impulso. No os quedéis solo con lo que los americanos o ingleses andan recomendando y empezad también vuestra propia búsqueda, crearos un canon personal.

  • Carvey

    Descubrí a Marissa por aquí con su anterior disco porque la comparabais con Lana, y ahora otra vez… No se parecen en NADA, vale ya. Hablad de Chelsea Wolfe, Emily Jane White, Lisa Germano…

    En fin, que esta mujer con voz de sirena vuelve al puro gothic-folk marca de la casa, y me encanta.

  • mardebering

    nunca nadie está contento yo también me quejaría de que falta el The Blaze, el de ZHU,el Tangerine Reef, el de Shinoda, el de Ssion o el de Gang Gang Dance, entre otros muchos pero es imposible.

  • mardebering

    el disco muy correcto muy bien tocado y cantado, pero aburrido, falta algún tema que despunte.

  • mardebering

    hay partes cantadas que si se parece a Lana.

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