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El fenómeno “carpetero” comienza a hacer de las suyas en Operación Triunfo 2018

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El fenómeno “carpetero” comienza a hacer de las suyas en Operación Triunfo 2018

Algo que de toda la vida se había limitado al forrar carpetas y paredes de dormitorio con fotos de sus ídolos y acudir a firmas de discos para llorar y dar grititos ante la presencia de aquellos ha saltado la barrera de lo íntimo para influir decisivamente en la deriva de estos concursos, habida cuenta de la participación popular que se ha impuesto como tendencia. El fenómeno carpetero, término que aglutina al fenómeno fan más obcecado (y también divertido, para qué negarlo) del mundo del espectáculo –se extiende tanto a talent-shows como a realities de todo pelaje–, ha comenzado a hacer de las suyas en Operación Triunfo 2018.

En la gala 5, en la que se esperaba que la noticia fuera la interpretación de ‘Pienso en tu mirá’ o la intervención del australiano Vance Joy (otro inesperado fenómeno neo-carpetero), la juventud carpetera tomó la palabra y dio muestras de hasta qué punto puede influir en la deriva del concurso. Primero, salvó por una considerable mayoría a un torpón Carlos Right –guaperas oficial de la edición– que solventó “malamente” (saludo a Rosalía) un ‘Tip Toe’ de Jason Derulo que le iba grande a todos los niveles. Su víctima fue un Dave que venía olfateando –siempre con un intachable buen humor– la tapicería del VTC que habría de trasladarle desde la academia hasta un hotel de Barcelona desde casi el inicio de OT2018. Y aunque su perfil encajaría mucho mejor en ‘Se llama copla’ de Canal Sur que en este talent, anoche no se mereció, en ningún caso, ser él el defenestrado, porque cantó (algo que su contrincante catalán obvió) con personalidad una canción menos popular estos días pero bonita, ‘Créeme’ de Vicente Feliú y Silvio Rodríguez. ¿De verdad que el valiente fue Carlos? Right.

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La segunda escabechina de las carpeteras llegó a la hora de elegir al favorito de la jornada. En una jugada similar a la que se practicó la semana anterior con María, librándola de la ira del jurado tras el affair “mariconez” al hacerla favorita, Miki fue encumbrado como el mejor de la noche para los espectadores. ¿De verdad lo fue? Para nada. Hay que valorar su esfuerzo y coraje por hacer suya una canción tan complicada como ‘El patio’, pero la responsabilidad le perdió y, aparte de atacar el tema totalmente desafinado, no llegó a emular la intensidad emocional que su autor, Pablo López (presente en el plató anoche para interpretar su nuevo single con Miriam Rodríguez, por cierto). Miki se libró así de la posible nominación, aunque tuvo fuertes rivales en el lado malo de la noche: después de que los profesores salvaran de la quema del jurado a Marilia, sus compañeros libraron a Carlos Right del trance, dejando a Marta y Damion de nuevo en la antesala de volver a casa.

No fue justa la sentencia de los espectadores, sobre todo porque hubo compañeros que sí hicieron grandes actuaciones, como Famous y Alba Reche ofreciendo un potable espectáculo de canto y baile con la versión tropical-bakala de ‘Fast Car’; o las propias Natalia y Julia, que torearon razonablemente bien el morlaco de la canción de Rosalía incluso mejor que la propia artista barcelonesa en la BBC –aunque es justo decir que la responsabilidad y el escenario no son comparables–. Ellos demostraron que, como bien dijo Joe Pérez Orive, el concurso ya está empezando a polarizarse entre posibles ganadores y meros supervivientes.

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Diría que entre los últimos está un Miki del que, pese a todo, no se puede decir que siga en el programa por ser guapo y adorable, sino porque realmente ha progresado y trabajado de manera notable, cuando partía como uno de los triunfitos más flojos del casting final. Aún así, 10 ediciones de este talent-show nos han enseñado que, al final del todo, siempre estarán los más aptos artísticamente y que las carpeteras (desde el cariño, siempre) pueden hacer a sus ídolos llegar lejos, pero difícilmente les harán ganar.

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