Rocío Márquez saca casi todo el partido posible a los Teatros del Canal presentando ‘Visto en El Jueves’

Por | 11 Abr 19, 20:08

Entradas agotadas con días de antelación para la presentación de ‘Visto en El Jueves‘ en los Teatros del Canal de Madrid, como parte de la programación del Festival Arte Sacro. Aunque el día y la hora no son aptos para “workaholics” (miércoles, ocho casi en punto de la tarde), la expectación es máxima para el estreno del nuevo espectáculo de Rocío Márquez. La magnificencia de este hermoso espacio de excelente acústica contribuye a la creación de un “hype” que no se disipa cuando las cortinas se abren y la artista onubense aparece sobre las tablas. Cinco focos y un par de sillas y taburetes conforman la sencilla pero vistosa escenografía, un tanto lorquiana, que dejará todo el protagonismo en los textos y en la voz de Márquez. Foto: último ensayo una hora antes de abrir puertas.

Rocío aparece por el lateral izquierdo con un tema de ‘Visto en El Jueves’ en el que se alterna el “spoken word” con lo cantado. Se trata de ‘Llegar a la meta’ y la elección no es baladí: la artista quiere depositar todo el protagonismo en la palabra para reflexionar sobre nuestro apego a los objetos y al mercado, como explicará luego. “Ahora todas las palabras son de la publicidad” dice el texto del poeta Antonio Orihuela en uno de sus momentos más llamativos. Los objetos por los que sí siente afecto la cantante son los discos que compró en el mercadillo sevillano de los jueves. Allí descubrió las canciones que han terminado dentro de este álbum, gestado a partir de su descubrimiento de Canito cuando colaboró con él en una adaptación de ‘Luz de luna‘ para el espectáculo de Leonor Leal ‘Naranja amarga’.

Parte de la ruptura del disco -sin ser esto una obra de Niño de Elche- es la reducción musical a la guitarra de Canito y la percusión de Agustín Diassera y eso es precisamente lo que vemos en su directo, con momentos incluso en el que solamente toca uno de los dos. Uno de los más visuales se produce cuando interpreta sola junto al guitarrista, sentado delante de ella, ‘El último organito’, escenificando su violencia de “vecinas muertas” y “novias encerradas”; mientras que las percusiones de Diassera son el único instrumento que oímos durante ‘Empezaron los cuarenta’, en la que la cantante elogia, a través de un poema original de Moreno Galván, a los primeros cantautores del flamenco por su cuidado hacia las letras.

Márquez se ciñe, hasta el bis, únicamente a canciones de ‘Visto en El Jueves’, pero su generosidad explicando cómo descubrió cada composiciónn, a través de qué artista, cómo fue cambiando una letra de “no quiero a nadie” a “no sigo a nadie” para terminar por transformarla por completo, o cómo ha ido modificando los palos de cada hallazgo, pasando por malagueñas, serranas y peteneras hasta acabar cantando el cuplé por bulerías de ‘Se nos rompió el amor’, logran que el ritmo no decaiga. Hay momentos más prestos para el jaleo, como ‘Trago amargo’; otros más preciosistas, como ‘Andalucía’, pero en todos brilla la impresionante voz de Rocío Márquez, que se lleva más de un par de espontáneas ovaciones del respetable. Solo puede pedírsele algo más de movimiento sobre el escenario, como había medio prometido el inicio del espectáculo, lo que colateralmente podría acercar el show a su vez a un público más joven; pero cuando se decide a cantar como bis sin ningún tipo de enchufe ‘A mis niños’ –unos fandangos de Julián Estrada (“Yo quiero enseñar a mis niños a querer y a perdonar / y a que luchen por un mundo, de tolerancia y de paz”)–, en los que la única percusión son las manos de Agustín golpeándose la tripa, la entrega y la pertinencia de su proyecto son absolutas. 8.

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  • jesper

    Rocío no necesita moverse más, su propuesta es otra. Fue un concierto de 10

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