Los Estanques: «Malcolm Scarpa es el gran genio incomprendido de España»

Por | 16 Jul 20, 10:06


Íñigo Bregel (primero por la izquierda en la foto) es un tipo curiosísimo. Aparenta en la charla a corta distancia (telefónica, en este caso) una sencillez y estilo directo que contrasta con la complejidad y riqueza de su otra forma de hablar: sus canciones para y con Los Estanques. Hablamos sobre ‘IV’, el disco que publican este próximo viernes, apenas un año después del notable ‘Los Estanques‘, y que es para nosotros Disco de la Semana. Aquel tercer disco les catapultó al primer plano del rock nacional más ecléctico –aunque ellos se autodenominan pop; «pop psicodélico progresivo», para ser precisos– y, si bien puede que este descoloque a muchos por ser aún más libérrimo e inclasificable, ‘IV’ muestra a todas luces el carácter único de Bregel y su troupe. Charlamos sobre la vicisitud de este trabajo, que perdieron estando ya terminado al robarles un ordenador portátil, que para ellos ya es casi antiguo: sorprendentemente, Bregel nos revela que ya ha grabado un quinto disco y, este mismo verano, prevén registrar otro más.

El título del disco es ‘IV’, pero no se lee como «cuatro» ni «cuarto» sino tal cual, «iv». ¿Esto por qué es?
Bueno, pues ya sabes, mantener un poco el humor vivo. Somos así, se nos ocurrió darle una vuelta menos convencional al título. Como bien dijeron en Hoy Empieza Todo (programa de Radio 3), hemos ido de mal en peor con los títulos: empezamos bien, con ‘Contiene percal’, luego ya un poco peor, con ‘II’, y el tercero ya nada, ‘Los Estanques’. (Risas) Así que, al ir a poner «4» al cuarto dijimos «hay que hacer algo». Es una coña.

Qué bien que mantengáis el sentido del humor, teniendo en cuenta que el disco se vio envuelto en un buen drama, como fue el robo de tu ordenador donde tenías la grabación ya culminada del disco. ¿Cómo recuerdas ahora ese momento?
Fue durísimo, porque aparte de tener el material de Los Estanques tenía también muchas canciones mías, otras que había grabado de otras bandas… Un palazo, la verdad. Pero bueno, fue ponerse a currar, echándole un par de huevos, y a día de hoy lo tengo todo recuperado.

Pero cuando dices «recuperado», ¿no lo habéis grabado al completo?
No, claro, me refiero a que lo recuperamos volviéndolo a grabar, aquello se perdió todo. Lo hemos grabado todo, salvo las dos canciones que publicamos como doble single el pasado verano, ‘Inés Moral’ y ‘Niño soy’. Son bastante especiales, significaban mucho por lo que son y como símbolo de aquellos días de grabación, y nos parecía un poco sacrilegio volver a grabarlas. Que igual es un poco tontería, pero para eso somos bastante mimosos.

(Sobre el robo y regrabación completa del disco) «La música estaba toda en la cabeza, se recuperó tirando de memoria»

Y para recuperarlas, ¿tirasteis de memoria, notas escritas…?
Bueno, las letras sí estaban apuntadas por ahí, porque para eso… ¡No me acuerdo ni de canciones que llevo tocando cuatro años! Pero la música estaba toda en la cabeza, se recuperó tirando de memoria. De hecho, el solo (de teclado) de la canción ‘Nací santo’ fue fruto de estar probando nota por nota, durante hora y pico, hasta que a Germán (Herrero) y a mí nos sonó tal y como estaba.

Entiendo que habrá ciertas diferencias con respecto a la grabación original. ¿Echas de menos algo o estás incluso más satisfecho con esta nueva grabación?
Lo bueno es que cuando ya escuchas estas unas cuantas veces ya te olvidas cómo eran las otras, ya tienes esta movida muy metida en la cabeza. El disco lo he escuchado yo y cada canción la he escuchado igual 1000 veces, ¿sabes? Y ya pierdes la perspectiva de cómo eran antes… porque aquellas no las he vuelto a escuchar. (Ríe)

Según leo en la nota de prensa, ‘IV’ es un disco conceptual con cierta narrativa a través de los personajes, uno por canción. ¿Cómo nace esta idea?
Esto fue ya antes de que nos robasen. Estaba con (Andrea) Conti ya en el segundo día de grabación, que empecé yo, y estábamos dándole vueltas a ‘Mr. Clack’. Había hecho la letra en el curro, en una hora que tenía libre, y cuando empezamos a darle vueltas a eso surgió la idea. «¿Y si cada canción va de un personaje? ¿Y si esos personajes son del barrio o alguien cercano?» Nos moló mucho, porque en los anteriores discos la música sí estaba muy interconectada, con cada canción ocupando un espacio concreto, con su papel. Pero nunca habíamos hilado un disco a través de las letras. En este caso, aunque cada canción habla de un personaje distinto, sí se busca un discurso de principio a fin.

«Aunque cada canción habla de un personaje distinto, sí se busca un discurso de principio a fin»

Pero a la vez cada canción funciona por sí misma, ¿no?
Efectivamente. En los discos anteriores también, pero aquí, a pesar de que cada una habla de lo suyo, todas comparten un tema, que es el reflejo de un personaje o una personalidad. Depende, tampoco lo hemos analizado tanto.

¿Y ya tienes a alguien que se haya reconocido en alguna canción?
Sí, bueno, una que está un poco loca me dijo que si ‘No hay vuelta atrás’ hablaba de ella. Y no, andaba muy lejos. (Risas)

¿Hay alguno de estos retratos del que te sientas especialmente orgulloso, por lo preciso o lo poético?
Hay muchos. Lo guapo es que cada personaje está tratado de una manera. Hay algunos superconcisos, con nombre y apellidos, que casi puedes ver al personaje. Como ‘Rosario’, que es una mujer del barrio que tiene (síndrome de) Diógenes y le vaciaron la casa el día de su cumpleaños. Hay otras cantadas en primera persona por el protagonista, como ‘Mr. Clack’. Otras que son una descripción personal, otras que describen una situación. Y otras son más abstractas, como ‘No hay vuelta atrás’. Si estuviera en un disco sin temática alguna, pasaría perfectamente. (Ríe) Aunque sí hay un personaje detrás, claramente es una persona que está hasta las narices de apostar por una cosa, pero bueno. Hay de todo. Hasta un instrumental, ‘Reunión’, que es donde se suman todos esos caracteres.

«Estudié música contemporánea, (…) era todo atonal, dodecafonismo y a reventarlo: el que peor sonase, ganaba»

Los arreglos de vuestros discos siempre han sido espectaculares, pero este se lleva la palma. Llama la atención porque autoproducís todo vosotros y, aunque sois muy jóvenes, remite de manera muy vívida a música de los años 60 y 70. ¿Cuál es el bagaje que tenéis, o tienes, para alcanzar ese sonido?
El disco lo grabamos Germán, Conti y yo solos, que fuimos los que nos quedamos en la banda. Y de la producción me encargo yo, aunque según en qué canción han aportado más cosas ellos. Yo toco la mayoría de instrumentos, Germán sobre todo de las guitarras –que las hace casi todas él porque me da mil vueltas– y Conti algún teclado, alguna batería y tres temas que escribió, también. Y en cuanto a lo que me preguntas, es cosa de estar todo el día escuchando música, preocupándote por la movida, estando al quite de lo que pasa, como cualquier otra cosa que te interese en la vida. Al final lo haces sin darte cuenta. Sí es cierto que gran parte de la culpa de esto es que estudié composición clásica en el Musikene (Centro Superior de Música del País Vasco). Y bueno, me aportó una visión curiosa de la movida. Estudié música contemporánea, que poco tiene que ver con esto. Bueno, igual cuando nos ponemos a meter ruido sí tiene que ver algo. (Risas) Pero nada de armonía tradicional, era todo atonal, dodecafonismo y a reventarlo: el que peor sonase, ganaba. (Risas) Sí que me ha aportado la visión de que en la música hay otras cosas, más allá del ritmo, la melodía y la armonía. Pero al final es cuestión de estar dándole caña todo el puto día. Siempre digo que la música es un poco mi medicina. Si no, igual andaría loco, habría acabado por ahí zumbado haciendo el mal. Pero me mantiene cuerdo y, si encima podemos tirar palante con ello y llegar a tener un lugar bonito dentro de la escena, nos damos con un canto en los dientes.

«La gran influencia en este disco ha sido Malcolm Scarpa. Para mí es el gran genio incomprendido de España»

Antes erais cuatro, ahora sois cinco en el grupo. ¿Ayudará esto a plasmar mejor en directo la espectacularidad de esos arreglos?
Bueno, Fer (Fernando Bolado) abandonó la banda y llamé a (Dani) Pozo, que era colega del Musikene, bajista, y vivía ya aquí en Madrid. Y luego Fer volvió a la banda después de verano, y dijimos «con cinco, perfectísimamente, para este disco lo tenemos hecho». De hecho teníamos el repertorio montado antes de la cuarentena, tocábamos todo el disco salvo dos o tres temas y los ensayos estaban sonando muy bien. Pero nada, llegó el puto coronavirus y a tomar por culo todo.

Tus textos son también muy singulares, como con mucho peso literario. Querría saber en este caso, siendo un disco que habla de Madrid, del barrio en el que vives en concreto, qué lecturas, o incluso qué disco, que hable de la ciudad te han podido inspirar a la hora de escribir.
No estoy nada orgulloso de ello, pero casi no tengo tiempo para leer. Leo mucho menos de lo que me molaría. Pero sobre todo saco cosas de letras. Gente que me influyen mucho a la hora de introducir el castellano en una letra son Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, por ejemplo. Y Malcolm Scarpa. Las letras de los discos que tiene en castellano, su manera de crear una imagen, son la hostia. De hecho la gran influencia en este disco, tanto musical como en las letras, ha sido Malcolm Scarpa, y está llenísimo de guiños a él, por todos los lados. Incluso lo hemos escuchado con él y los ha calado casi todos. Para mí es el gran genio incomprendido de España, me parece un fuera de serie.

«Rosalía es un buen ejemplo de saber mezclar y reventarlo»

Aunque en los últimos años parecía que el rock se había devaluado en el panorama underground –no digamos ya en el mainstream–, es llamativo que hay muchísimos grupos jóvenes que siguen dándole a las guitarras a pesar de todo. No sé si tú también lo ves así y si te resulta particularmente inspirador.
Sí que es verdad que el rock nunca muere. Y por supuesto que es inspirador que la peña esté dándole caña. Pero bueno, hoy en día, con Internet, todo está supercerca y cada vez se van fundiendo más los estilos. Eso es superinteresante: las etiquetas empiezan a perder valor, y la música gana un poder artístico de la hostia. De hecho, el que mezcla las cosas de la manera más interesante es el que pega. Sin ir más lejos y sin querer meterme en polémicas, ahí está Rosalía. Es un buen ejemplo de saber mezclar y reventarlo. Y también gente que está pegando en América, como Brittany Howard o Vulfpeck, que no es otra cosa que un mejunje de los 70. Pero todo el mundo lo reconoce como su sonido y lo han reventado. El que mejor mezcla… ¡Pero cuidado! Que la mezcla puede ser también una aberración. Hay que saber lo que mezclar. Y no dicho en plan «hay que estudiar lo que mezclar», sino que es algo más visceral, más intuitivo.

«Todas las bandas tocan, pero no todas dedican tiempo al estudio, a la composición… A la banda, en definitiva»

Antes hablabas de ensayos, y Los Estanques es un grupo que se ha hecho un nombre claramente gracias al directo, a base de tocar y tocar y el boca-oreja. ¿Cómo vislumbras el futuro del grupo, tal y como se presenta la situación al menos este año? Porque, para empezar, ya será difícil siquiera presentar este nuevo disco…
Yo la verdad es que soy bastante optimista en este caso. Es una buena oportunidad para coger ventaja. Por ejemplo, a todos nos ha cogido a pie cambiado, no hay bolos… Pero el punto fuerte de nuestra banda podría ser no hacer bolos. Si lo piensas, todas las bandas tocan, pero no todas dedican tiempo al estudio, a la composición… A la banda, en definitiva. Igual son palabras mayores, no quiero menospreciar a nadie ni me quiero poner por encima de nadie, al contrario. De hecho, lo mío es un nivel enfermizo de tener la música como medicina. (Ríe) Hablo de aprovechar eso: tenemos los instrumentos, el estudio, los equipos de grabación y la llama que nos hace ir allí. Y ahora que no hay bolos, igual es una oportunidad buena para hacerlo más, para generar material y ya, cuando empiecen los conciertos, presentarlo. Lo veo como algo bueno. Hasta cierto punto, el cambio depende de uno mismo. Yo he visto gente que en la cuarentena decía «¡dejo el curro!» O escuelas que cerraban y no hacían clases on-line. Ya que ha venido esto, hay que ingeniárselas para no parar, para seguir haciendo. Yo me paro un día y me lo paso pensando que qué cojones hago en este mundo, que la voy a palmar y estoy tirando cada segundo de mi vida. Me vuelvo loco, y no quiero eso.

«La gente que está ahí arriba y está ganando pasta y tienen la letra más grande en los carteles de los festivales no ha llegado ahí por un golpe de estado»

Vislumbro cierta crítica en lo que comentas. ¿Ves gente por ahí triunfando que quizá no se estén currando tanto como podrían o deberían sus grabaciones, que es algo que desde luego no se puede decir de las vuestras?
Podría ser, pero no lo digo como algo malo, sino más bien como algo que no entiendo y que me gustaría entender. Hay muchas bandas por ahí que a mí no me gustan, pero las respeto. Es algo que hago yo porque pase, pero que también dan los años. Con 20 años era muy nazi, solo escuchaba rock progresivo y música clásica, y ahora escucho de todo. Y al final, la gente que está ahí arriba y está ganando pasta y tienen la letra más grande en los carteles de los festivales… Esa peña está ahí por algo, no ha llegado ahí por un golpe de estado. Está ahí porque la gente va a verles y mueve dinero porque mueve gente. Y ahí tiene que haber algo que yo no he conseguido entender y me gustaría, para dar con esa clave y llegar hasta ahí. Pero no dar con esa clave en plan bajarme los pantalones, que me den por el culo sin vaselina y entonces llego. No, no, no: quiero saber cuál es la clave para poder hacer lo que a mí me de la puta gana y añadir unas gotitas de eso, ¿sabes? Porque la clave no es ni mucho menos hacer mierda de música: hay música ahí arriba que está bien hecha, con trabajo, con cariño… y música que no es tan fácil de oír, ¿eh? Muchas veces lo pienso y digo «no me mola, pero fácil no es» ¿Por qué cojones está ahí? ¿Por qué mueve a la peña? Y como desconozco qué es eso, la verdad es que lo respeto la hostia. Hay que tenerlo para estar ahí. Y no menosprecio a nadie porque igual, lo que dices tú, hay menos trabajo, pero está esto, esto que no sé que es.

Y si ‘IV’ estaba grabado a principios de 2019, incluso antes de que se publicara ‘Los Estanques’, ¿trabajas ya en un quinto disco?
Está grabado ya.

¿Ya?
Sí, de antes de la cuarentena. No sabemos qué vamos a hacer, porque hemos pegado un bandazo estilístico bastante gordo.

¿En serio?
Sí. A ver, seguimos siendo nosotros, no nos hemos puesto a hacer trap. (Risas) Igual es como si vas del primer disco al cuarto sin pasar por el segundo y el tercero. Sí es verdad que tenemos unas miras un poco más modernas… pero no puedo soltar mucha prenda de esto.

«En verano nos vamos a encerrar un mes y pico en una cabaña en el monte, a ensayar y grabar, e igual sale otro disco»

Suena muy bien.
Sí, pero como digo no sé qué va a pasar, porque ahora en verano nos vamos a encerrar un mes y pico en una cabaña en el monte, a ensayar y grabar, e igual sale otro disco. De hecho, saldrá otro disco.

Qué maravilla…
Sí, así que a ver qué hacemos con este quinto disco. Estaba pensando sacarlo yo en solitario… No sé, vamos a pensarlo bien este verano y después, veremos.

Me parece alucinante este ritmo.
Es que hay que darle caña, porque si no me pongo a pensar y me deprimo.

Muchas veces pienso que en esos ciclos de dos años que se imponen, o se autoimponen los propios grupos, se tiene que escapar algo de frescura o de inspiración.
Total. La movida es no parar. Cuando he estado cerca de la psicosis, he llegado a pensar «si cada vez que voy al local sale un tema, ¿qué temas estaré dejando pasar cuando no voy?» Pasé un año creándome como un vacío dentro, por eso, y ahora ya voy todos los días. Todos los días hago algo. Todos los putos días, como un enfermo. Ayer mismo salió un tema, ahora acaba de salir otro. Ya irá para el sexto disco, yo qué sé. Porque este disco, ‘IV’, está guapo, pero yo que llevo escuchándolo desde octubre de 2018, imagínate… Eso es la hostia: cuando hago las entrevistas y me preguntan «¿cuáles son vuestras influencias musicales ahora?» No, mejor te digo las que había cuando estábamos grabando el disco, ahora son otras, ¿sabes? (Risas) Las que te diga ahora son las del disco que estamos haciendo y que saldrá vete a saber cuándo. (Ríe)

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