Depresión Sonora hace himnos post-punk para la generación de la pandemia

Por | 03 Nov 20, 18:49

Depresión Sonora es el último fichaje de Sonido Muchacho, el sello de Carolina Durante o Sen Senra. El proyecto de post-punk melódico ochentero de Marcos Crespo ha publicado este año su primer EP, un trabajo de cinco canciones que suma ya sus varios millones de escuchas en Spotify si se suman las cifras de todas sus pistas por separado, y que el mencionado sello edita ahora en físico.

Una buena manera de describir el sonido de Depresión Sonora, además de leer dicho nombre artístico, es pensar en una posible unión entre el post-punk sombrío de Joy Division y el pop lo-fi de Ariel Pink. Recuerda a la «doomer music» de Molchat Doma pero canta en castellano. Los códigos del post-punk siguen presentes en guitarras y baterías y en unas letras desencantadas con el mundo que hablan de «hombres deshechos por dentro», de mugre, de ansiedad y de paranoias, pero que tampoco tienen alergia al sentido del humor. Sin embargo, Marcos consigue ir más allá de etiquetas para convertir sus canciones en himnos pop. Sus composiciones, melódicas y a la vez personales en todo su conjunto de elementos instrumentales (las cajas de ritmo, esos sintetizadores góticos tan The Cure), están hechas para ser escuchadas hasta la obsesión, como las de recientemente La Plata o los infravaloradísimos Pan Total.

La canción más popular de Depresión Sonora (antes Markusiano) hasta la fecha, ‘Ya no hay verano’, ha superado las 700.000 reproducciones sin publicidad alguna (cabe mencionar que las cinco ciudades que más le escuchan en Spotify son de América Latina). Esto se debe a que es una de esas canciones surgidas de la pandemia que una generación va a abrazar por su componente identificable, pero también a que es una estupenda composición pop llena de ganchos que habla sobre el miedo a la difícil edad adulta.

Hay más miga en este primer EP de Marcos. El acelerado dance-punk de ‘Hasta que llegue la muerte’ utiliza el baile como remedio para la ansiedad e introduce temas como el nihilismo o la disociación, mientras ‘Hay que abandonar este lugar’ escapa desamparado con el ritmo de un tren en marcha a través de un paisaje oscuro y desolado, y pone los pelos de punta a la vez que Marcos presume su voz de «crooner» abocado al patetismo. ‘Mira mis ojos’ y ‘Dime que me odias’ son también buenos cortes que exploran la misma fórmula que los mencionados y que completan un EP de lo más prometedor. El artista trabaja actualmente en nueva música y no podemos tener más ganas de descubrirla.





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