Ela Minus: «Sentarse 10 minutos a mirar un árbol es un acto de rebelión en este momento»

Por | 04 Nov 20, 15:18

El «Disco de la Semana» en nuestro site es ‘acts of rebellion‘ de Ela Minus, el debut de esta prometedora compositora y productora de electrónica colombiana que empezó sus pinitos en la música en el grupo de hardcore Ratón Pérez para después sumergirse en los ambientes del tecno y el deep house, entre otros estilos. Hablamos con Gabriela Jimeno sobre qué considera ella «actos de rebelión» a día de hoy.

¿Qué significado tiene para ti el título de tu disco?
Después de hacer el disco me di cuenta de que es extremadamente activo, de que funciona como invitación a actuar tanto en lo personal como en lo general. Cuando lo terminé de hacer me di cuenta de que bastantes cosas que definen mi trabajo, como no haber usado «compus» nunca para producir música, son actos de rebelión inconscientes míos frente a muchas cosas de las que no quiero formar parte. Con el disco quiero extenderle la mano a la gente y mostrarle que hay diferentes maneras de hacer las cosas. Rebelarse y cuestionar todo es el primer paso para caminar un camino distinto. No tenemos que dejarnos guiar por nadie más que nosotros mismos.

Tú construyes tu propio hardware para producir. Entiendo que consideras esto un acto de rebelión…
100% pero no es buscado. El acto de rebelión no es la razón por la que toco máquinas creadas por mí misma. Instintivamente, mi personalidad me pide ir en contra de lo que hace la mayoría de la gente y creo que eso es lo que estoy haciendo.

Hace poco Róisín Murphy nos explicaba que su disco es bailable, pero que no está hecho para la discoteca, sino para ser escuchado como álbum. ¿Ves tu música grabada de la misma manera? Entiendo que tus directos son distintos, has dicho que son más punk.
Una de mis mayores intenciones como artista es que no exista diferencia entre la música tocada en vivo y la grabación. Evidentemente hay un millón de diferencias y cuando toco en vivo improviso, pero en las canciones mi intención siempre ha sido acercarme lo máximo posible al directo, sobre todo porque siento que la emoción y la presencia del directo es incomparable. Una de mis mayores obsesiones al producir es buscar esa misma sensación en el estudio para que la gente que me vea en concierto se sienta viva y presente. A pesar de esto, y en cuanto a lo que comentas de Róisín Murphy, yo tenía claro que quería hacer un álbum que poder tocar en vivo en un club, pero que a su vez contara una historia, que la secuencia tuviera sentido y que diera ganas de escucharlo de principio a fin.

«La mayoría de cosas que están pasando en este momento (en USA) no se originan solo de George Floyd, sino de décadas de racismo»

Tus letras tienen un punto filosófico, como de haber alcanzado una verdad. En ‘el cielo no es de nadie’ hablas de las piruetas que hace la gente para demostrar amor a los demás. «Es más fácil dar el cielo entero que el tiempo».
La canción es una oda al amor constante. El amor más real y profundo no se manifiesta en piruetas que pasan una vez cada mucho tiempo sino en los pequeños actos de todos los días. Yo pienso en el amor de una madre: lo que hace el amor de una madre tan absolutamente incomparable es la constancia, el hecho de que todos los días por la vida entera vas a recibir amor incondicional. Eso requiere muchísimo más esfuerzo que levantarse un día y hacer una pelota gigante. La canción es una invitación a querer a los otros de una manera más sencilla pero que demuestra mucho más, es más hermosa y llega a cosas que valen más.

Obviamente ‘megapunk’ es una canción muy política. ¿La inspira algún suceso en concreto o más bien un sentimiento general de revolución?
La inspira un sentimiento general. Esta canción la hice en 2018, como todo el disco. Para todo el mundo está claro que la mayoría de cosas que están pasando en este momento no se originan solo de George Floyd, sino de décadas de racismo. Todo lo que estamos viviendo es un pico de cosas que se han estado cocinando por décadas. El espíritu de la canción es el mismo que si la hubiera escrito por George Floyd o por Black Lives Matter, pero plasma una sensación general que ni siquiera yo sabía que tenía dentro. Simplemente salió así y me mantuve honesta con el resultado.

«Sentarse 10 minutos a mirar la hoja de un árbol es la definición de un acto de rebelión en este momento»

El título de ‘let them have the internet’ proviene de una frase del teórico Douglas Rushkoff. ¿Cuál es tu relación con internet? Parece que todo el mundo ahora está viendo ‘El dilema de las redes’ y el consenso parece ser que el documental no ha descubierto a nadie nada nuevo…
Yo no he visto ‘El dilema de las redes’ (ríe). Mi relación con internet ha sido una relación de amor y odio. Me fascina la tecnología y la he estudiado mucho, y precisamente llegué a este teórico porque leo mucho al respecto. Desde hace mucho tiempo, probablemente desde que empezó Facebook, empecé a sentir una desconfianza muy profunda hacia las redes sociales. Inmediatamente sentí que internet no es lo que creíamos que iba a ser. Al principio de internet todo el mundo pensaba que iba a ser una utopía donde todas las personas iban a ser iguales, y a mí eso nunca me ha parecido verdad desde que vi que Facebook se beneficia del uso que hace la gente de la plataforma, como empresa.

Y ahí empieza el odio. Hoy en día, internet es la manifestación literal del capitalismo. Por eso, durante una temporada no quise tener nada que ver con él, pero leyendo más al respecto llegué a la conclusión de que ya no tenemos una opción real de no formar parte de internet. Sin embargo, es increíble porque cuanto más absorbido queda el capitalismo por internet, cuanto más se revuelve internet alrededor del dinero, menos de todo esto existe ya en la vida real. Y eso me parece precioso. Nunca antes en mi generación hemos tenido oportunidad de dejar el capitalismo fuera de un espacio. Eso quiere decir la canción: dejémosle el internet a ellos, nosotros tenemos literalmente todo el resto.

Hace poco vi un meme que decía que «antes usábamos internet para escapar del mundo, y ahora usamos el mundo para escapar de internet». Tú crees que se está creando esa inversión.
¡Está hermoso ese meme! El mundo real es mucho mejor escape que internet.

Estamos sobreestimulados de información constantemente y eso hace que el tiempo nos pase muy deprisa. Cuando éramos niños no estábamos tan pendientes de los mensajes, las llamadas… podíamos estar 10 minutos observando la hoja de un árbol y nos parecía el mayor entretenimiento del mundo.
Para mí, sentarse 10 minutos a mirar la hoja de un árbol es la definición de un acto de rebelión en este momento. Sentarse en un parque sin mirar tu celular, solo para mirar a la gente pasar, también lo es.

«Si todos nos tomáramos todo más a la ligera e hiciéramos lo que nos diera la gana todo el tiempo, las cosas irían mejor»

¿La frase de ‘tony’ «no seas tan moderno, bailemos como mis abuelos» tiene que ver con todo esto?
Está súper conectado, por eso puse estas dos canciones juntas en la secuencia. Yo soy callada en la vida diaria y me siento muy torpe con el idioma, sobre todo cuando intento expresar mis sentimientos. Es hermoso pasar tiempo con una persona sin tener que hablar… Para mí es la forma más bonita de conocer alguien, hasta el punto de que me parece la esencia misma de la palabra «relación». En los últimos años, cuando una persona conoce a alguien, no solo de manera romántica, en los primeros meses solo se comunica a través de mensajes… Siento que me hubiera gustado vivir en la época de mis abuelos, en la que, si te gustaba a alguien, ibas a recogerlo y pasabais el día juntos. Todo era más físico…

¿’tony’ es alguien? No me malinterpretes, no te lo pregunto por nada personal, es que es un nombre de persona.
¡No me molesta que me hagas esta pregunta! «tony» es el nombre de un sintetizador. Tengo varios sintes y, para organizarme y saber más rápido cuál es cuál, les pego cintas con nombres de persona, porque los sintes en realidad tienen nombres largúisimos…

‘do whatever you want, all the time.’ parece que va a dejar un mensaje súper importante en el disco… pero no tiene letra. ¿Qué has buscado expresar con ella?
Todo lo que quería decir en esta canción está dicho en el título. Es una invitación a ser más valientes y libres. Estamos en el mundo muy poco tiempo… Soy consciente de que, en la vida, hay muchos factores que nos hacen hacer cosas que no queremos, como trabajar porque necesitamos comer, pero la canción es una invitación a conocernos mejor a nosotros mismos y a saber realmente lo que queremos hacer en la vida. Muchos problemas que tenemos hoy en día vienen de que la gente se frustra, se cohibe mucho, no se conoce y actúa de manera irracional y con rabia. Si todos nos tomáramos todo más a la ligera e hiciéramos lo que nos diera la gana todo el tiempo, las cosas irían mejor, porque esto nos haría más libres y por lo tanto mas felices y mejores personas para los que nos rodean y para nosotros mismos. No hay tiempo que perder.

Antes estabas en una banda de emo rock, Ratón Pérez. ¿Qué enseñanzas de tu pasado hardcore / emo aplicas a tu proyecto actual?
Gran parte de mi manera de hacer música está influenciada por mi pasado punk. Crecí en esa escena de los 12 a los 18 años y desde muy temprano aprendí que si quieres hacer algo, lo tienes que hacer sin esperar a que te firme una disquera o alguien te «bookee» un show. Si quieres hacer algo, te levantas y lo haces. Y eso es lo que he hecho siempre. Nunca he esperado nada a cambio. Y mi espíritu contestatario, de cuestionarlo todo pero siempre desde el amor y con la mente súper abierta, también viene de esa época.

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