Woodkid / S16

Por | 11 Nov 20, 19:16

Woodkid es uno de esos artistas singulares capaces de sostener el interés por su proyecto durante largos años aún sin novedades que llevarse a la boca. En el caso de Yann Lemoine han pasado 7 años desde que publicara su primer disco, un ‘The Golden Age‘ que es recordado sobre todo por los singles multimillonarios ‘Run Boy Run’ e ‘Iron’. El nuevo trabajo de Woodkid es a todas luces una evolución de aquel en todos los sentidos.

‘S16’ recibe su título del número atómico y símbolo con los que es representado el azufre en la tabla de elementos químicos, y esto se debe a que es un trabajo inspirado en el industrialismo. Durante la composición del álbum, Lemoine visitó plataformas petrolíferas, minas de carbón y centrales nucleares y aprendió a manejar maquinaria industrial gracias a los profesionales a los que entrevistó, con el objetivo de inspirarse en los «procesos estéticos» de estas máquinas. Quedó especialmente fascinado con el sulfuro, mineral que en el ámbito industrial es usado para la creación de fertilizante y que, por un lado, forma la «base de la vida» y por el otro «puede ser utilizado como arma mortal por los humanos». Un elemento, en palabras del artista, tan «aterrador y atractivo» como el propio mundo en que vivimos.

El concepto industrial de ‘S16’ es representado en portadas, videoclips… y por supuesto también en el sonido del disco. Woodkid, que también es director de videoclips (ha trabajado para Katy Perry o Lana Del Rey), sigue interesado en orquestar sus composiciones como si fueran a sonar en ‘Ben-Hur‘, y los arreglos de cuerda de este trabajo dejan verdaderamente con la boca abierta; pero ahora también hay cabida en ellas para la presencia de percusiones -orgánicas y electrónicas- que suenan industriales, metálicas, duras y frías como el acero… pero a su vez ultra-refinadas, casi futuristas. Sin embargo, las canciones de ‘S16’ no están dedicadas a la contaminación ni al cambio climático sino a la propia vida de Woodkid: el artista nos habla en los textos de su incapacidad para asimilar el amor de los demás, de su dependencia emocional y también de una adicción a las drogas que ha superado, en canciones íntimas que la música hace necesariamente enormes.

Solo ‘Goliath’, la canción de apertura, está dedicada explícitamente a temas externos. Woodkid apunta en esta épica composición a la idea de que el pueblo puede y debe luchar contra las grandes fuerzas que cometen injusticias, y su videoclip presenta referencias al colapso climático o al auge de la extrema derecha. Musicalmente es una producción tan bélica como interesante en su uso de la música electrónica, en el que el sonido de unas capas como de hiedra metálica brota para carcomer la producción. Después, las letras personales de Woodkid toman el protagonismo. En la balada ‘In Your Likeness’, de densa orquestación, el artista lamenta sentirse «solo y cínico» mientras echa de menos a su persona amada, y ‘Pale Yellow’ esconde en su letra romántica una historia de adicción a los antidepresivos. Es la composición de ‘S16’ que mejor equilibra su uso de orquestas y percusiones industriales con la grandeza de una melodía preciosa, calamitosa en su dramatismo.

Como ya pasaba en ‘The Golden Age’, las canciones de Woodkid dependen demasiado de todo lo que sucede a su alrededor. Especialmente monótona es ‘Shift’ y una segunda mitad que se hace demasiado homogénea. Sin embargo, nadie podría escuchar ‘S16’ y afirmar que el artista no ha puesto todo su empeño en que suene lo mejor posible. Los arreglos neoclásicos de ‘Enemy’ son divinos y la canción parece de Owen Pallett… pero es que su dramático arreglo orquestal haría a la mismísima Björk mearse encima. Especialmente agresivas a la par que exquisitas suenan las percusiones de ‘Highway 27’ a pesar de que Woodkid canta en esta canción con el alma al suelo; y de las baladas es especialmente bonita ‘Horizons into Battleground’, sobre su dificultad para aceptar el amor de los demás. Entre composiciones más sexuales (‘So Handsome Hello’) y otras edificadas por la presencia de unos coros infantiles (‘Reactor’), el álbum se cierra con ‘Minus Sixty One’, que Woodkid considera su canción más importante, y en la que otro coro infantil es acompañado por un arreglo de cuerdas que deja de piedra.

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Goliath’, ‘In Your Likeness’, ‘Pale Yellow’, ‘Minus Sixty One’
Te gustará si te gusta: Owen Pallett, la última Björk, Perfume Genius, Julia Holter
Youtube: vídeo de ‘Goliath’

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