Cuervo Store espera «duplicar la venta de vinilos» reciclándose como disco-pizzería

Por | 27 Nov 20, 12:43

Cuervo Store, la tienda de discos que todos los madrileños conocemos en la calle Velarde -la de La Vía Láctea, en pleno Malasaña-, se recicla como pizzería. No deja atrás la música sino que se reinventa autocoronándose la primera disco-pizzería del mundo. Lo hace a modo de celebración de su décimo aniversario y como manera de sortear la crisis de la covid-19 que tanto está afectando a todo lo que tiene que ver con el ocio y la cultura.

Paco Fernández, su fundador, nos cuenta que era un chiste recurrente entre sus socios montar una pizzería cuando algo iba mal en su negocio, también refiriéndose a su labor discográfica y promotora en Holy Cuervo y Century Media, el sello de heavy metal que realmente le da de comer. «Cuando el concierto iba mal, o el artista era un chungo, decíamos: «vamos a cerrar y vamos a montar pizzería»». Una broma privada que ahora es una realidad, tras empezar a montar las obras cuando terminó el primer confinamiento. Hoy viernes 27 de noviembre es la inauguración y se venden solo 4 tipos de pizza, siempre de inspiración musical: Lou Rib (carne), Katy Cherry (vegetariana), Black Metal (chipirones en su tinta) y Veggie Eilish (vegana). También hay disco de la semana, produciendo un 5º tipo de pizza que irá variando. Una variedad que ahora encontramos en sus estanterías de vinilo, donde se ha destacado lo mismo a Dua Lipa que a Hinds y a Phoebe Bridgers, con una selección musical realizada por St Woods.

A escasos metros de una de las pizzerías más conocidas de Malasaña, Cuervo Store dice haber cuidado el producto porque el equipo es «muy cocinillas» y ha hecho «un montón de pruebas». La masa es de un obrador del barrio. Paco Fernández, que en primavera publica el nuevo disco de Maika Makovski («creo que va a ser un petardazo»), se ha inspirado en la fórmula ramoniana en homenaje al que es su grupo favorito: pocos ingredientes, pocos acordes, melodías e ideas sencillas. La pizza no se podrá consumir en la tienda, sino que más bien la idea es que la gente se la pida para llevar o la encargue junto con un disco. Los repartidores, que se moverán hasta 20 minutos en bici a la redonda, pertenecen a la propia tienda, pues no se quería trabajar con Glovo ni similares. En resumen, de martes a domingo podrás encargar tu pizza y tu vinilo favoritos desde casa.

La idea es atractiva, y una solución para estos tiempos de ERTE’s y giras canceladas; todos tenemos que reciclarnos en momentos tan duros para la economía, y los que aguardan en 2021… ¿pero no es un fracaso para la música que la gente dé más valor a un bocata o a una porción de pizza que a un disco de su artista favorito? ¿No es la iniciativa un poco «te vamos a poner una pizza para que te compres el puto disco»? Paco Fernández indica que con esta iniciativa espera duplicar la venta de vinilos, lamenta que fuera difícil «salir adelante solo con la venta de vinilos» y se justifica «encontrando una sinergia de cultura pop».

Pero además es crítico con la industria musical, la verdadera causante según él de que los artistas no puedan vivir solo gracias al streaming y necesiten los directos: «La gente ya ha asumido que la música es gratis o casi gratis. Cuesta que la gente le dé valor. Pero hay que hablar de la naturaleza de los contratos, si fueran más justos con el streaming habría posibilidad para subsistir. No solo hablo de los servicios, sino de las discográficas». Además, apunta que la crisis va a atacar a la «clase media» de los músicos, a los que se acababan de profesionalizar. «Los amateurs y las bandas que generan mucho dinero se van a quedar igual», puntualiza.

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