The Microphones / Microphones in 2020

Por | 25 Dic 20, 9:31

Phil Elverum abandonó el alias The Microphones para abrazar el de Mount Eerie en 2003. Phil enviudó en 2016 y dedicó a Geneviève Castrée, su esposa fallecida, ‘A Crow Looked at Me’ (2017) y ‘Now Only’ (2018). Phil se casó de nuevo en 2018 con Michelle Williams, pero poco después se separaron.

Tras todo este periplo vital, Elverum ha decidido recuperar el nombre de The Microphones, ha forzado el sustrato confesional sobre el que basa su música hasta el paroxismo y ha parido su obra más ambiciosa. Y uno de los discos más singulares de los últimos años: ‘The Microphones in 2020’ es su autobiografía musicada. Pero, en vez de desgranar su vida en un formato convencional de unos diez temas, Phil ha tejido su discurso en una única canción de 44 minutos, donde narra su historia con Microphones, su relación con la música y sus sentimientos. La experiencia desborda lo musical; para captar plenamente esta obra, la manera óptima es seguirla a través del vídeo-álbum que él mismo creó y colgó en youtube; una sucesión de sus propias fotografías (más de 800) con la letra sobreimpresa, que van guiándonos por el camino de la canción, que dialogan con la música y con nosotros.

Musicalmente, ‘Microphones in 2020’ es muy honesto, aparentemente sencillo. No es una suite, no es una sinfonía, no es una pieza con varios movimientos. Es realmente una canción de 44 minutos. Sin abandonar las formas de cantautor folk, está articulada como un mantra, construida sobre el rasgueo de una guitarra acústica, que dibuja una línea melódica que apenas se abandona; una estructura cíclica que, cada tanto, sube y rompe en una especie de estribillo, donde se potencia una frase, una idea para, a continuación, retomar la salmodia. Su introducción musical dura más de siete minutos, siete minutos en que se suceden fotografías de paisajes sin mucho sentido y rostros borrosos. Hasta que llega un pequeño sobresalto y Elverum arranca a recitar/cantar, con una voz monótona en apariencia, pero en la que se palpa la emoción contenida. Y los rostros en las fotos se hacen nítidos. Y descubrimos a Phil en esas imágenes. Y empieza a explicar su situación actual: «El verdadero estado actual de todo es: insisto en no morirme, el sol insiste en salir». A continuación, canta qué le llevó a hacer la música que hacía, rememora sus sensaciones, las experiencias compartidas con amigos, las giras, el cambio de Microphones a Mount Eerie…

Otros rostros emergen (¿Geneviève?). El tempo sube, entre los 11 y los 15 minutos todo se intensifica, un sonido algo perturbador se cuela a los 22, cuando Elverum explica qué y quiénes le espolearon: «Fui a ver a Stereolab. Estuvieron tocando el mismo acorde durante quince minutos y algo en mí cambió». La música mimetiza sus esfuerzos de entonces, hay pequeñas pausas y cambios apenas perceptibles. Pero también hay saltos atrás, hacia la niñez que le construyó como artista, o flashbacks sobre su juventud, vestidos apenas con distorsión: «When you’re younger every single thing vibrates with significance» («cuando eres joven, cada cosa vibra con un sentido»). Hay un pequeño aparte, con la guitarra apenas, en que cambia la melodía. Un momento de ruptura, de serenidad, unos minutos que rompen con la tónica, ahondan en un mar de aguas tranquilas. Hasta que en el minuto 29, retorna al mantra que ya no abandonará.

‘The Microphones in 2020’ es un disco exigente. Rehuye la escucha casual y requiere toda la atención. Es un esfuerzo más próximo a la experiencia literaria que a la musical. Y, aun así su melodía (sus inflexiones), se quedan en tu cabeza, te asaltan en cualquier momento. Es un viaje fascinante en que Phil trata de encerrar sus recuerdos para que no se le escapen. También es una reflexión sobre el arte, sobre qué le empuja a la creación. Pero, sobre todo, este disco/canción/experiencia habla del tiempo; el tiempo, que no se para, que todo lo cambia. Por eso ese título, tan aparentemente trivial, ‘Microphones in 2020’. Porque este es el reflejo de quién era Phil Elverum cuando lo grabó con 41 años. Sin embargo, ese «yo» ya era otro cuando lo editó. Y también será otro cuando nosotros hayamos finalizado el trayecto. «I will never stop singing this song. It will last forever», canta, antes de rematar con un: «De todos modos, todas las canciones que he escrito van de lo mismo, básicamente».

Calificación: 8/10
Te gustará si te gusta: Mark Kozelek/Red House Painters
Escúchalo/míralo/léelo: Youtube

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