El «casete de chistes» de Cachitos repasó la música pop hecha para reír

Por | 12 Ene 21, 15:54

Después de arrasar un año más con su especial Nochevieja, ‘Cachitos de hierro y cromo’ ha estrenado temporada en La2 con un programa dedicado a las «confluencias entre el humor y la música» o, en otras palabras, a esas canciones que han sido creadas con la intención de provocar unas cuantas risas.

Una lección que deja ‘Pop y risas’ es que el rock es el género musical más predispuesto a hacer humor. De la prehistórica ‘Carolina querida’ de Moncho Alpuente y Los Kwai a la existencia de una canción de Putochinomaricón llamada literalmente ‘Ojalá (te murieras)’, el programa atraviesa décadas y décadas de historia de la música pop hecha con el humor como prioridad. Dentro de esa historia caben tanto El Koala, icono del «humor de la España vaciada», como por supuesto Mojinos Eskozíos, un grupo que triunfó con su mezcla de «rock ‘n roll contundente, irreverancia, toneladas de carisma y unos estilismos que ha diseñado su peor enemigo». Por lo menos, reencontrarse con los raps «escuela Antonio Resines» de John Cobra sirve pare admitir que el «Chiki Chiki» de Rodolfo Chikilicuatre no estaba tan mal después de todo.

El enésimo repaso de «Cachitos» al Fondo Documental de TVE recuerda curiosidades como el delirio de Los Toreros Muertos y su ‘Billie Jean’ particular; aquella vez en que Pedro Almodóvar y Fabio McNamara parecieron el «verdadero Dúo Dinámico» cantando una canción llamada ‘Satana S.A.’; el canto atragantado de Emilio el Moro que sonaba en la época en que nadie cogía el coche para veranear «sin un casete de chistes en la guantera» (no hace tanto tiempo que esto dejó de hacerse), o la existencia de ese grupo de eurodance llamado Cartoons que parecía salido de una pesadilla vista en ‘La Máscara’.

Como demuestra ‘Pop y risas’, la música ha convertido a algunas cantantes en humoristas, y a algunos humoristas en cantantes. En el primer grupo entra la «vanguardia posmoderna» de gente como Ladilla Rusa o los ganadores olímpicos del subnopop, Ojete Calor; en el segundo, las peripecias televisivas de Lina Morgan o Las Hermanas Hurtado. El «electro-disgusting» es mencionado de pasada sin que el programa emita ningún vídeo de Las Bistecs de manera inexplicable, para acordarse más bien de grupos que llegaron antes que ellas como Los Directivos, los «Daft Punk del escorial»; o Las Diabéticas Aceleradas, el grupo del que salió La Terremoto de Alcorcón.

Dejando aparte al chiste de Virginia Díaz sobre el «órgano» reproductor de Johann Sebastian Bach, ‘Pop y risas’ demuestra a lo largo de una hora de vídeos y rótulos que, para hacer reír con el humor más bobo, y para reírse con él también, a menudo hace falta mucha inteligencia.

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