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Doble Pletina / Stop

Lo mejor: 'Algo de lo que me pueda quejar', 'Tratado de paz'
Te gustará si te gustan: Destroyer, Belle & Sebastian, Le Mans
Escúchalo: el hit, en Youtube

5 años después de su último disco, ‘Así es como escapó‘, Doble Pletina se han sacado de la manga algo mejor: una película. Es una cinta musical de casi 1 hora de duración dirigida por Stanley Sunday -conocido en el mundo del pop sobre todo por su trabajo para gente como Fangoria, La Bien Querida, Javiera Mena, Crystal Fighters y Manel-, en la que el quinteto barcelonés se ríe de sí mismo.

Las canciones de Doble Pletina tienden a la melancolía incluso cuando se han arrimado a la pista de baile, como en su obra magna ‘Música para cerrar las discotecas‘. Su segunda mejor canción, la pseudo-country ‘Cruzo los dedos’, manifestaba el temor a la pérdida de alguien desde una ciudad en la que «es difícil relacionarse y más hacer amigos, y los pocos que se tienen cuestan de mantener». ¿Eran estas dos composiciones todo lo felices que podían ser Doble Pletina? El quinteto formado por Laura Antolín, Marc Ribera, Francina Ribes, Jaume Cladera y Jordi Llobet quiere sacudirse su aura de tragedia permanente con este proyecto con nombre de hit de Supremes o Spice Girls, ‘Stop’.

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La mayor referencia de esta película parece ‘God Help the Girl‘ de Stuart Murdoch de Belle & Sebastian, a su vez influido hasta la médula por la nouvelle vague de Truffaut y Godard; sólo que añadiendo un punto alocado de los efectos especiales más primigenios. El guión no puede ser acusado precisamente de predecible, salvo cuando desfila el obligado número de cameos, de Evripidis perdiendo el móvil en una zona de cruising al artista anteriormente conocido como Jonston (José Ignacio Martorell), que recientemente había presentado un proyecto paralelo con Antolín.

Sorprendente hasta cierto punto en su deriva, no solo en su concepto autoparódico, ‘Stop’ tiene un deliberado carácter amateur incluso en las coreografías (son DIY como todo, en este caso ideadas por Laura) que puede resultar algo «café para cafeteras». La música vuelve a ser, eso sí, universal como en los mejores momentos de Doble Pletina. ‘Algo de lo que me pueda quejar‘, que ya era preciosa, se crece con las lágrimas de su intérprete en la cinta, convertida definitivamente en una de las mejores canciones de 2021, y en este EP de 4 temas co-producido por Hidrogenesse y editado por Austrohúngaro, muy convenientemente precedida de un corte tan acorde como ‘Pobre de mí’. Son Doble Pletina autocompadeciéndose pero haciendo algo para salir adelante.

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Esa producción minimalista, en la que el mimo en sintetizadores y punteos recuerda al Destroyer más evocador, continúa en ‘Tratado de paz’, el tema de reconciliación que abre la cara B. Son grabaciones con sus detalles, aunque no quiera parecerlo para dejar en primer plano las bonitas letras y melodías. Y siguiendo la máxima del guión «¡Otra canción triste, no, por favor!», EP y película se cierran con una canción compuesta a base de esdrújulas, plagada de lo que ya conocemos como «Fangofrases«. No aparece «sicalíptico» pero sí «sílfides modélicas» y «científicas escépticas».

‘Esdrújulos epítetos’ es una canción paradójica, que propone dejar de usar esdrújulas con un sinfín de las mismas («dejémonos de fábulas, digámoslo al unísono: librémonos al fin de los esdrújulos epítetos»), y que no está al margen del resto del proyecto. En realidad, se ahoga igual en su contradicción. Doble Pletina retratan el sentir de la escena indie clásica española, con sus defectos (el amateurismo del film, la imposibilidad de llegar al gran público de su música) y sus virtudes (el encanto, la autenticidad, la despreocupada búsqueda de la belleza en todo lo que tocan).

‘Stop’ se proyecta este sábado 17 de julio en Madrid y a final de mes en Atlantic Film Fest (Filmin).

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