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Tones and I / Welcome to the Madhouse

Lo mejor: 'Lonely', 'Cloudy Day', 'Fly Away'... y 'Dance Monkey' en la versión deluxe
Te gustará si te gustan: Sia, Melanie Martinez, las voces irritantes tipo Anastacia o Lene de Aqua
Escúchalo: Youtube

‘Dance Monkey’ es la tercera canción más escuchada de la historia de Spotify con 2 mil millones de reproducciones, la más buscada en Shazam y ha superado el récord de semanas en el número de Reino Unido de dos clásicos como ‘Umbrella’ de Rihanna y ‘I Will Always Love You’ de Whitney Houston. Si hablamos de listas oficiales, ‘Dance Monkey’ ha sido número 1 en 30 (!!!) países. No hay que ser un lince para darse cuenta de que la canción tiene algo: por mucho que los berreos de Toni Watson te hagan querer arrancarte los pelos o recuperar tu disco favorito de Anastacia, por mucho que prefiera que me caiga un sofá encima antes que volver a escucharla; no se puede negar que es una canción pegadiza. ¿Puede tantísima gente que ha llevado esta canción infernal a lo más alto estar equivocada? Sí, por supuesto que puede.

Tones and I no ha querido desarrollar el sonido de ‘Dance Monkey’ en su primer disco en absoluto. Esto parece una buena noticia pero no lo es. En realidad, ‘Welcome to the Madhouse’ es un disco muy poco divertido, de producción caricaturesca, en el que Watson canta sobre sus problemas de salud mental o sobre una ruptura sin una pizca de humor ni imaginación, en letras harto genéricas que podría haber escrito cualquiera, y lo peor es que está plagado de baladas soporíferas que hacen sonar a Tones and I como un híbrido entre la peor Sia y Melanie Martínez, es decir, sin personalidad. El doo-wop machacón de ‘Lonely’ es uno de los pocos buenos temas que es posible encontrar por aquí y, entre los más animados, el EMD-pop de ‘Fly Away’ suena a que podría sonar en algún anuncio veraniego si no lo ha hecho ya; y el buenrollismo trompetero de ‘Cloudy Day’ da alguna idea de hacia dónde podría evolucionar para bien el sonido de esta artista.

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La cantante y compositora australiana, que se dio a conocer cantando en las calles de Melbourne (existen viejos vídeos de ella en Youtube presentando ‘Dance Monkey’ meses antes de editarla oficialmente), no es una «one-hit-wonder» en su país, donde otras de sus composiciones, como ‘Johnny Run Away’ o ‘Never Seen the Rain’, han sido sendos éxitos. Pero ‘Dance Monkey’ claramente los ha eclipsado y lo hará para siempre salvo milagro. En ‘Welcome to the Madhouse’, como decimos, no hay posibles sucesores, más bien sucedáneos distorsionados de Melanie Martinez (‘Won’t Sleep’), otros de Paloma Faith con estribillos torpes (‘Just a Mess’), ritmos de dancehall-pop completamente insípidos que esperamos Aluna no escuche nunca (‘Westside Lobby’), baladas heroicas a lo Rag’N’Bone Man pero sin ser buenas (‘Not Going Home’), melodías más genéricas imposible (‘Sad Songs’) y un tema de «rap» (‘Bars’). Y todavía no he mencionado LA VOZ. ¿Hace falta?

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