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‘You’re History’ desvela la magia de la música pop a través de sus «12 mujeres más extrañas»

El abatimiento con el que Natalie Prass canta «each day I hide / the extent of my mind» en ‘Violently‘. Las pequeñas variaciones melódicas que animan el estribillo de ‘The Body that Loves You‘ de Janet Jackson. El hilillo de voz con el que Björk canta «unravel» al final de ‘Undo‘. El pliegue barnizado de autotune contenido en el «allowed» que Madonna canta al inicio de ‘Medellín‘. La profunda tristeza que transmite la voz de Brian Wilson en ‘Caroline, No’. Lo aterciopelada y escalofriante que suena la voz de Alizée cuando canta «visage» en ‘Hey! Amigo!‘…

La música pop está llena de pequeños momentos estéticos que nos conquistan y nos hacen volver a ciertas canciones una y otra vez. A menudo lo que digan las letras da igual porque lo importante es lo que transmiten las melodías, las voces o incluso ciertos efectos de producción elegidos para hacer resaltar emociones o incluso contradecirlas. Una onomatopeya a veces transmite más que un verso o una historia y hay ciertos artistas que escuchamos no por lo que nos cuentan sino por el placer que sus timbres o las texturas de sus voces producen en nuestros oídos. La autora Lesley Chow ha escrito un libro sobre este fenómeno en el que analiza la obra y, sobre todo, las voces de las que considera las «12 artistas más peculiares de la música».

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En este ‘You’re History: The 12 Strangest Women in Music’ editado por Repeater Books el pasado mes de mayo, Chow analiza la obra de Chaka Khan, Rihanna, Neneh Cherry, Sade, Shakespears Sister, Azealia Banks, Janet Jackson, Kate Bush, Chinawoman, TLC, Taylor Swift y Nicki Minaj, doce mujeres que considera infravaloradas en el ámbito de la crítica musical no solo por ser mujeres, sino también por hacer música pop. En el libro, Chow expone que las voces de estas artistas y, sobre todo, las maneras en las que deciden interpretar algunas de sus canciones esconden mil significados, mucho más de los que los críticos de rock, tan obsesionados con el virtuosismo lírico, son capaces de identificar. Chow opina que, en la crítica musical, hacen falta más análisis centrados en la magia de un «ooh» (el libro concluye con un apéndice en el que lista sus «oohs» favoritos y la autora dedica varios párrafos a los «ella ella ella» de ‘Umbrella’ de Rihanna) o la de un timbre o de un tono concretos y defiende que «en las canciones más bobas es posible encontrar un sinfín de significados implicados que las hacen complejas».

Sin que realmente nunca quede claro por qué ‘You’re History’ se dedica exclusivamente a mujeres, como si Taylor Swift, Rihanna o Kate Bush no recibieran buenísimas críticas (Chow da a entender que la presencia exclusiva de mujeres en el libro se debe a una simple casualidad), el libro despierta menos interés cuando se enfoca menos en palabras concretas dentro de una canción que fascinan a Chow, como «road» y «hill» en ‘Running Up that Hill (A Deal with God)’ de Kate Bush, o los «oh oh oh ohs» que preceden al estribillo de ‘Ain’t Nobody’ de Chaka Khan, y más cuando desgrana con detalle el estilo de cada una de las artistas implicadas. De Janet Jackson destaca, por ejemplo, la complejidad de canciones como ‘Nasty’ o ‘If’; de Kate Bush su capacidad para escribir canciones que son tan enigmáticas como pegadizas; de Shakespears Sister la diferencia de personalidades de sus dos vocalistas y de Sade la calidez de su voz «sin aristas, que suena como «meterse en un baño caliente». Por otro lado, de TLC considera «anárquica» la manera en que sus canciones se debaten entre lo infantil y lo maduro y sexualizado y de Chaka Khan la explosiva energía de su voz.

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Aunque ‘You’re History’ defiende con mucha razón la necesidad de que exista una crítica musical que se tome el pop tan en serio como lo hace con el rock, lo que significa tener en cuenta que las letras no siempre son lo más importante en una canción, este tipo de libros suelen ser demasiado esclavos de los gustos particulares de sus autores, por lo que no siempre lo que se cuenta en los textos será recibido con la misma fascinación. Ni Lesley Chow ni Repeater esconden que ‘You’re History’ rinde «tributo» a estas 12 artistas y ese es el objetivo, pero cuando lees el capítulo sobre Taylor Swift, por ejemplo, no terminas de entender por qué forma parte del libro, pues que sus canciones escondan cierta malicia no es ninguna sorpresa ni el texto dedicado a ella analiza su voz de manera especialmente profunda. Puedes llegar a entender que Chow compare a Shakespears Sister con Joan Crowford por el romanticismo «creepy» que desprenden sus canciones o incluso a Kate Bush con Nicki Minaj por el interés de ambas en «apropiarse» de varias culturas (‘Babooshka’, los acentos británicos de Nicki) pero algunos textos no parecen ir más allá del simple tributo.

La autora sí hace un trabajo especialmente acertado cuando escribe sobre Azealia Banks, Rihanna y Nicki Minaj. Curiosamente las tres aparecen agrupadas en el mismo capítulo, al contrario que el resto de las artistas analizadas y a pesar de que las razones por las que Chow admira a cada una de ellas son muy diferentes. Pero si necesitabas que por fin alguien reivindicara la verborrea de Azealia Banks y su gusto por regodearse en la sonoridad de las palabras, las cuales se merienda «como si fueran comida»; si echabas en falta que alguien valorara la robusta y cruda voz de Rihanna como merece porque siempre te ha parecido una de las más interesantes del pop, y si deseabas que alguien se detuviera a reseñar las diversas personalidades y acentos contenidos en la voz de Nicki Minaj, ‘You’re History’ es un libro que harás bien en tener entre manos. No tantos textos intentan desgranar con tanto esmero los ingredientes que hacen que el pop sea tan mágico, y Lesley Chow lo consigue.

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