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Low / HEY WHAT

Lo mejor: 'More', 'Days Like These', 'All Night', 'I Can Wait',
Te gustará si te gustan: Radiohead, Swans
Escúchalo: en Youtube

¿De cuántas maneras puede reciclarse un grupo sin perder su esencia? Low dieron una lección al respecto en ‘Double Negative‘ (2018), un álbum clave en su carrera en el que dejaron correr la sangre de la distorsión, sólo para desembocar en una de las mejores canciones de su repertorio, ‘Disarray‘. En ‘HEY WHAT’, igualmente producido por BJ Burton, que se ha transformado más aún en su mano derecha tras el abandono del bajista Steve Garrington tras 13 años de fidelidad, siguen por el camino de llevarse a sí mismos hasta el límite.

Low ya son sólo un dúo, el conformado por los que siempre fueron los líderes del grupo, el inseparable matrimonio de Alan Sparhawk y Mimi Parker. Ni después de una docena de grandes álbumes conocen acomodamiento ni, en el lado malo, tampoco confianza en sí mismos, lo cual utilizan al menos de manera creativa. Alan se siente acomplejado como «hombre blanco de 53 años» y antes de alzar su voz «para hablar de sus sentimientos» por enésima vez, prefiere pensárselo dos veces para asegurarse de que lo que tiene que decir «merece la pena ser escuchado».

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‘HEY WHAT’ es un álbum que parte de la idea de utilizar los nuevos campos semánticos hallados en el álbum anterior en lo sonoro, para representar lo que Alan escucha en su cabeza desde pequeño. Y no es nada bueno. «Quiero destrozar tanto la tecnología, como la tecnología me ha destrozado a mí», declaraba recientemente.

La portada de ‘HEY WHAT’ muestra, por tanto, una repetición de líneas que sugiere el futuro digital. Como indicaban en Mondosonoro, «cada línea tiene imperfecciones y eso te permite ver que hay más cosas ocurriendo bajo la superficie». Así, el disco vuelve a acoger una amalgama de miedos, terrores e inquietudes: un peso que llevamos sobre los hombros persiguiéndonos allá donde vamos (‘Hey’), la impaciencia y la ansiedad (‘I Can Wait’) y el miedo a perder a quien más queremos (‘Don’t Walk Away’).

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El álbum se abre como el anterior con una serie de canciones que se fusionan y se confunden. La agónica ‘White Horses’, estructurada a través de unas guitarras distorsionadas que llegan a nuestros oídos con forma de interferencia, arde en llamas en su tramo medio para después dar lugar poco a poco a la más melódica ‘I Can Wait’… cuyos últimos 30 segundos no son otra cosa que el principio de ‘All Night’. Para esa altura del álbum (pista 3) ya hemos pasado por varios pasajes más y menos ambient, si bien en esta ‘All Night’ lo que destaca es el tarareo «la la la» de Mimi Parker, siempre maravilloso.

En pocos grupos encontramos una radicalidad tan extrema en ambos sentidos: por un lado los sonidos disruptivos y desagradables; por otro, sus voces angelicales, armónicas y siempre combinadas con restos de su educación religiosa. Lo normal es que cuando un grupo se exprime a sí mismo por la vía de la experimentalidad se aleje de las armonías, como Radiohead en sus momentos más extremos, en los que incluso han prescindido de las voces, pero Low son otra cosa. En realidad siempre están recordando que son personas que rezan todas las noches y que lo hacen juntas. Y aseguran que ese es el secreto del éxito de su matrimonio. Más osado es apuntar a lo que siempre han cuidado la melodía pop, en el fondo. Ni Radiohead ni tampoco Sigur Rós harían una canción sobre vivir un calvario en Michigan, para después titularla ‘Hey’.

Prueba del culo inquieto de Low, también en lo lírico, es el último giro que han decidido dar a su disco. Si bien sus textos continúan siendo universales en su generalidad, en su falta de concreción, para los videoclips de esta era han decidido jugar con sus propios prejuicios y hablar de la identidad de género. A raíz de una conversación con Dorian Wood a través de Twitter, Alan se dio cuenta de que había hecho un comentario un poco prejuicioso, reflexionó sobre ello, y como resultado nos han entregado vídeos como ‘More‘ y sobre todo ‘Disappearing‘.

Son dos obras muy sutiles en su mensaje, que en realidad encajan con la imagen que siempre ha tenido el grupo con Mimi tranquila a la batería y Alan temblando como un niño -o como mínimo con cierta actitud shoegazer- frente al micrófono. Así, han enriquecido también el discurso de Low. ‘HEY WHAT’ no es un disco tan rompedor e inesperado como lo fue ‘Double Negative’, ofreciendo a cambio una visión más accesible para el oyente casual. Aquí, por cada arduo ‘There’s a Comma After Still’ emerge un medio popero ‘More’ (ambos cortes de 2 minutos de duración), como antes tras la brumosa segunda parte de ‘Hey’ había emergido el single ‘Days Like These’. Una gozada seguir escuchando el infierno interior que suena dentro de las cabezas de Low, con el único deseo de que algún día puedan encontrar la paz.

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